LA PRESENCIA DE DIOS EN NUESTRAS VIDAS

DESENCADENEMOS LA PRESENCIA DE DIOS EN NUESTRAS VIDAS AL AMAR A LOS DEMÁS

Victoria Boyson

AMÉMONOS LOS UNOS A LOS OTROS

Nuestro amor los unos por los otros es la lente que nos permite ver mejor a Dios. Al amar a Su creación podemos sentir Su presencia en una mayor medida.
“Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor se ha perfeccionado en nosotros. ” (1 Juan 4:12).

El amor es la linterna gracias a la cual vemos y sentimos a Dios. “El que ama a su hermano, permanece en la luz…” (1 Juan 2:10) . Podemos ver o sentir a Dios incluso en las cosas más sencillas de esta tierra, si tenemos Su amor en nuestros corazones. Si nos amamos los unos a los otros, podemos ver a Dios.

Si queremos experimentar más de la presencia de Dios en nuestras vidas, simplemente tenemos que amarnos los unos a los otros. Esto es muy sencillo, pues según hagamos con el menor de todos, vemos a Dios. Si disfrutamos los unos de los otros, disfrutaremos más de Dios. Un detalle de bondad puede producir más de la presencia de Dios en nuestras vidas que todo un año de estudios bíblicos. Una sonrisa hacia un niño puede significar más para Dios que toda una semana de ayuno.

“El ayuno que Yo escogí, ¿no es más bien desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, dejar ir libres a los quebrantados y romper todo yugo? ¿No es que compartas tu pan con el hambriento, que a los pobres errantes albergues en casa, que cuando veas al desnudo lo cubras y que no te escondas de tu hermano?” (Isaías 58: 6-7) .

EL MINISTERIO EMPIEZA EN CASA

Hace muchos años leí el libro “En sus pasos”, por Charles M.Sheldon. En esta obra, mucha gente se apartaba de sus propias ideas y planes para sus vidas, y empezando a hacer grandes cosas por Dios. En lugar de prestarse atención a sí mismos, empezaron a notar las necesidades de los demás. Esto me dio un deseo de buscar al Señor y preguntarle qué gran y maravillosa obra podía hacer yo por Él. Pensé para mis adentros “¿Querrá Dios que venda todo lo que tengo y me vaya a África a sufrir por el evangelio? ¿Querrá que abra un orfanato en el centro de la ciudad de Nueva York?” ¿Qué podría ser?

Lo que me dijo me sorprendió más que cualquier otra cosa que pudiera haber mencionado jamás: “Ministra a tu familia.” ¡Qué impresión tan grande! Lo más grande que yo podía hacer para Dios era amar a mis propios hijos. Lo que estaba diciendo era que mi amor hacia mi propia familia era fundamental. Mi modo de servirles todos los días sin que nadie lo notara o elogiara era una preparación para un ministerio de más largo alcance. Era lo que Dios había usado para atraerme hacia Él, de modo parecido a David, quien “ministraba” a las ovejas en los pastos, mientras que se convertía en rey.

Yo hubiera podido empezar el mayor avivamiento que haya conocido el mundo, llevar a millones de personas a los pies de Cristo y liberar a personas a través de mis ungidas predicaciones, pero todo hubiera sido una pérdida si no pudiera ministrar primero a los benditos cinco que viven bajo mi mismo techo.

A veces nos tornamos tan “espirituales” que nos olvidamos de disfrutar de la vida y las personas en nuestras vidas. Mi campo de misiones no era África ni la ciudad de Nueva York sino más bien estaba en mi propio salón viendo Barrio Sésamo. Si fracaso en amarles a ellos, ¿cómo podría Dios confiar en mí para amar a alguien másí

EN BUSCA DEL AMOR

“Entonces nacerá tu luz como el alba y tu sanidad se dejará ver en seguida; tu justicia irá delante de ti y la gloria de Jehová será tu retaguardia ” (Isaías 58:8). Cuando nos graduamos de la escuela de amar a los nuestros, Dios nos confía más. El amor debe ser nuestra motivación en todo ministerio. Sin el amor no podemos ver, ya que estaremos en tinieblas (1 Juan 2:9). Con la luz del amor en nuestros corazones, podemos ver, ya que caminamos en Su luz, y nuestros corazones están abiertos a ver el destino de Dios en los demás. Al comenzar a levantarnos los unos a los otros y a preocuparnos de las necesidades de los demás, vemos como brilla en nuestras propias vidas la justicia de Dios.

