Espíritu Santo, Vuelve a tu Iglesia

Espíritu Santo, Vuelve a tu Iglesia

Por David Wilkerson

Cuando Dios engendro su iglesia, el derramo de su Espíritu Santo sobre ella. El la bautizo en el Espíritu Santo, la lleno con el Espíritu, y la ungió con el Espíritu. Y dondequiera que el Espíritu de Dios está presente, hay pruebas o evidencias claras. Pero si estas evidencias no se ven, entonces el Espíritu Santo no está presente.

Mi pregunta es la siguiente, ¿Muestra la iglesia moderna estas evidenciasí ¿Lo muestra tu iglesia? ¿Esta moviéndose en el poder del Espíritu Santo? Además, ¿muestra tu vida estas evidenciasí ¿Estas viviendo y caminando en la plenitud del Espíritu?

Joel profetizo que cuando el Espíritu llegara, una evidencia de su presencia seria enseñanza profética. Joel describió esto como un tiempo excitante cuando creyentes mayores tendrían sueños espirituales y los jóvenes recibiría visiones. El pueblo de Dios experimentaría maravillosas liberaciones, y lo seguiría una gran cosecha de almas.

El profeta Isaías también describió lo que sucede cuando el Espíritu Santo cae sobre un pueblo. Él profetiza: “hasta que sobre nosotros sea derramado el espíritu de lo alto. Entonces el desierto se convertirá en campo fértil y el campo fértil será como un bosque.” (Isaías 32:15).

Isaías esta diciendo: “Cuando venga el Espíritu Santo, lo que una vez fue un desierto estéril se convierte en un campo fértil. Una porción de tierra muerta de repente reboza con frutos. Y esta no es una cosecha temporera. Ese campo de frutos crecerá en un bosque. Y podrás sacar cortes de este bosque año tras año, y aumentara tu fruto continuamente.”

Isaías añade: “Habitará el juicio en el desierto y en el campo fértil morará la justicia.” (32:16). Según el profeta, el Espíritu Santo también trae consigo un mensaje de juicio contra el pecado. Y ese mensaje produce rectitud en el pueblo.

De repente, la predica del ministro cambia. Ya no se conforma con un sermón muerto o seco. Al contrario, predica la Palabra pura de Dios, y el mensaje es encendido con convicción. Ahora, el pueblo soñoliento se da cuenta: “Esto tiene la unción del Espíritu Santo. Puedo traer a mis amistades deslizadas, y puedo estar seguro que el Espíritu le hablara a sus corazones.”

Ahora, el Espíritu Santo siempre comienza su obra en el pulpito. Si el juicio comienza en la casa de Dios, es solo correcto que el Señor comience su obra con sus pastores. Él trata amorosamente con ellos, convenciéndolos de cada ídolo, cada lujuria carnal, cada medida del yo que se exalta contra el conocimiento de Dios. Ciertamente, esa es la obra del Espíritu: convencer de pecado, justicia y juicio.

Aun así, Isaías no esta refiriéndose a un solo derramar del Espíritu, lo que algunos piensan que es un “avivamiento.” Isaías esta describiendo algo que permanece. Estudios por sociólogos cristianos muestra que la mayoría de los avivamientos del presente dura por lo menos cinco años y dejan mucha confusión y disensión. Conozco iglesias donde los tal llamados avivamientos tomaron lugar, pero ahora, dentro de pocos años, no queda señal del Espíritu. Esas iglesias están muertas, secas y vacías. Casas que una vez tenían 1,000 ahora son tumbas cavernosas, solamente con cincuenta personas en asistencia.

Sin embargo, también conozco iglesias donde el Espíritu fue derramado cincuenta años atrás, y Dios aun obra poderosamente allí hoy. Esta es la obra del Espíritu que Isaías describe.

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Una vez que el Espíritu se va o es levantado de una iglesia, ya no hay freno.

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Ya no hay un clamor contra la carne y la necedad que infiltra la casa de Dios. Vemos esto en una carta que recibí de un pastor dedicado quien sirve en una de las más grandes denominaciones protestantes. Él gime sobre lo que tomo lugar en la conferencia anual de su denominación:

“Votamos apoyando el aborto parcial, aun cuando el Congreso de los Estados Unidos ha votado en contra. Que tristeza cuando el Congreso es más piadoso que una iglesia.

