Cómo ser personas imposibles de ofender

Cómo ser personas imposibles de ofender

Por: Francis Frangipane

“Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne (Ezequiel 36:26). Dios tiene un nuevo corazón para nosotros que no puede ofenderse, un corazón inofendible. No es una opción ni un lujo poseer un corazón incapaz de ofenderse, no se trata de algo insignificante. Consideremos esto: Jesús nos advirtió que, al acercarnos al final del siglo, la mayor parte de la gente estará tan ofendida que se apartará de la fe. Escuchen con atención a su advertencia: Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará (Mateo 24:10-12, RV). Muchos se aborrecerán, el amor de muchos se enfriará.

Cuando permitimos que permanezca un rencor en nuestros corazones, se producen graves consecuencias espirituales. En el versículo mencionado anteriormente, Jesucristo enumeró tres resultados peligrosos: la traición, el odio y el amor frío. Cuando le guardamos rencor a alguien, aun si se trata de una persona que nos importa mucho, debemos ir a decírselo. De otro modo, comenzamos a traicionar esa relación y hablamos maliciosamente a sus espaldas, exponiendo sus debilidades y sus pecados. Tal vez disimulemos nuestra traición diciendo que sólo queremos que nos den consejo, pero al mirar atrás vemos que hemos hablado negativamente a demasiadas personas. Nuestro verdadero objetivo no era obtener ayuda espiritual para nosotros, sino vengarnos de aquel que nos había ofendido.

¿Acaso no es esto una manifestación de odio Para una alma ofendida, el amor frío, la traición y el odio se acompañan mutuamente. La gente no suele tropezar sobre rocas grandes, sino que tropiezan con piedras, con cosas relativamente pequeñas. Tal vez sea que la personalidad de alguien en autoridad que nos molesta y somos rápidos en ofendernos. O un amigo o familiar no llega a cumplir nuestras expectativas, y nuestra alma se ofende. Si hemos de aguantar hasta el final, debemos confrontar las cosas que nos molestan.

Cuando Jesús nos avisa que necesitamos resistir, lo que quiere decir es que empezar la carrera es más fácil que acabarla. Entre hoy y hasta el día en que mueras, habrá importantes momentos de ofensa que tendrás que vencer. Tal vez estés ahora en un momento como ese. No ignores el riesgo de guardar un rencor o una ofensa. Nadie planea apartarse del Señor, no hay persona que diga: Hoy creo que voy a intentar endurecer y enfriar mi corazón. Estas cosas entran en nuestras almas furtivamente y sólo un ingenuo puede suponer que no le puede ocurrir a él. Conozco a muchas personas que siempre se están ofendiendo por una cosa u otra. En lugar de tratar con las ofensas, esta gente las carga hasta que el peso inmoviliza su caminar con Dios.

Una ofensa puede atacarnos en nuestras virtudes o nuestros pecados, en nuestros valores o en nuestro amor propio. Puede penetrar y herir cualquier parte del alma, ya sea buena o mala. Una vez presenté una serie de mensajes acerca del chisme. Muchas personas vieron su pecado y se arrepintieron, pero un grupo cerrado de chismosos se ofendieron y al final abandonaron la iglesia. Cuando el Espíritu Santo expone el pecado en un alma, si rechazamos la oportunidad de arrepentirnos, muchas veces nos ofendemos con la persona que dio la enseñanza. En lugar de humillar nuestros corazones, nos indignamos con el pastor o los maestros de la iglesia. En realidad, la mayoría de las veces, yo no tengo ni idea de quién específicamente necesita oír lo que estoy enseñando, pero Dios sí lo sabe.

Pablo le dijo a Timoteo que redarguyera, reprendiera y exhortara (2 Timoteo 4:2). No le dijo: exhorta, exhorta, exhorta. Sin duda necesitamos recibir ánimos, pero, también hay tiempos en que necesitamos que nos redarguyan y nos reprendan. Hoy en día hay muchos predicadores que temen proclamar la verdad, por miedo a que la gente reaccione mal y deje la iglesia. Al final lo que resulta es una iglesia de gente que se ofende con facilidad y no puede superar su incapacidad de recibir corrección.

La gente no cambia con exhortación solamente. Todos tenemos cosas que debene ser confrontadas y disciplinadas. El pastor que se niega a disciplinar y corregir a los que están en pecado está en desobediencia hacia Dios. No es capaz de guiar a la gente a ningún cambio realmente transformador, ellos no van a resistir hasta el final si no los han corregido (Mateo 24). Debemos ser personas que digan: Señor, enséñame lo que debe cambiar en mí. Estoy hablando de madurez. El necio menosprecia el consejo de su padre; mas el que guarda la corrección vendrá a ser prudente (Proverbios 15:5).

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Sobre Pastor Carlos Vargas Valdez

Es esposo de la mejor mujer, padre de 2 hijos maravillosos, pastor de jóvenes y director de Desafío Joven. En los últimos 12 años ha trabajado con jóvenes, padres y líderes juveniles. Estudio en Rhema Bible Training Center. Su servicio con la palabra de Dios se ha extendido por más de 27 países en 13 idiomas. Es director ejecutivo y consultor de varios ministerios cristianos, desarrollando conferencias, cursos bíblicos, libros, estudios, devocionales, vídeos y recursos para la vida espiritual.

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