A causa del amor, la misma presencia del Dios Todopoderosos es nuestro guardián. Él va donde vayamos nosotros, la gloria de Dios nos sigue por todas partes. Cuando liberemos a los demás, nosotros seremos liberados del yugo de nuestra propia opresión. El Señor nos ha ligado en una cadena de amor. Él reacciona a nuestras necesidades cuando actuamos en amor los unos hacia los otros. Nos responde cuando respondemos al clamor de los demás. ¡Qué Dios tan maravilloso servimos!

“Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá Él: ‘¡Héme aquí!'” (Isaías 58:9).
Dios se ha ligado al amor. Este es Su modo de jugar al escondite con nosotros. Podemos buscarle y buscarle, pero en un momento, cuando nos sometemos a amar a Su pueblo, dice: “Aquí estoy”. Si usted quiere encontrar a Dios, entonces AME.

Los que caminan en amor podrán hallar a Dios, quien se revela a sí mismo a los que aman aprecian y disfrutan de los demás. Si quiere encontrar a Dios, abrace a un niño o ame a su vecino. Si quiere que le siga el poder de Dios, lleve galletas a un amigo. Si tiene alguna necesidad, regale algo que posea.
EMBAJADORES DEL AMOR

“En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros: en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por Él.” (1 Juan 4:9). Dios envió a Jesucristo para mostrarnos el aspecto del amor verdadero. Su idea fue de enviar a Su Hijo para enseñarnos a amar, y así todos sigamos Su ejemplo. El Padre quiere que nosotros seamos embajadores de Cristo (tal y como Cristo fue embajador del amor de Dios), embajadores del mismo amor asombroso hacia los que nos rodean.

“El que ama tiene paciencia en todo, y siempre es amable. El que ama no es envidioso, ni se cree más que nadie. No es orgulloso. No es grosero ni egoísta. No se enoja por cualquier cosa. No se pasa la vida recordando lo malo que otros le han hecho?” (1 Corintios 13:4-5).

Tal vez esto sea mucho para asimilar, pero Dios no espera que nos comamos un bocadillo sin primero darle un mordisco, o sea, simplemente haciendo lo que podemos, con sencillos detalles de bondad incluso cuando no tengamos ganas. Antes de que nos demos cuenta, nuestro amor habrá crecido y estaremos cumpliendo nuestro llamado, ¡caminando en amor! Cuando somos los embajadores de Su amor, sentimos Su Presencia con más fuerza en nuestras vidas.

UN AMOR QUE MADURA

Las ofensas intentan destruir el fundamento que el amor ha puesto en nuestras vidas, pero esta es solamente una oportunidad para tener en nuestras vidas más de Su Presencia. Cuando amamos, incluso al ser perjudicados, Dios nos da una dosis más potente de Su Presencia, nos honra y nos libera. La ofensa intenta atarnos e impedir el fluir de nuestro amor. Pero cuando nos liberamos de las cadenas de la ofensa y amamos a pesar de nuestras ofensas, el amor de Dios fluye libremente a través de nosotros.

Es en estos momentos cuando nuestro amor crece rápidamente y madura. Es inevitable que pasemos por el valle de las ofensas de cuando en cuando, pero cada vez que lo hagamos, nuestro amor se profundiza y caminamos más cerca de nuestro Padre, quien es amor, después de todo. (1 Juan 4:16) .

El Señor nos prometió que nos oiría y oiría nuestro clamor si simplemente actuáramos en amor los unos hacia los otros. Estamos ligados los unos a los otros por amor, y Él está ligado a nosotros por nuestro amor los unos hacia los otros.

Deje que el Señor le cambie las ideas acerca de las personas a quienes haya juzgado en la vida. Tal vez no estemos de acuerdo con todo lo que hacen, pero aun así debemos amarlos y tratarlos respetuosamente. Las mismas personas que juzgamos duramente a quienes no tenemos en cuanta podrían ser quienes hemos sido designados a levantar y enseñar el maravilloso amor de Jesucristo.

OREN ESTO CONMIGO

Padre, ayúdamea ser Tu embajador de amor. Enséñame a expresar amor hacia los demás. Ayúdame a perdonar las ofensas cometidas en contra de mí. Usa mi amor para abrir la puerta para que los demás te conozcan mejor.
Victoria Boyson

Speaking Life Ministries
www.boyson.org

Libros Ebooks Cristianos

Sobre Pastor Carlos Vargas Valdez

Es esposo de la mejor mujer, padre de 2 hijos maravillosos, pastor de jóvenes y director de Desafío Joven. En los últimos 12 años ha trabajado con jóvenes, padres y líderes juveniles. Estudio en Rhema Bible Training Center. Su servicio con la palabra de Dios se ha extendido por más de 27 países en 13 idiomas. Es director ejecutivo y consultor de varios ministerios cristianos, desarrollando conferencias, cursos bíblicos, libros, estudios, devocionales, vídeos y recursos para la vida espiritual.

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