“Nuestro nuevo moderador, quien va a servir como portavoz por los próximos dos años, abiertamente apoya la ordenación de homosexuales y lesbianas, y es, de hecho, de una congregación ‘más iluminada’ (llamada así porque ellos creen que tienen ‘mas luz’ que los demás sobre el asunto de homosexualidad). Como ministro en esta denominación, ahora me permiten bendecir uniones del mismo sexo. ¿Cómo puedo bendecir a aquello que Dios llama perverso?

“Votamos sobre si debemos quitar de nuestra constitución el lenguaje que prohíbe la ordenación de homosexuales que afirman y practican esa vida. Gracias, que ese voto no pasó, pero el voto estuvo a 259-255 – solo cuatro votos de abominación total. Las iglesias ‘mas luz’ están regocijándose porque creen que en la próxima asamblea – en 2006 – el voto para ordenar a homosexuales pasara. Creo que tienen razón.

“Parece como si estuviéramos buscando maneras de ofender al Todopoderoso. La denominación votó en Junio para censurar a Israel y para ordenar que todos los valores habidos – algunos $7 billones – sean sacados de todas las compañías israelíes y de todas las compañías que hacen negocios con Israel…..

“¡Dios tenga misericordia de nosotros!”

Este hombre se ve forzado a abandonar su denominación, porque parece que el Espíritu Santo fue levantado. Ya no hay una fuerza que frene el pecado o la carne, así que todo es valido. Y todo el infierno abre paso.

Cuando el Espíritu Santo viene, su primera obra es limpiar su iglesia. Él quita cualquier cosa que frena el fluir del Espíritu de Dios. Y eso significa limpia a cada individuo. Toda carne es echada fuera. Los chismosos y otros que tienen una lengua amarga contra lo piadoso son expuestos. Aquellos que mienten y acusan falsamente a los demás son aislados y obligados a enfrentar la verdad. Pronto, aquellos que causan conflictos viven bajo una nube oscura creadas por ellos mismos.

Así sucedió en Pentecostés, cuando llegó el Espíritu. La Escritura dice que cuando Pedro comenzó a predicar con la unción del Espíritu, los corazones de las personas fueron tocados. Ellos preguntaron: “¿Qué debemos hacer para ser salvosí” Miles vinieron a Cristo ese día. No necesitaron ser convencidos a través de bombo o entretenimiento profesional. No, ellos reconocieron su pecado y querían ser libres.

Y aquellos que no enfrentaban su pecado oculto eran expuestos. De hecho, una pareja – Ananías y Safira – pagaron con su vida por su engaño. Puedes salirte con la tuya con pecado oculta en iglesias muertas y secas, pero no puedes en una iglesia donde el Espíritu Santo está presente.

Ves, el Espíritu Santo es también el administrador de la paz de Cristo. Él proporciona paz tanto al pulpito como a los bancos. Sin embargo, no puede haber paz sin rectitud. Isaías sigue su profecía de la siguiente manera: “El efecto de la justicia será la paz y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre. Y mi pueblo habitará en morada de paz, en habitaciones seguras y en lugares de reposo.” (Isaías 32:17-18).

La paz viene porque la rectitud o justicia esta obrando. El Espíritu Santo esta ocupado sacando toda inquietud, perturbación y condenación. Lo que sigue es paz mental, paz en el hogar, y paz en la casa de Dios. Y cuando el pueblo de Dios tiene la paz de Cristo, no son fácilmente movidos de ella: “Cuando caerá granizo en los montes y la ciudad será del todo abatida. ¡Dichosos vosotros, los que sembráis junto a todas las aguas y dejáis sueltos al buey y al asno!” (32:19-20).

La profecía de Isaías acerca del Espíritu Santo fue dirigida a Israel durante el reinado de Uzias. Pero también se aplica al pueblo de Dios hoy en día. Es conocida como una doble profecía. El hecho es, cada generación necesita un derramamiento del Espíritu Santo. Y yo creo que la iglesia hoy no ha visto nada comparado con lo que el Espíritu Santo quiere hacer.

Isaías nos muestra lo que sucede cuando el Espíritu Santo se ha apartado.

