VICTORIA SOBRE LA TENTACION

VICTORIA SOBRE LA TENTACION

Hola mis amados:
Todos hemos sido tentados en muchas ocasiones, hemos cedido a unas tentaciones y a otras no, somos humanos y mientras vivamos en este cuerpo ahí estara la tentacion presentandose, pero en este mensaje nos dan a conocer como obtener la victoria y lo que en realidad es la tentacion, si no te es claro este asunto, lee detenidamente y podras entender todos los pormenores de ella para que no cedamos mas y asi poder vivir en la Victoria que nos da Jesús.

VICTORIA SOBRE LA TENTACION.
Por: Charles Stanley.

Todo el mundo enfrenta tentaciones. Así como todos tenemos fortalezas, intereses y debilidades diferentes, también tenemos áreas de tentación diferentes. Algunos pueden ser tentados a mentir, a robar o a apostar dinero, mientras que otros son atraídos por el cigarrillo, la bebida o la inmoralidad sexual, lo que atrae a una persona puede que no afecte a otra. Son muchas las personas que, cuando tienen dificultades para resistir el pecado, dicen: “Es que así soy yo”, y por eso ceden a la tentación. Hay quienes, después de claudicar una y otra vez, dejan de reconocer como tentación una situación específica. En vez de eso, justifican la conducta pecaminosa como simplemente su modo de vida.
En última instancia, toda tentación proviene del Enemigo, cuyo objetivo es lanzar dudas a nuestra mente y destruir nuestra relación con el Señor. Satanás quiere apartarnos de la voluntad de Dios, para impedirnos adorar, servir y glorificar al Señor. Intenta, de esa manera, destruir nuestro testimonio a favor de Jesucristo.

Las Escrituras usan la historia de Israel como una advertencia en cuanto a los peligros de la tentación. En 1 Corintios 10:1-12, Pablo dice que a pesar de las abundantes bendiciones de Dios, la nación eligió, sin embargo, el camino equivocado, comportándose inmoralmente, practicando la idolatría, y quejándose de las buenas dádivas de Dios. Los israelitas fueron tentados, y claudicaron. En realidad, toda la historia de la nación fue un ciclo recurrente de obediencia, bendición, tentación, rebelión y castigo.
Es lo mismo que sucede también con muchas personas. Una y otra vez caen en la misma tentación de siempre, hasta que finalmente dicen: “Lo intenté, pero simplemente no pude lograrlo”. Lo justifican diciendo: “Dios me tentó”, “el diablo me tentó”, o “sencillamente, no es justo, la presión fue más de lo que pude resistir”. Y sucumben otra vez.

Características de la tentación

Toda tentación se base en una fantasía; es decir, en imaginar nuestra vida bajo circunstancias diferentes. Comienza con un pensamiento. Sin embargo, el pensar en algo no significa automáticamente que usted ha pecado. Pero al coquetear con el pensamiento, su imaginación comienza a tomar el control: ¿Cómo sería tener esto o probar aquello … tener esposa(o) diferente… sustituir a mi colega de trabajo en su empleo… tener un poco más de “diversión”?

Al usted imaginar lo que pudiera ser la experiencia, comienza a desearla. Entonces el deseo crece, y no pasa mucho tiempo sin que se involucre su voluntad. En este punto, usted tiene que elegir: o se aleja de la tentación, o cede a la “carne”, que anhela ser gratificada con cosas que están más allá de los límites divinamente fijados. Si usted nunca ha puesto su fe en Cristo como su Salvador personal, su única defensa será la resistencia humana, la cual no durará mucho.

En 1 Corintios 10:13, podemos identificar otras características en cuanto a las situaciones de tentación. Primero que nada, las tentaciones son normales. Dios nos creó con necesidades y deseos legítimos, y Su voluntad abarca todo lo que debemos tener, y mucho de lo que deseamos. Dios quiso que nuestros anhelos sean satisfechos dentro de ciertos parámetros, más allá de los cuales están esas cosas que Él sabe que son destructivas o malsanas. Por eso Dios puso límites, no para impedirnos pasar un buen rato o disfrutar de la vida, sino para protegernos.

La tentación es la atracción a ir más allá de los límites que Dios ha fijado a los deseos naturales que Él divinamente nos ha concebido. Cuando usted y yo excedemos esos límites, pecamos. Por ejemplo, Dios nos dio el apetito por la comida; de lo contrario, no podríamos existir. Pero si vamos allá del límite de autocontrol, comemos más de la cuenta y nos volvemos unos glotones. De la misma manera, el deseo sexual es un don de Dios, pero cuando se satisface hasta extremos morbosos, se convierte en pecado. Nuestra libertad termina donde Él ha puesto limitaciones para mantenernos a salvo.

Satanás nos tienta para que adoremos las cosas de este mundo, en vez de adorar a Dios; todos somos susceptibles a su seducción. Aun Jesús, porque Él era hombre del todo, fue tentado en todas las cosas como nosotros, pero sin pecar (Hebreos 4:15). ¡Qué seguridad tan maravillosa es saber que usted y yo jamás enfrentamos ninguna tentación que Jesús no haya enfrentado! Mientras vivamos en nuestro cuerpo humano, estaremos sujetos a la tentación. Nuestra inconsciencia nos lleva fácilmente a pecar. La Biblia nos advierte: “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga” (1 Corintios 10:12). Es decir, no se deje llevar por el pensamiento: No soy susceptible en esa área, cosas como ésas no me afectan. Recuerde que Satanás anda alrededor como un león rugiente (1 Pedro 5:8). Sabe que si puede hacer que usted cruce la raya una vez, la segunda vez será más fácil. Y si él puede tentarle con lo mismo cuatro o cinco veces, usted estará bien arraigado en el pecado. Por tanto, debemos mantenernos alerta.

