Nuestro Andar Diario 04 de agosto de 2005

Nuestro Andar Diario

4 de agosto de 2005

Salmo  99:1-5
1 El SE?OR reina, estrem?zcanse los pueblos; sentado está sobre los querubines, tiemble la tierra. 2 El SE?OR es grande en Sion, y exaltado sobre todos los pueblos. 3 Alaben tu nombre grande y temible; Él es santo. 4 El poder del rey ama la justicia; t? has establecido la equidad; has hecho juicio y justicia en Jacob. 5 Exaltad al SE?OR nuestro Dios, y postraos ante el estrado de sus pies; Él es santo.

¿Quién es pequeño?
En “El pr?ncipe Caspian”, uno de los vol?menes de la serie cl?sica para ni?os Las Cr?nicas de Narnia,  de C. S. Lewis, Lucy se vuelve a enfrentar cara a cara con Aslan, el le?n, quien es la figura de Cristo. Ella se queda de pie maravillada, asombrada ante su enorme tama?o.

“Bienvenida, ni?a” –dijo.

“Aslan” –dijo Lucy– estás más grande.”

“Eso se debe a que has crecido, peque?a” –contestó Él.

“?Y no es porque t? hayas crecido?”

“Yo no he crecido. Pero con cada a?o que t? crezcas, me encontrar?s más grande.”

Éltimamente me he sentido como Lucy. De pie bajo la sombra de Dios, sinti?ndome pequeño, deplorable y desnudo. Dios se cierne sobre m?, no amenazante, sino con autoridad. Quedo en silencio, arrepentido, y curiosamente. . .  en calma.

Mi inclinaci?n natural es creer err?neamente que soy yo quien va a crecer y a hacerse más grande, en vez de Dios. Adquiero más sentido com?n, logro una meta o me encuentro dentro de una rutina cómoda en la que mi vida funciona bastante bien. Hay un ritmo satisfactorio, y de manera sutil, Dios se encoge.

Yo nunca dir?a que Dios se me hace cada vez más pequeño, por cuanto para un cristiano, pronunciar esas palabras es algo demasiado concienzudo (l?ase hip?crita). Pero la verdad permanece: cada vez que cosecho alguna gloria para m? mismo o no logro ver cu?n desesperado estoy por Dios, parece que en esos momentos y en esos lugares Dios se está encogiendo.

Sin embargo, este supuesto encogimiento de Dios es algo gracioso. Dios no se encoge. Dios se levanta imponente y ruge y hace como Él quiere, cuando quiere y a quien quiere. 

Todos mis planes, mis ardides y mis intentos por formar mi vida bajo mis propios términos se caen a pedazos y se estrellan a los pies del Sant?simo. 

Lucho y me retuerzo, y lastimosamente trato de aferrarme a mi peque?a y bien ganada gloria. Pero al final, Dios gana. Él arranca mis manos de mis ?dolos y los arroja muy lejos. Y para nuestra sorpresa, hay descanso y paz. Tratar de ser del tama?o de Dios es un trabajo muy arduo.

Y así, descanso bajo su enorme sombra, en calma y sinti?ndome amado. Y con cada a?o que pasa, Dios ha crecido más.  –WC.

destino
¿Quién se levanta imponente en mi vida ahora: yo o Diosí ?C?mo ser?a ver a Dios como verdaderamente es, grande y formidable? n ?Qu? me obligan a hacer la grandiosidad de Dios y mi peque?ez?

en resumidas cuentas: nunca sostendr? el mundo en mis manos.

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Sobre Pastor Carlos Vargas Valdez

Es esposo de la mejor mujer, padre de 2 hijos maravillosos, pastor de jóvenes y director de Desafío Joven. En los últimos 12 años ha trabajado con jóvenes, padres y líderes juveniles. Estudio en Rhema Bible Training Center. Su servicio con la palabra de Dios se ha extendido por más de 27 países en 13 idiomas. Es director ejecutivo y consultor de varios ministerios cristianos, desarrollando conferencias, cursos bíblicos, libros, estudios, devocionales, vídeos y recursos para la vida espiritual.

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