También hay evidencias claras cuando el Espíritu no está presente o no ha sido derramado. Isaías describe estas terribles condiciones: “De aquí a algo más de un año tendréis espanto,… porque la vendimia faltará y no llegará la cosecha. ¡Temblad,… turbaos,… lamentarán por los campos deleitosos, por las viñas fértiles. Sobre la tierra de mi pueblo subirán espinos y cardos, y aun sobre todas las casasen que hay alegría en la ciudad alegre.” (Isaías 32:10-13).

En otras palabras: “Tu vida no será fructífera. Tu familia, tu iglesia, tus relaciones se estancaran espiritualmente. ¡Despierta! Necesitas que el Espíritu Santo regrese.”

¿Cuáles son los espinos y cardos que Isaías describe aquí? Significan vacío, sequía, decepción. Tales tiempos vienen a menudo en forma de congregantes impíos que se levantan y crean estragos. Por todo el mundo, en nuestras reuniones de ministros, mi equipo y yo nos reunimos con cientos de pastores quienes testifican de tales espinos. Hablan de ser afligidos en el espíritu por algún individuo o camarilla quienes creen ser la autoridad espiritual.

Estos espinos indomables, indisciplinados, continuamente comenzando caos. Ellos han perseguido a cada pastor que ha servido en su iglesia, acosándolos y regando chisme. Ellos piensan que el ministro debe ser pobre, trabajando como un esclavo. Y terminan asustando a cada nuevo convertido. La iglesia se mantiene pequeña por sus constantes perturbaciones.

Como resultado, muchos pastores están listos para darse por vencidos. No ven ningún fruto en su ministerio, y ahora están cansados, hastiados, gastados hasta la nada. Sus esposas han visto cuan deprimidos se han puesto, como han perdido el animo. Así que los animan, “Cariño, por favor deja el pastorado. Tu no tienes que soportar esta clase de presión. Hasta un trabajo secular seria mejor que esto.”

Ya, iglesias alrededor del mundo están cerrando por docenas al día. Cuando nuestro ministerio estuvo en Inglaterra el año pasado, doce edificios de iglesias grandes fueran “de-santificados” queriendo decir que sus puertas fueron cerradas para siempre. Algunas fueron vendidas para convertirlas en clubes nocturnos. Una hasta fue vendida a un grupo ocultista, para convertirla en un museo de lo oculto.

Las personas ‘espinosas’ que contribuyen a esta tragedia son como los padres israelitas que salieron de Egipto. Aquellos hombres indomables seguían levantándose contra la autoridad de Moisés. Y con el tiempo no pudieron ser salvos, a causa de sus desvergonzadas murmuraciones y quejas. Dios también advirtió a Israel: “Pero si no echáis a los habitantes del país de delante de vosotros, sucederá que los que de ellos dejéis serán como aguijones en vuestros ojos y como espinas en vuestros costados, y os afligirán en la tierra sobre la que vais a habitar.” (Números 33:55).

La verdad es, tales personas no se pueden cambiar. Vivirán y morirán en el desierto de desesperación y confusión, tal como hicieron en Israel. Sus corazones, simplemente, se endurecen mas y más, hasta que llegar a estar totalmente resistentes al Espíritu Santo.

Ahora mismo, yo creo que la iglesia de Jesucristo necesita una limpieza interna. Y ningún predicador o evangelista tiene el poder para limpiar la casa. No se puede hacer a través de carisma, poder o habilidades. No, lo ultimo que la iglesia necesita es otra cosa hecha por el hombre, o un juego de libros, o una lista de métodos para motivar a una congregación muerta. Esas cosas llegan a ser lo que los profetas llamaron “ir a Egipto por ayuda…confiando en el brazo de la carne.”

El limpiar la casa de Dios es obra solo del Espíritu Santo. Y cuando el viene, su obra es completa, desde arriba hasta abajo, desde el pulpito a los bancos. No importa cuan grande sea la iglesia; puede enumerar entre los miles. El hecho es, si esa iglesia no esta llena con la rectitud del Espíritu Santo – si no hay un ministro lleno del Espíritu en el pulpito, si el pecado no es denunciado y dejado, si no hay un altar de arrepentimiento – solo habrá vacío. Esa iglesia es una casa de muerte.

