Devocional – Dios está detrás de cada átomo; de todo

Devocional – Dios está detrás de cada átomo; de todo

Los hombres no son tan importantes como creen. Fuera de sus honores y medallas y de su mando arrogante, sólo son marionetas de una fuerza que los mueve a su implacable conveniencia, o a su reservado destino.

El cristiano por el contrario sabe que forma parte de un Universo que es regido por las leyes de un poder personal, grande y maravilloso, que utiliza con amor y sabiduría cada átomo que existe. Nada de azar, nada de casualidad. Todo previsto, ordenado, y realizado a la perfección sin el más mínimo fallo.

Nada escapa a la vista del que creó el ojo, a la atención del que hizo el oído, y a la mente del que es la inteligencia creadora (Salmo 94:9). Conscientes de esto, caminamos tranquilos en la continua alegría de saber en qué participamos, y qué fin tenemos ante nuestra visión de fe.

Nada de tedium vitae, nada de «náusea», nada de fatalismo. Luchamos y bregamos en la vida con nuestras limitaciones, y también con nuestra paz. No escatimamos esfuerzo, pues la incertidumbre no nos paraliza, ni nos atribula la expectación de los resultados. Sabemos de dónde venimos, el camino y a quién vamos. No puede haber fallo.

Conocemos al Regidor y Director de todo y no hay derrumbes ni aun en medio de las caídas, los tropiezos y los desfallecimientos. De los que son de Dios, nadie queda atrás. Todos y cada uno, son recogidos del calor del desierto de las pasiones, o del frío polar de los desencantos o desilusiones.

Creemos en las palabras de Jesús: Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre (Juan 10:27-29).

Dios nos hace invulnerables e invencibles, y estando en Él no hay punto débil por donde podamos ser derribados. Cada portillo que nosotros dejemos abierto a causa de nuestra debilidad, será más fuertemente taponado y reforzado por el que es la potencia absoluta.

En estas condiciones firmes y reales, la paz y la confianza nos acompañan a lo largo de toda nuestra vida. Por esa misma convicción, y por sus continuas experiencias, pudo exclamar David: Ciertamente, el bien y la misericordia me acompañarán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor moraré por largos días (Salmo 23:6>. Y ésa es también nuestra bendita experiencia.

No estamos abandonados, ni aun en aquellos momentos en los que desesperamos de todo, y de nosotros mismos, porque sabemos delante de quién estamos y andamos en paz.
No podemos negar que, dicho así, suena bien. Es, dicen algunos, «el discurso del pan seguro». Es hablar con ligereza en la comodidad de los acontecimientos favorables. «Hablar desde la butaca»

Cuando te sientes agobiado y aplastado bajo el peso de los problemas, la ruina y la injusticia, dices: ¿Cómo es que Dios, que es mi Padre, permite que a mí me ocurra esto? Si es tan bueno, ¿cómo deja que me destrocen la vida así y que tenga que sufrir esto?

Estás filosofando, te encuentras desconcertado, estás beodo por causa de los problemas, de las dificultades. No penetras en el misterio de la creación total. Ponderas las cosas desde el punto de vista antropológico. Puede decirse que, en este momento, no existe para ti nada más que tu problema, y la «indiferente» permisión de Dios. Y te rebelas y resistes.

Es natural; es humano, y se puede comprender perfectamente. Desde luego no es lo mismo filosofar como los amigos de Job, que padecer como él. Por eso les dijo:…. Sois todos médicos nulos. Ojalá callarais por completo… Consoladores molestos sois todos vosotros» (Job 13:4, 5; 16:2).

Hay que «meterse en los calcetines del otro » para comprender y participar en su dolor y esto nunca se cumple porque cada uno es una criatura y cada cual tiene sus sentimientos y hasta sus razones.

Mejor estar callado o hablar lo mínimo, antes que hablar sin concierto con el verdadero problema. Sencillamente solo tenían que estar.

¿La solución? Digo solución, no parche o alivio; solución. La de siempre. Cristo en el Espíritu y esperanza. Creer en Él y creerle a Él.

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Sobre Pastor Carlos Vargas Valdez

Es esposo de la mejor mujer, padre de 2 hijos maravillosos, pastor de jóvenes y director de Desafío Joven. En los últimos 12 años ha trabajado con jóvenes, padres y líderes juveniles. Estudio en Rhema Bible Training Center. Su servicio con la palabra de Dios se ha extendido por más de 27 países en 13 idiomas. Es director ejecutivo y consultor de varios ministerios cristianos, desarrollando conferencias, cursos bíblicos, libros, estudios, devocionales, vídeos y recursos para la vida espiritual.

Un comentario

  1. me encanta que hayan personas diferentes como nosotros… que nuestro universo es Dios.. el es todo`pra mi.. navegando en la web me di cuenta que tambien hay personas que estan muy equivocadas y que tratan de destruir la imagen de Dios ante las personas pero con personas asi lograremos llevar la verdad a todo el mundo… Que Dios les bendiga

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