Temas Cristianos – Perdonada, como Maria Magdalena

Maria Magdalena, perdonada

Texto Bíblico: “Cuando Jesús resucitó en la madrugada del primer día de la semana, se apareció primero a Maria Magdalena, de la que había expulsado siete demonios. Pero ellos, al oír que Jesús estaba vivo y que ella lo había visto, no lo creyeron”. Marcos 16:9,11.

Maria Magdalena, era llamada así porque era de Magdala, a tres millas de Capernaúm, era un personaje conocido en su ciudad porque era relativamente rica pero atada espiritualmente, hasta que Jesús la liberó.

A partir de su liberación ella le llamó Raboni a Jesús que significa: “Mi gran Señor”, los evangelios no especifican cómo fue su rescate, algunos eruditos quieren decir que ella fue la prostituta perdonada, otros dicen que fue la que lavó los pies de Jesús con un perfume caro, y otros la identifican como la adúltera perdonada.

La realidad era que Maria Magdalena estuvo sujeta a los demonios, en su pasado, ellos la habían dominado, pero ahora liberada, sentía una inmensa gratitud a su Rabí.

Creo que Maria Magdalena guardaba una inmensa gratitud a su Maestro y por ese fervor trató de estar muy cerca de él y sus discípulos, pero también me parece que una de las características de la personalidad de Maria era su ímpetu en cada acción que llevaba a cabo, un poco parecida al apóstol Pedro, apasionado y arrebatado.

No me parece que sea esta Maria Magdalena la que fue prostituta, adúltera o pecadora pública, sin embargo creo que fue una mujer con siete demonios porque tenía un carácter terco y fuerte que, gracias a su liberación fue encauzado para dedicar su fervor apasionado a servir a Jesús.

Ella y otras mujeres como Juana y Susana ayudaron con sus propios recursos a sostener las necesidades de alimento y vestido a Jesús y sus discípulos (Lucas 8:3).

Me encanta pensar en que esta mujer liberada estuvo en los momentos más importantes de la vida de Jesús, por ejemplo el día en que el Señor contó la parábola del sembrador, la veo sentada cerca de los discípulos escuchando con atención acerca de la semilla que fue sembrada en buena tierra y dio fruto, como mujer creo que ella debió tomar la decisión de no ser como la semilla plantada entre piedras, sino que pensó, –“Yo no me dejaré ahogar por las cosas que antes me dominaron ahora serviré fielmente al Señor y no me despegaré de la vid”-.
También me la imagino escuchando atentamente cuando el Rabí habló sobre el espíritu maligno que salió de un endemoniado, como fue su caso:

“Cuando un espíritu maligno sale de una persona, va por lugares áridos, buscando descanso sin encontrarlo. Entonces dice: Volveré a la casa de donde salí. Cuando llega, la encuentra desocupada, barrida y arreglada. Luego va y trae a otro siete espíritus más malvados que él, y entran a vivir allí. Así que el estado postrero de aquella persona resulta peor que el primero” Mateo 12:43-45.

-“Entonces debo ser una buena semilla, no debo dejarme ahogar otra vez por mis propios deseos, debo también estar cerca de mi Maestro para que no me vuelva a tomar otra vez ningún espíritu malo”-

Quizá estos pensamientos ocupaban sus tiempo por eso ella no se despegaba de su Sanador, así somos las mujeres agradecidas, una vez que sentimos que alguien nos entiende, nos defiende y ama ya no nos queremos soltar de nuestro ángel protector.

Maria Magdalena no de desprendía de Jesús por eso, aunque los discípulos desaparecieron cuando cautivaron a Jesús, ella lo acompañó hasta el lugar de la crucifixión, parada como muerta en vida miró a su Señor clavado en aquella cruz. (Mateo 27:54-55).

“Cuando el centurión y los que con él estaban custodiando a Jesús vieron el terremoto y todo lo que había sucedido, quedaron aterrados y exclamaron:-¡Verdaderamente éste era el Hijo de Dios!- Estaban allí mirando, Maria Magdalena, Maria la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo”. “Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, Maria la esposa de Cleofás, y Maria Magdalena” Juan 17:25 Cuando se pierde a alguien amado las lágrimas no son consuelo, cuando el único que te defendía ya no está, la soledad cubre el corazón. Maria magdalena vio como descolgaron el cuerpo de su Señor, como fue envuelto en unas sábanas y colocado dentro de la tumba.