Como pastor, tengo que reconocer que es posible para mí permitir que el Espíritu Santo gotee de mi alma. Preguntas, “¿gotee?” Si, el Espíritu Santo habita en nosotros como un pozo de agua viva. Y si mi corazón no esta en reposo – si me desanimo y pierdo mi paz, si me plazco en introspección, si permito que sentimientos de fracaso permanezcan en mi espíritu, si entretengo pensamientos de abandonar el ministro a causa de dificultades – entonces yo sé que permití que el agua viviente del Espíritu gotee fuera de mi vida.

A veces, te preguntaras, “¿Por qué mi alma esta turbada? ¿Por qué estoy tan desanimado? ¿Por qué tengo todos estos temoresí” Debes saber, que eso es siempre un asunto del Espíritu Santo. Como dice Isaías, cuando el Espíritu Santo es derramado, el resultado es paz. Y si ese efecto no está presente – si aun hay tumulto – entonces tenemos que mirar en nuestro propio corazones. Isaías muestra claramente que todo problema, infructuosidad y desesperación son de la falta de apropiarse del poder del Espíritu Santo.

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¿Por qué el Espíritu Santo no fue derramado sobre este pueblo?

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Nuevamente, Isaías nos lo dice como es. Él dice que el Espíritu no fue derramado a causa del descuido y comodidad de Israel. En resumen, el problema fue vagancia espiritual. “¡Mujeres indolentes, levantaos! ¡Oíd mi voz, hijas confiadas, escuchad mi razón!” (Isaías 32:9).

La frase, “Ustedes mujeres” [en ingles] en realidad se refieren a toda la congregación. Esta metáfora aparece a través de las Escrituras: Cantares de Salomón se refiere a los escogidos de Dios como “hijas de Jerusalén.” El Salmo 45:13 habla de Israel como “la hija del rey.” En otra parte del Antiguo Testamento la frase “hijas de Sión” es usada. Y por supuesto, en el Nuevo Testamento, la iglesia es conocida como la “novia de Cristo.”

Dos veces Dios advierte a Israel acerca de estar cómodos. Primero leemos, “¡Mujeres indolentes, levantaos! ¡Oíd mi voz, hijas confiadas,…” Luego Isaías añade, ¡Temblad, indolentes; turbaos, confiadas!…” (Isaías 32:11). La palabra hebrea para indolente aquí significa “audaz, confiada.” Lo que sé esta diciendo aquí es, “Levántate de tu comodidad, O creyente. Eres audaz en tu pecado. Estas tan confiado en ti mismo que te has convertido en un vago espiritualmente. ¡Sacúdete de este estado de descuido!”

Mientras miro alrededor de la iglesia hoy, veo multitudes de creyentes recostados en camas de confianza propia. Ellos desprecian los mensajes proféticos y cierran sus oídos a toda advertencia a despertar. Tales creyentes están durmiendo en la misma hora de la media noche.

Amos escribe, “¡Ay de los que reposan en Sión y de los que confían en el monte de Samaria… ¡Vosotros, que creéis alejar el día malo, acercáis el reino de la maldad! Duermen en camas de marfil y reposan sobre sus lechos; comen… gorjean al son de la… musicales,… beben vino en tazones y se ungen con los perfumes más preciosos, pero no se afligen por el quebrantamiento de José.” (Amos 6:1, 3-6).

Cuando Isaías escribe, ¡Temblad, indolentes; turbaos…,” la palabra para turbaos significa “temblar con temor.” Dios les esta hablando a iglesias muertas aquí. Les esta advirtiendo que perdieron el Espíritu. Mas bien, se convirtieron en iglesias que se mueven en la carne, no sirviéndole a la gente pan o agua viva sino paja y rastrojo. Les encanta el entretenimiento, así que no quieren un profeta en sus medios. Están mas interesados en los números que en el arrepentimiento y la rectitud.

Amados, la advertencia de Isaías nunca fue tan relevante como ahora mismo. Siento una turbación divina en mi alma, a causa de lo que veo que esta por venir. Todo lo que va a tomar será una sola bomba terrorista, matando cientos o quizás cientos de miles. Y en una hora, el mundo entero estará en pánico.

