Las perdidas y el sufrimiento



Mucha de la gente que viene al Señor ha tenido pérdidas; algunas de las cuales Dios restablecerá; habrá otras, que hay que aceptar y cerrar. Vamos a considerar qué les sucede a las personas que han sufrido pérdidas:
EL PROCESO DE DUELO
Siempre que hay una pérdida, hay dolor. El duelo es un proceso psicológico-espiritual para recuperarnos de la pérdida.
Sucede que los seres humanos nos ligamos a las cosas y la gente afectivamente, ponemos algo de nosotros en las cosas que tenemos y en los seres a quienes queremos. Cuando perdemos un ser querido, sentimos que algo de nosotros se ha ido con esa pérdida. Cuanto más amor, más dolor. Por ejemplo, si vemos por televisión cómo mataron a la persona que no conocimos, nos impacta, nos conmueve; pero no genera el mismo efecto que si falleciera un ser querido. Eso es porque no teníamos vínculo estrecho con esa persona. Cuanto mayor es el vínculo, más intenso será el duelo.
Podríamos decir, en un proceso natural, que ante una perdida se debería dar la secuencia que tenga en primer lugar la pérdida, luego el duelo, y luego de determinado tiempo deberíamos volver a la normalidad.
El duelo son emociones encontradas, preguntas, negación, miedos, paz, dolor, bronca, etc. Esas emociones aparecen mezcladas:
El duelo es algo muy cultural. En la antigüedad se tiraban cenizas y rompían sus ropas. En otros lugares existen las lloronas; en otros se hace el velatorio; otros cantan, etc.
Cada persona debe hacer su duelo, este proceso es totalmente personal y no existe un modelo a seguir sino pautas que indicarán que la perdida ya ha sido superada.
En la Biblia vemos que también Jesús pasó por sufrimientos, lloró frente a la tumba de Lázaro, frente a su muerte en Getsemaní, etc.
Acerca de problemas relacionados con el duelo, podemos mencionar, a algunas personas que hacen una anulación del duelo. Esto sucede cuando las personas no han llorado, no han expresado nada durante el funeral y en algunos casos al otro día han ido a trabajar como si nada hubiese ocurrido, se trata de gente que le tiene miedo a las emociones y no puede expresarse con libertad.
Otro caso es la intensificación del duelo, se da en personas que no pueden dejar de llorar; han pasado los años y siguen mal porque no pueden cerrar su pasado.
Cuando aconsejamos a personas que se encuentran en medio del dolor por una pérdida en primer lugar debemos quitar los mitos.
El mito del pecado, es el que a todas las situaciones difíciles que pasamos le encuentra el origen en el pecado. El mito de pretender saber porqué sucedió. El mito de que tuvimos poca fé.
Al consolar a una persona en duelo no expliquemos, sino consolemos. Consolar es oír sin juzgar, es estar ahí, es oír, acompañar sin hacer nada. Podemos mencionar el caso de los amigos de Job que estuvieron ahí y empezaron a dar explicaciones de porqué le estaba sucediendo eso a Job cuando solo debieron acompañarlo a atravesar ese momento.
Como consejeros animemos a las personas a sacar su dolor, a que nos cuente, que recuerde, que sienta y se exprese con libertad . Porque madurar es aprender a soltar el pasado.
No debemos olvidar que cuando hay dolor se manifiestan sentimientos diversos, maldecir, mirar para atrás y ver todo mal, surgen preguntas, fantasías de suicidio y una angustia permanente.
Las personas que se encuentran en un duelo no deben decidir nada importante, ni poner ningún substituto.
También deben aprender a pedir ayuda, como consejeros debemos pedirle que nos diga qué le hace bien y qué no. En estas circunstancias algunas personas desean que las llamen y otras no, sino que prefieren un tiempo de silencio.
En la vida hay dos miedos básicos que poseen la mayoría de las personas, la forma en cómo vamos a morir y qué sucede después de la muerte.
Lo que nos libera de estos temores es saber que si estamos bajo el total señorío de Jesús, todo lo que suceda estará bajo su voluntad y tener la seguridad eterna de salvación.
Acerca de lo que pasa después de la muerte, morir es pasar a otra dimensión: una partida, un éxodo (fil.1:23).
Según Lucas.16:19-26 nuestra posición en la tierra no determina nuestra posición en él mas allá, El hombre que se describe en el libro de Lucas estaba plenamente conciente.
Después de la muerte el adicto seguirá queriendo droga, el alcohólico, alcohol, etc. Según el pasaje mencionado, el destino estaba fijado irrevocablemente, ya no podía volver, este hombre sabía que lo que experimentaba era justo, por eso quiso que le predicaran a sus hijos, estaba en un lugar de espera llamado hades.
Veamos algo acerca de la pregunta que nos hacemos acerca de cómo seremos en el cielo. Seguiremos siendo como somos; tendremos la información almacenada que hoy tenemos. Seremos perfeccionados.
No nos casaremos pero no seremos asexuados, seremos hombre y mujer. Tus hijos serán conocidos como miembros de la familia terrenal. Descansaremos, pero seguiremos haciendo lo que hacíamos aquí y cosas nuevas que Dios nos dé. Nuestro cuerpo será transformado y glorificado, será incorruptible y creceremos juntos allí. Estaremos con todos los mártires y hombres de Dios y será un compartir de gloria.
Viviremos la gloria de Dios en todo su esplendor: Allí veremos todo tal cual es.

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Sobre Pastor Carlos Vargas Valdez

Es esposo de la mejor mujer, padre de 2 hijos maravillosos, pastor de jóvenes y director de Desafío Joven. En los últimos 12 años ha trabajado con jóvenes, padres y líderes juveniles. Estudio en Rhema Bible Training Center. Su servicio con la palabra de Dios se ha extendido por más de 27 países en 13 idiomas. Es director ejecutivo y consultor de varios ministerios cristianos, desarrollando conferencias, cursos bíblicos, libros, estudios, devocionales, vídeos y recursos para la vida espiritual.

Un comentario

  1. la verdad esta pagina me ha ayudado bastante ya que hace 2meses y 15 dias ha fallecido mi hijo que mas he amado en este mmundo ingrato y cruel

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