“Entonces José bajó el cuerpo, lo envolvió en una sábana, y lo puso en un sepulcro, Maria Magdalena y Maria la madre de José vieron donde lo pusieron”.
Marcos 15:47

-“Esta cueva esta tan oscura, mi Señor?no se mueve, mi Señor, ¿dónde estarán sus discípulos tan amados por él? No hay nadie, todos lo han dejado, Mi Señor, tú fuiste él único que me vio con ojos de perdón, me liberaste de tantos años de cautiverio, mi Libertador, ahora estas muerto? Esta piedra que han puesto en la puerta, es tan grande, tan pesada y fría, ¿cuándo te volveré a ver?… Pensé que nunca morirías, te prometí que nunca me apartaría de ti, pero ahora tú te has ido…-Maria Magdalena sabía que Jesús tenía doble derecho sobre su vida, había traído sanidad a su cuerpo y vida nueva a su alma, pero ahora todo parecía haber terminado.

Después de los tres días que fue crucificado, a la primera señal del alba, la mujer agradecida corrió con la otra María llevando los perfumes aromáticos para ungir al Señor, de pronto mientras todavía estaba lejos, ocurrió un gran terremoto, un sismo violento, el ángel del Señor había descendido para quitar la piedra; los soldados muertos de miedo cayeron desmayados y otros huyeron despavoridos, pero ella parecía inmutable ante este suceso, siguió caminando hacia el sepulcro oscuro que escondía a su maestro haciéndose la pregunta: ¿quién moverá la piedra?.

Los pensamientos acerca de esto la tenían tan abstraída que no se inmutó ni siquiera ante el bullicio del violento sismo, ni los alaridos de terror de los guardianes romanos.

Un ángel estaba sentado en una piedra inmensa, el aspecto del ser alado era como un relámpago y su vestido blanco como la nieve, la invitó a ver dentro de la cueva:

-“Que raro ya no esta oscuro, el sepulcro tan sombrío que guardaba el cuerpo de mi Señor ha cambiado”- De pronto otra vez no hizo caso de la luz que salía de la sepultura, ni del ángel que la invitó a ver, sencillamente vio que su Señor no estaba, su corazón se llenó de angustia, el miedo por la incertidumbre la turbó aún más; entonces el ángel la hizo recapacitar:

-¡No tengan miedo! ¡No se asusten!, los soldados si podían llenarse de horror, podían abandonarse a la tribulación y al espanto, pero no ustedes que han venido a un negocio distinto, no caigan en la misma turbación.- “El no está aquí, ha resucitado”-

Maria salió corriendo dejando a las otras mujeres escuchando las instrucciones del ángel, salió corriendo entre asustada y alegre, tenía que avisarles a los discípulos que su Señor ya no estaba en la tumba.

Pedro y Juan no vieron con buenos ojos a Maria, ella los había ayudado muchas veces con su dinero, pero tenía un carácter tan especial, hasta se parecía a Pedro por lo vehemente y terca, se fueron ambos dejándola sola y entonces otra vez volvió al sepulcro mientras lloraba desconsoladamente:
-¿Por qué lloras mujer?-le preguntaron dos ángeles.

¡Que tal obsequio de Dios!, ser visitada por don ángeles celestiales para consolarla, un hermoso regalo para una mujer tan solitaria, pero otra vez ensimismada en el único objeto de su afecto y búsqueda le contestó sin ver quien le hablaba:

-“Porque se han llevado a mi Señor”- No puedo sino llorar, se han llevado a mi Señor, ¿Acaso no está listo él a consolarte a tu primera lágrima, al primer suspiro acaso no viene a socorrerte?

Jesús le dijo:

-¿Por qué lloras, a quién buscasí
Ahora era el mismo Salvador quien estaba detrás de ella probando su fe, quizá quería escuchar de la boca de ella su propio nombre antes de decirle que era él.

-“Señor, si tú te lo has llevado?- Ella no sabía quien le hablaba, cómo podía el forastero saber por quién lloraba, ella no lo dijo, simplemente habló con dolor y creyó que todos comprenderían su tristeza: -“Dígame dónde lo han puesto y yo me lo llevaré”- Pero Maria, ¿cómo cargarías tu sola al Señor siendo tan frágil?, el lenguaje que ella expresaba era el lenguaje sublime del cariño que es capaz de todo por amor.
Jesús ya no contuvo más su ternura:

-¡Maria!- la llamó.