No lo queremos escuchar, pero hasta los lideres mundiales están advirtiendo acerca de esta probabilidad. Algunos expertos dicen que la situación no es un asunto de “sí” sino de “cuando.” Pronto, las propias palabras proféticas de Jesús se cumplirán ante nuestros ojos, mientras los corazones de los hombres les fallaran a causa del temor. ¿Cuántos sufrirán ataques al corazón mientras los mercados mundiales caen… mientras multitudes llenan las carreteras, huyendo a las montañas y los desiertos… mientras que los lideres mundiales tiemblan y se esconden en sus escondites… mientras millones de jóvenes corren salvajes por las calles, totalmente desenfrenados, porque están convencidos que morirán mañana?

En cierto tiempo, muchos cristianos protestarían sobre esta clase de predicación, gritando, “Para, no podemos con esto. Es demasiado molesto. Danos un mensaje positivo.” Yo creo que esos mismos cristianos gritarían, “¡Imposible! Si yo me parara ante ellos en Agosto del 2001 y declarara, “En una sola hora, las Torres Gemelas caerán, derrumbadas por dos terroristas. Miles morirán, y el mundo entero llorara.” Me acusarían, “¡Estas tratando de asustarnos!”

Esta programado para predicar en España este mes. Si hubiese visitado ese país unos cuantos años atrás, y profetizaría que cientos morirían a causa de un bombardeo terrorista de un tren, pocos me hubieran creído. Trato de imaginarme predicando en Rusia el año pasado, y diciendo que esa nación lloraría porque cientos de niños escolares serian asesinados por terroristas que lo tomaron como rehenes. Tal mensaje sonaría increíble.

La verdad es, que ya tuvimos un vistazo de lo que viene, en Florida y en el Sur durante esos horribles huracanes. Todos los caminos al Sur fueron cerrados, mientras que carriles hacia el norte estaban atorados con millones tratando de huir de una naturaleza salvaje. Estaciones de servicio de gasolina cerraron pronto por falta de gas, y los hoteles estaban llenos. La gente terminó solo conduciendo, sin lugar donde ir. El daño en esa región esta estimado en los billones de dólares.

La profecía de Isaías advierte, “Cuando caerá granizo en los montes y la ciudad será del todo abatida.” (Isaías 32:19). En resumen, estas catástrofes atmosféricas son los avisos de Dios. Él gobierna y reina sobre las fuerzas de la naturaleza. Y nunca en la historia él ha traído juicio sobre un pueblo sin enviarles advertencia tras advertencia, en amor.

¿Cómo debemos prepararnos para las cosas terribles por venir? Con arrepentimiento, según Isaías: “¡Mujeres indolentes, levantaos! ¡Oíd mi voz, hijas confiadas, escuchad mi razón! De aquí a algo más de un año tendréis espanto, mujeres confiadas; porque la vendimia faltará y no llegará la cosecha. ¡Temblad, indolentes; turbaos, confiadas! …. Golpeándose el pecho lamentarán…” (32:9-12).

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En esa hora terrible cuando todo lo que puede ser sacudido será sacudido, ¿dónde estará la iglesia?

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¿Dónde estarán los pastores que han estado encerrados con Diosí ¿Dónde encontraremos pastores encendidos con el Espíritu Santo, hombres que puedan ofrecer esperanza y arrepentimiento?

¿Dónde podrán encontrar las multitudes que huyen iglesias que ofrezcan un lugar de refugio, donde el Espíritu Santo los calme con verdad? En tales iglesias, nadie estará chismoseando o enfocado en las cosas insignificantes de la vida. Nadie descuidara su caminar con Jesús. Nadie hablara acerca del crecimiento de la iglesia, o saldrá a los teatros a sentarse con los escarnecedores recibiendo suciedad. No, solo habrá un asunto para cada pastor y laico en tales iglesias: “¿Tengo un suministro del Espíritu Santo dentro de mí? ¿Tengo su provisión para ministrar a otros a mí alrededor que están enloquecidos por el temor?”