Sin embargo, para el creyente toda tentación está controlada. Primera a los Corintios 10:13 nos asegura: “Fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar”. Pero tenga en cuenta que no somos nosotros quienes tenemos el control; lo tiene Dios, y tres de Sus atributos están en acción cuando enfrentamos la tentación. El primero es Su fidelidad. Él dijo que no seremos tentados más allá de lo que podamos resistir; simplemente, no dejará que eso suceda. El segundo es su omnipotencia. Es decir, Dios puede, y en efecto lo hace limitar la tentación de Satanás sobre cada creyente en particular. El tipo de control de Dios, no es hacernos más fuertes con nuestros propios recursos. Por el contrario, Él nos hace entender que es el Espíritu Santo en nosotros lo que nos capacita para ser fuertes y para decirle “no” a la tentación. Y gracias a la tercera característica de Dios, Su gran amor por nosotros, Él nos da una vía de escape ante cualquier tentación que enfrentemos. Eso significa que toda situación de tentación puede ser vencida.
Con todo, no somos victoriosos el ciento por ciento del tiempo, porque no siempre optamos obedientemente por su “vía de escape”.

Maneras de enfrentar la tentación

Satanás trata de reducir nuestra atención a algo minúsculo: a la cosa que nos está tentando. Nuestro Padre celestial, por otra parte, desea que no perdamos de vista “el panorama completo”. Hay varias maneras de desarrollar una defensa contra la tentación.

1. Hágase preguntas. Antes de tomar una acción, piense en las respuestas a lo siguiente: Si cedo a esta tentación, ¿cuáles serán las consecuencias tanto inmediatas como futuras para mí y para quienes me rodean? ¿Estoy preparado para pagar el precio? ¿Hay una manera mejor de satisfacer esta necesidad?

2. Identifique sus áreas de debilidad. Todos tenemos una o más debilidades, pero si usted no está seguro de cuáles son las suyas, pídale a Dios que se las revele. Aparte de esto, esté consciente de los objetos, lugares o situaciones que pudieran estimular la tentación, y evítelos. La palabra “A.L.T.O.” es un recordatorio útil para impedirle el que se vuelva demasiado Aislado, Lánguido, Tragón y Ofendido. Puesto que el cuerpo, el alma y el espíritu trabajan todos juntos, usted es más susceptible a las asechanzas del Enemigo cuando languidece a causa del cansancio y el desgaste. Satanás busca esas oportunidades para poner en acción sus fuerzas.

3. Visualice su victoria. Muchas veces, nos preparamos para el fracaso cuando pensamos: Creo que me equivocaré. La fe es la capacidad de ver algo positivo antes de que ocurra. Por tanto, visualice una respuesta positiva, y dígase a sí mismo: “Esto es lo que yo creo que el Señor quiere que le pida”. Una vez que usted comience a programar su pensamiento, llenándolo de fe y de acuerdo con la voluntad de Dios, empezará a actuar de la manera que piensa (Proverbios 2:3, 7).

4. Ríndale cuentas a una persona amiga. Escoja un hermano o una hermana en Cristo, de confianza, que le sea de ayuda, y que esté dispuesto(a) a preguntarle: “¿Pudiste resistir la tentación hoy?” Hay algo fortalecedor en el hecho de que una persona amiga nos supervise, que sepa dónde estamos y qué estamos haciendo. Si usted tiene que rendir cuentas a alguien todos los días, Dios utilizará a esa persona como su estimuladora.

5. Aparte cada día un tiempo para orar y meditar. No importa si esto es en la mañana, en el mediodía o en la noche, con tal que usted esté a solas con Dios cada día. Durante esos momentos de intimidad juntos, usted podrá descargar su corazón al Señor, y Él le dará nuevas energías, revivirá su espíritu y reenfocará su atención.

6. Aprenda a confiar en el Espíritu Santo. Hasta que usted entienda de qué manera actúa dentro de usted el Consolador para capacitarle y darle poder, todos sus intentos de resistir la tentación dependerán de sus propias fuerzas, y seguirá fracasando. Pero si resiste al diablo, crea sus defensas y depende del Espíritu Santo, podrá tener la victoria.
Usted pudiera preguntar: “¿Y si fracaso?” Satanás quiere que usted disfrute compadeciéndose de sí mismo, ¡pero no lo haga! En vez de eso, dese vuelta, márchese y no mire hacia atrás. Déle gracias a Dios por Su perdón, y también por la victoria que Él le dará la próxima vez que sea tentado.

Es maravilloso obtener el perdon de Dios después de que le hemos fallado, de que cedimos a esa tentacion, El nos entiendo y por eso Jesús fue tentado para que nos ayudase en esos momentos criticos, acude a El con fe y confianza y veras que te da la solucion y puedes entonces continuar gozoso tu camino porque con Su ayuda saliste vencedor, no hay nadie como nuestro Dios para ayudarnos y levantarnos cuando hemos caido, seamos agradecidos siempre con El.

Los amo y bendigo en Jesucristo.

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Sobre Pastor Carlos Vargas Valdez

Es esposo de la mejor mujer, padre de 2 hijos maravillosos, pastor de jóvenes y director de Desafío Joven. En los últimos 12 años ha trabajado con jóvenes, padres y líderes juveniles. Estudio en Rhema Bible Training Center. Su servicio con la palabra de Dios se ha extendido por más de 27 países en 13 idiomas. Es director ejecutivo y consultor de varios ministerios cristianos, desarrollando conferencias, cursos bíblicos, libros, estudios, devocionales, vídeos y recursos para la vida espiritual.

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