Promesa de misericordia.

¡Aleluya! ¡Qu? bueno es cantar himnos a nuestro Dios! ¡A Él se le deben dulces alabanzas! El Señor reconstruye a Jerusal?n y re?ne a los dispersos de Israel. Él sana a los que tienen roto el corazón, y les venda las heridas. Él determina el n?mero de las estrellas, y a cada una le pone nombre. Grande es nuestro Dios, y grande su poder; su inteligencia es infinita. El Señor levanta a los humildes, pero humilla por completo a los malvados. Canten al Señor con gratitud; canten himnos a nuestro Dios, al son del arpa (Salmo 147,1 – 7).
No hace falta saber mucho de la vida campesina para imaginarse cómo ser?a estar rodeado de las multitudes que eran como ovejas sin pastor, porque estaban angustiadas y desvalidas (Mateo 9,36). Es posible considerarse parte de ese gent?o apretujado si nos abruman los problemas y hemos perdido toda esperanza de paz; en tales circu nstancias hay que abrir el corazón a la gracia que Dios derrama con abundancia para ser aut?nticos disc?pulos de Jesís. Dios nos invita a elevarnos con Él por encima de nuestras preocupaciones y a mirar desde allí las necesidades de su pueblo. El Señor quiere que seamos trabajadores que vayan a recoger su cosecha (Mateo 9,37 – 38) El Señor los espera para tener compasi?n de ustedes; Él está ansioso por mostrarles su amor, porque el Señor es un Dios de justicia. ¡Dichosos todos los que esperan en Él! (Isa?as 30,18).
El mundo actual está realmente plagado de enormes problemas, horrendas injusticias y graves conflictos sociales y materiales, pero al mismo tiempo no cabe la menor duda de que Dios ama a su pueblo y realmente quiere proveer para sus necesidades. ¿C?mo es que Dios alimenta a su rebaño? El Señor quiere que cada uno se sol idarice con su pueblo necesitado. No todos tienen el mismo llamado, ni todos tienen los mismos dones ni los mismos recursos a su alcance; pero a todos se nos llama a cuidar al pueblo de Dios de alguna manera. ¡Qu? magn?fico don de Dios es el que nosotros, imperfectos y d?biles como somos, podamos ser ministros de la gracia celestial para los demás! El Señor tendr? compasi?n de ti al oír que gritas pidiendo ayuda, y apenas te oiga te responder? (Isa?as 30,19).
Pidamos en oraci?n por nuestros familiares y amigos cercanos, y que nos indique quién de ellos necesita ayuda. Pid?mosle que nos enseñe a atender a los demás. Es posible que al ayudar a alguien estemos plantando una semilla cuyos frutos no se ver?n sino hasta años más tarde. Sea lo que sea que podamos realizar como obra de amor, a medida que respondamos fielmente a la voz del Señor, estaremos cumpliendo la voluntad de Dios < font size="3">Y si te desv?as a la derecha o a la izquierda, oir?s una voz detr?s de ti, que te dir?: Por aquí es el camino, vayan por aquí (Isa?as 30,21).
Sigamos el ejemplo de tantos hombres y mujeres an?nimos que, recibiendo la semilla cristiana, han conocido la ley del amor, del perd?n, de la solidaridad que Jesís nos enseñ?; su sacrificio y su inmolaci?n nos permite hoy ser mejores, ser más humanos por ser cristianos. Que su consideraci?n nos impulse, nos llene de optimismo, gratitud a Dios y renovado inter?s apostÉlico y misionero. Somos los continuadores, aquellos que con nuestras vidas prolongaremos la obra de Jesucristo en el mundo hasta el fin de los tiempos. En la medida en que abramos nuestro corazón y acojamos la llamada de Dios, sÉlo entonces podremos responder con autenticidad El Señor te dará lluvia para la semilla que siembres en la tierra, y la tierra producir? trigo abundante y f ?rtil (Isa?as 30,23).

 

¡¡¡Señor, me has dado much?simo. Y hasta cuando me siento sin fuerzas y creo que mis dones personales son inadecuados, en mi corazón sí que me has bendecido generosamente. Ensíñame a compartir con los demás lo que me has dado, y quiero participar también en el trabajo de tu cosecha!!!
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Que el Padre Dios te bendiga y te proteja, te mire con agrado y te muestre su bondad. Que el Padre Dios te mire con amor y te conceda la paz.
Juan Alberto Llaguno Betancourt
Lima – Per? – SurAm?rica


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Sobre Pastor Carlos Vargas Valdez

Es esposo de la mejor mujer, padre de 2 hijos maravillosos, pastor de jóvenes y director de Desafío Joven. En los últimos 12 años ha trabajado con jóvenes, padres y líderes juveniles. Estudio en Rhema Bible Training Center. Su servicio con la palabra de Dios se ha extendido por más de 27 países en 13 idiomas. Es director ejecutivo y consultor de varios ministerios cristianos, desarrollando conferencias, cursos bíblicos, libros, estudios, devocionales, vídeos y recursos para la vida espiritual.

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