Así, ¿cómo podemos prepararnos los ministrosí ¿Qué deben hacer las congregacionesí Isaías nos dice que no puede haber esperanza, ni cosecha futura, ni fruto, “hasta que sobre nosotros sea derramado el espíritu de lo alto.” (Isaías 32:15). Cada iglesia, cada ministerio, cada pastor, y cada creyente debe experimentar un derramamiento del Espíritu antes que lleguen los juicios venideros.

Permíteme recordarte las palabras de Isaías: “Y mi pueblo habitará en morada de paz, en habitaciones seguras y en lugares de reposo.” (32:18). Dondequiera que el Espíritu es derramado, hay paz, quietud, seguridad. Sí, vendrá un tiempo de violencia, terror, pánico y desesperación de las naciones. Pero en esa hora, Dios tendrá pastores y un pueblo santo quienes le buscan por un suministro fresco del Espíritu Santo. Esta gente ya esta adorándole en verdad, y confiando en el por un Pentecostés personal. De sus vidas fluirán ríos de agua viva.

Ciertamente, mientras las fuerzas destructivas de la naturaleza son desatadas, y nuestros lugares de orgullo y comercio son humillados, el Espíritu será derramado de lo alto. Pero este derramamiento solo caerá sobre aquellos quienes oran. Vendrá solo sobre aquellos que tiemblan a la Palabra de Dios, quienes se levantan de su sueño, quienes se deshacen de toda confianza en la carne, y buscan que les sea dados un espíritu quebrantado y un corazón contrito.

Además, las Escrituras nos dicen que el Espíritu Santo es dado solo a aquellos que lo piden en fe. Te pregunto: ¿Has sido lleno del Espíritu Santo? ¿Has vivido, caminado y movido en el Espíritu? No importa cuan prospera parezca ser tu iglesia, o cuan exitosa parezca tu vida. Aun si puedes contestar con si a todas estas preguntas, tu suministro del Espíritu siempre debe ser renovado. Pablo habla de su propia “… suministración del Espíritu de Jesucristo,” y les pide a los Filipenses “por vuestra oración… ” (Filipenses 1:19).

Doy gracias a Dios por todos los pastores y las iglesias hoy que no han perdido el Espíritu. Estoy agradecido por cada hombre y mujer quienes están encendidos con el Espíritu Santo, por cada iglesia encendida que esta dando vida. Pero, trágicamente, quedan tan pocos. Mi corazón gime, “O, Señor, O, Espíritu Santo, vuelve a tu iglesia. Vuelve y quita toda la necedad. Vuelve y tócanos con una pasión ardiente por Cristo. Vuelve y limpia todos los esquemas y los planes de los hombres. Cierra todos los programas religiosos carnales y los medios que deshonran tu nombre.

“Y Espíritu Santo, conmueve mi alma. Atráeme a la habitación secreta de oración contigo. Que no haya mas oraciones apresuradas para mí. Enséñame a esperar en ti, a gemir, a no rendirme hasta que llenes por completo. Y dame la paz que prometiste. Dame tu reposo callado y la seguridad que tu estarás con nosotros pase lo pase.” Isaías nos deja con estas buenas nuevas: “Ahora pues, oye, Jacob, siervo mío, Israel, a quien yo escogí: Así dice Jehová, Hacedor tuyo y el que te formó desde el vientre, el cual te ayudará: No temas, siervo mío Jacob, tú, Jesurún, a quien yo escogí.” (Isaías 44:1-2).

Finalmente, Judas nos asegura: “Pero vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo; los que os decían: ‘En el último tiempo habrá burladores que andarán según sus malvados deseos.’ Estos son los que causan divisiones, viven sensualmente y no tienen al Espíritu. Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna.” (Judas 17-21).

Jorge Ramírez
Guatemala,Guatemala
“Yeshua Viene Ya”
Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven.

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Sobre Pastor Carlos Vargas Valdez

Es esposo de la mejor mujer, padre de 2 hijos maravillosos, pastor de jóvenes y director de Desafío Joven. En los últimos 12 años ha trabajado con jóvenes, padres y líderes juveniles. Estudio en Rhema Bible Training Center. Su servicio con la palabra de Dios se ha extendido por más de 27 países en 13 idiomas. Es director ejecutivo y consultor de varios ministerios cristianos, desarrollando conferencias, cursos bíblicos, libros, estudios, devocionales, vídeos y recursos para la vida espiritual.

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