El buen pastor había reconocido que ella era su oveja y la llamó por su nombre:

“El portero le abre la puerta, y las ovejas oyen su voz, llama por nombre a las ovejas y las saca del redil. Cuando ya ha sacado a todas las que son suyas, va delante de ellas, y las ovejas lo siguen porque reconocen su voz” Juan 10:3-4 Maria Magdalena pasó la prueba, el Señor vio en ella a la oveja herida, la que una vez estuvo perdida pero que él rescató, entonces otra vez ahora él dejó a las otras y fue en busca de la más débil y con voz amorosa la llamó. Ella reconoció la voz de su pastor y exclamó:

-¡Rabboni! “Mi gran Señor, mi Maestro”-.
-Sabía que nunca me dejarías, cumpliste tu promesa, tú no eres hombre que mienta-, y entonces se arrojó para abrazarlo, pero Jesús se lo impidió y le exhortó: – “no me toques”-

Cuando medité en estos versos me sentí tan sola y desconcertada como Maria, ¿por qué le pides que no te toque, que no se aferre a tí si ella fue la única fiel que no te abandonó?

Me pareció escuchar su voz lamentandose, -“Pero si tú eres lo único que tengo”-
¿A qué te aferras tú? ¿A alguien amado? ¿A tu inteligencia? ¿A tu tradición?

Yo siempre busqué aferrarme a algo o a alguien, cuando eras una niña no me soltaba del saco de papá, de adolescente de mamá, y ahora de adulta me he visto como una beba aferrada del saco de mi esposo.

Maria Magdalena tuvo que aprender que su Maestro ya no estaría allí con ella, que no podría andar siguiendolo por donde iba, ella tuvo que confiar en las palabras de Jesús y empezó a vivir por fe, esperando al Consolador.

Quizá tu también necesitas escuchar la voz del Buen Pastor diciendote: -“Yo quiero que aprendas a depender de mi, no te aferres a hombre alguno, ni mujer, ni a tu inteligencia y amor propio,debes aprender también a vivir por fe, aunque las circunstancias sean horribles, aunque las personas te abandonen, la única voz que te consolará será la voz de mi Espíritu”-.

Jesús le dijo a Maria magdalena:

-“No te aferres a nada que ves hija, ahora necesitas ejercitar tu fe, necesitas vivir la vida bendita del Espíritu, tener una dulce comunión espiritual, ésta será una comunión dulce y llena de paz, yo iré al Padre, pero mi espíritu estará contigo, y ahora ve a mis hermanos y diles “Vuelvo a mi Padre que es Padre de ustedes; y a mi Dios, que es Dios de ustedes”.

-¿Pero no eran ellos tus seguidores y ahora tus abandonadoresí, Primero fueron tus siervos, luego tus discípulos, un poco antes de tu muerte los llamaste amigos y ahora resucitado son tus hermanos ¡Que misericordia sin medida!

Hoy he aprendido tantas cosas de Maria Magdalena, he llorado, me he sentido amada por mi Señor, me ha consolado, no hay traición, chisme, palabra ociosa, prejuicio ni nada que me deprima o hunda, ya no me aferro a nadie ni aunque llamándose mi hermano me jure lealtad eterna, hoy he aprendido que si vivo en el espíritu, él me consolará, me dará gozo y podré ser llamada Martha la que fue liberada de siete demonios. ¿Has sido liberado?el demonio del orgullo, el protagonismo, el chisme, la mentira, traición, división, celos, deslealtad, mentira, adicción, lujuria, y tantos más, son espíritus malignos que buscan reinar en la vida de creyentes que siguen aferrándose a ellos sin percatarse que no podrán ser llenos del espíritu de Dios porque todavía su habitación esta siendo ocupada por el poder del mal.

Maria Magdalena fue liberada totalmente, sirvió al Señor, nunca lo abandonó, y su Rabbi le enseñó hasta el último minuto de su tiempo como hombre que debía ser llena del Espíritu de Dios para no volver a ser dominada por los antiguos inquilinos que una vez la dominaron.

Hoy me he sentido Maria Magdalena, me he sentido amada por mi Señor, sólo me aferraré a él, conozco su voz y él conoce la mía, él me llevará a buenos pastos.

Aférrate sólo a tu Pastor, pídele que vuelva a limpiar tu habitación, pídele otra vez que te perdone, no le des cabida al prejuicio y a la mentira, huye del mal.

Martha Bardales

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Sobre Pastor Carlos Vargas Valdez

Es esposo de la mejor mujer, padre de 2 hijos maravillosos, pastor de jóvenes y director de Desafío Joven. En los últimos 12 años ha trabajado con jóvenes, padres y líderes juveniles. Estudio en Rhema Bible Training Center. Su servicio con la palabra de Dios se ha extendido por más de 27 países en 13 idiomas. Es director ejecutivo y consultor de varios ministerios cristianos, desarrollando conferencias, cursos bíblicos, libros, estudios, devocionales, vídeos y recursos para la vida espiritual.

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