Historias Cristianas – La Historia de Floriquito

Historias Cristianas – Floriquito

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Floriquito era bello como un Adonis.  Cuando Floriquito paseaba las muchachas suspiraban embelesadas y los muchachos, de envidia, se mordían la lengua.  Floriquito, sin embargo, suspiraba embelesado por tener un auto lujoso y, de envidia, se mordía la lengua cuando algún joven pasaba por su lado conduciendo uno de ellos.
 
Floriquito estudiaba Medicina en la gran universidad de una ciudad vecina a su pueblo con la ayuda económica de una tea paterna muy rica que se había prometido a sì misma convertirlo en el primer profesional de la familia.
 
 La madre de Floriquito lavaba y planchaba ropa ajena para poder sostener económicamente el hogar.  El papá de Floriquito había perdido recientemente la visión y, para ayudar a su esposa, vendía billetes de lotería en la esquina de un gran almacén del pueblo.  Floriquito, sin embargo, había dejado de hablarle a su padre.  Consideraba Floriquito que la ceguera de su padre se debía a un castigo de Dios por tener muy corta visión para los negocios: si su padre hubiese sido más arriesgado la familia de Floriquito sería ahora una de las más ricas del pueblo y él tendría dinero y varios autos lujosos.
 
La mañana del lunes, antes de volver a la gran ciudad, Floriquito estuvo de visita en su casa y se quedó a comer.  Floriquito observó con asombro que mientras él comía dos muslos de pollo, arroz, frijoles y pan acompañados de una cerveza light su madre y sus seis hermanos comían humildemente frijoles fritos con un poco de arroz y un pedazo muy pequeño de tortilla de maíz.  Su hermana mayor le dijo entonces: "Mira, Lindo, para que tú puedas estudiar y andar pavoneándote como un galàn disque milloneto aquí en casa nosotros  casi no comemos".
 
Floriquito, después que comió, tomó su maleta de viaje y se dirigió un poco turbado a la parada de buses.  Al pasar por la esquina del parque alcanzó a divisar a su padre que en esos momentos vendía un billete de lotería a la mamá de una de las jóvenes más lindas del pueblo.  Floriquito, avergonzado y para evitar que alguien lo viera, tomó apresuradamente un atajo y cruzó con prisa la calle.  Floriquito no advirtió que un gran camión le venía encima.
 
Llevado de emergencia por almas caritativas al hospital público más cercano Floriquito tuvo que ser sometido de forma inmediata a una arriesgada cirugía.
 
La mañana del martes el cirujano principal, quien era nuevo en el pueblo y prácticamente no conocía a nadie, cuando pasó a visitar a Floriquito le dijo: "Joven, gracias a Dios que al fin usted despertó y ha podido contemplar otro nuevo día.  Usted está vivo gracias en primer lugar a Dios y, en segundo lugar, a ese valiente señor que insistió en ser donante anónimo.  Al traerlo aquí debíamos operar de inmediato y no teníamos sangre de su tipo.  Usted sabe que su tipo de sangre casi no aparece y es muy difícil de conseguir.  Ese señor, sin embargo, se empeñó en donar a pesar de su aspecto frágil dos pintas de su sangre.  Donaba con tanta alegría que todos nos extrañamos.  Nos relató que a pesar de no saber a quien le donaba su sangre él tenía tantas ganas de vivir ya que toda su ilusión era que su hijo que estudiaba Medicina se especializara en Oftalmología y que albergaba la esperanza de que con los avances de la ciencia él le ayudaría en un futuro a recuperar su visión.  Alguien por ahí me contó que su hijo es un ingrato y hasta se avergüenza de él.  A quien Usted le debe la vida es un pobre señor ciego que vende lotería casi al frente donde lo atropellaron.  Cuando salga del hospital y se encuentre en buenas condiciones no sería malo que pase a agradecerle por lo que hizo por Usted.  La verdad que tal como dice Jesucristo que no hay amor más grande que el de aquel que da la vida por sus amigos".
 
Floriquito sintió que un fuego muy grande le calentaba las mejillas y un torrente de lágrimas brotó de sus ojos.
 
Querido amigo o amiga, de casualidad, ¿Conoces tú a Floriquito?  Bueno, tal vez no lo conoces, pero quizás alguna vez le has comprado lotería al papá de Floriquito.
Con todo cariño,

LUIS JOSÉ

 
"ALGUNAS PERSONAS, SOLAMENTE CON SU PRESENCIA,  HACEN QUE NUESTRO MUNDO SEA MEJOR"


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Sobre Pastor Carlos Vargas Valdez

Es esposo de la mejor mujer, padre de 2 hijos maravillosos, pastor de jóvenes y director de Desafío Joven. En los últimos 12 años ha trabajado con jóvenes, padres y líderes juveniles. Estudio en Rhema Bible Training Center. Su servicio con la palabra de Dios se ha extendido por más de 27 países en 13 idiomas. Es director ejecutivo y consultor de varios ministerios cristianos, desarrollando conferencias, cursos bíblicos, libros, estudios, devocionales, vídeos y recursos para la vida espiritual.

3 comentarios

  1. hola ,me llamo zamuel ,, ahora me encantan las historias dcristianas te dan entender mucho ,y hay que dar grasias a dios ,soy de peru ,,quiero cambiar y lo estoy haciendo ,grasias ,,y quisiera tener amigos muchos que me hablen de dios asi me ayudaran mucho ,sanm_gc@hotmail.com ,agreguense porfabor

  2. Dios bendiga
    Esta historia es real aun en estos tiempos, es increible uno sabe de hoy pero no de ma~ana. todos los dias debemos darle gracias a Dios por lo q tenemos y por lo que no tenemos. A dios le placio darnos lo que el en su misericordia entendia q necesitariamos, es igual q Dios no nos da cargas que no podamos cargar.

    att. Taisha Calderon

  3. que hermosa historia aveces nos enciegamos con nuestra envidia a los demas, q no nosdamos cuenta q nuestros padres quieren lo mejor para uno y uno se averguenza de
    ellos y ellos nos aman tanto q hasta dan su vida por nosotro el amor puro y verdadero es este amor que presenta en esta historia nunca podemos olvidar quienes son ellos apesar que no hicieron el rol del mejor padre pero debemos aprender aceptar lo q Dios
    nos dio por una razon.

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