Jesús, Hijo de Dios, nos llama a la conversión

Jesús quería pasar inadvertido, pues llegó no abiertamente sino en secreto, como de incógnito (Juan 7,10 – 31). Sin embargo el resultado es que todo el pueblo se dio cuenta de que Él ahí estaba. A pesar de que su idea era no ser visto, el celo por la predicación lo lleva al templo, y todos lo reconocen. Esta es una de las características naturales del cristiano: no puede pasar inadvertido, todo el mundo se da cuenta. Quien tiene a Cristo no lo puede ocultar y quien no lo tiene no lo puede fingir. Y es que la vida, el pensamiento, las actitudes, en fin, todo el ser del cristiano le descubre como seguidor(a) del Maestro. Su ansia de comunicar el evangelio, le hace ponerse al descubierto, aun en circunstancias que pudieran considerarse peligrosas.
 
Los malvados, aquellos que viven pensando que la vida temporal es lo único que disfrutamos y que al morir todo habrá terminado, actúan de modo de disfrutar todo con ardor y pasión. Si no hay premio ni castigo en la otra vida no hay por qué respetar a los demás. Más aún, hay que aprovecharse de ellos, de sus pocas pertenencias, no importando afectar los intereses de los demás Lo que importa es tenerlo todo a cualquier costo, para poderlo disfrutar antes que se nos vaya la vida.
 
Cristo ha venido para llamarnos a la conversión. No quiere que lo pasajero nos domine. Tampoco nos quiere cautivos de nuestras pasiones desenfrenadas, pensando que es lo único que nos da felicidad. Quien tenga sólo la visión de lo temporal y de la satisfacción de sus gustos personales no podrá vivir el amor fraterno; antes al contrario se convertirá en el peor azote para los demás. Sólo en Cristo encontramos el verdadero camino que nos conduce a la verdadera paz, a la auténtica felicidad: el amor en su doble dimensión, a Dios y al prójimo. Quien no lo tenga vivirá en la soledad. Y no importaría tener todos los bienes materiales y el disfrutar pasajeramente de los placeres de este mundo. Mientras no haya alguien a quien amemos y nos ame en profundidad, nuestra vida no tendrá sentido alguno. Jesús no sólo nos habla del amor de Dios hacia nosotros; Él mismo es la manifestación del amor que Dios nos tiene. Su cercanía a los pecadores, a los extranjeros, a los pobres nos quiere hacer entender que
Dios desea que todos los hombres se salven y participen de su misma vida; también quiere que reconozcamos que somos cautivos del pecado y que debemos pedirle liberación. El salmista pregonaba que Dios estaba dispuesto a librarnos de temores, angustias, desencantos y penas del corazón. El hombre honrado pasa por muchos males, pero el Señor los libra de todos ellos. Dios nos ama profundamente, pero no nos promete una vida fácil y sin dificultades; sin embargo, cuando nos sentimos agobiados, el Señor nos promete librarnos de todo lo que nos cause males y sufrimiento. En este divino intercambio, nos acercamos más a Dios: El Señor está cerca para salvar a los que tienen el corazón hecho pedazos (Salmo 34).
 
Preguntémonos si consideramos a las tribulaciones como un medio para acercarse a Dios, o más bien excusas para alejarse de Él. El sufrimiento y las dificultades son oportunidades para acercarnos a Dios, si tenemos esperanza y fe. El Señor nos ha prometido fortaleza, sabiduría, guía y misericordia. Volvámonos al Señor y Él nos recibirá. ¡Qué asombroso es el plan de Dios! No sólo nos ofrece liberación, sino que usa la adversidad como ocasión para hacernos experimentar el amor y la compasión. A pesar de que seamos malinterpretados o incomprendidos esforcémonos constantemente en amar y en llamar a todos a dejar sus egoísmos y a vivir en el amor. Sólo así podremos encontrar la auténtica paz y la felicidad verdadera.
 
¡¡¡Padre, Tú conoces nuestras debilidades. Enséñanos a esforzarnos con alegría y seguir confiadamente tus caminos. Ayúdanos a darnos cuenta de lo cerca que estás de los que te necesitan!!!
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Que el Padre Dios te bendiga y te proteja, te mire con agrado y te muestre su bondad. Que el Padre Dios te mire con amor y te conceda la paz.

Protejamos nuestra Biodiversidad y el Medio Ambiente
Juan Alberto Llaguno Betancourt
Lima – Perú – SurAmérica

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Sobre Pastor Carlos Vargas Valdez

Es esposo de la mejor mujer, padre de 2 hijos maravillosos, pastor de jóvenes y director de Desafío Joven. En los últimos 12 años ha trabajado con jóvenes, padres y líderes juveniles. Estudio en Rhema Bible Training Center. Su servicio con la palabra de Dios se ha extendido por más de 27 países en 13 idiomas. Es director ejecutivo y consultor de varios ministerios cristianos, desarrollando conferencias, cursos bíblicos, libros, estudios, devocionales, vídeos y recursos para la vida espiritual.

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