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Promesas Biblicas – Libro de los Salmos

Libro de los Salmos

Sal. 1:1-3 – Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.

Sal. 2:7-8 – Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy.
Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra.

Sal. 3:5 – Yo me acosté y dormí, y desperté, porque Jehová me sustentaba.
Promesa de Descanso.

Sal. 3:8 – La salvación es de Jehová; sobre tu pueblo sea tu bendición. Selah

Sal. 4:1 – Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia. Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar; ten misericordia de mí, y oye mi oración.

Sal. 4:3 – Sabed, pues, que Jehová ha escogido al piadoso para sí; Jehová oirá cuando yo a él clamare.

Sal. 4:7-8 – Tú diste alegría a mi corazón mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto. En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado.
Promesa de Descanso.

Sal. 5:8 – Guíame, Jehová, en tu justicia, a causa de mis enemigos; endereza delante de mí tu camino.
Promesa de Dirección.

Sal. 5:11-12 – Pero alégrense todos los que en ti confían; den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; en ti se regocijen los que aman tu nombre. Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; como con un escudo lo rodearás de tu favor.

Sal. 6:8-10 – Apartaos de mí, todos los hacedores de iniquidad; porque Jehová ha oído la voz de mi lloro. Jehová ha oído mi ruego; ha recibido Jehová mi oración. Se avergonzarán y se turbarán mucho todos mis enemigos; se volverán y serán avergonzados de repente.
Promesa de Defensa.

Sal. 7:10 – Mi escudo está en Dios, que salva a los rectos de corazón.

Sal. 9:9-10 – Jehová será refugio del pobre, refugio para el tiempo de angustia. En ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron.

Sal. 9:12 – Porque el que demanda la sangre se acordó de ellos; no se olvidó del clamor de los afligidos.

Sal. 10:3 – Porque el malo se jacta del deseo de su alma, bendice al codicioso, y desprecia a Jehová.

Sal. 10:14 – Tú lo has visto; porque miras el trabajo y la vejación, para dar la recompensa con tu mano; a ti se acoge el desvalido; Tú eres el amparo del huérfano.

Sal. 11:1 – En Jehová he confiado; ¿Cómo decís a mi alma, que escape al monte cual ave?
Promesa de Confianza y de Defensa.

Sal. 11:4-7 – Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono; sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres. Jehová prueba al justo; pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece. Sobre los malos hará llover calamidades; fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos. Porque Jehová es justo, y ama la justicia; el hombre recto mirará su rostro.

Sal. 12:7 – Tú, Jehová, los guardarás; de esta generación los preservarás para siempre.
Promesa de Defensa.

Sal. 13:4-5 – Para que no diga mi enemigo: Lo vencí. Mis enemigos se alegrarían, si yo resbalara. Mas yo en tu misericordia he confiado; mi corazón se alegrará en tu salvación.

Sal. 14:7 – ¡Oh, que de Sion saliera la salvación de Israel! Cuando Jehová hiciere volver a los cautivos de su pueblo, se gozará Jacob, y se alegrará Israel.

Sal. 15:1-3 – Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón. El que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo, ni admite reproche alguno contra su vecino.

Sal. 16:5-8 – Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte. Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, y es hermosa la heredad que me ha tocado. Bendeciré a Jehová que me aconseja; aun en las noches me enseña mi conciencia. A Jehová he puesto siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido. 9 Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma; mi carne también reposará confiadamente.
Promesa de Ayuda y de Descanso.

Sal. 16:11 – Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre.

Sal. 17:8 – Guárdame como a la niña de tus ojos; escóndeme bajo la sombra de tus alas.
Promesa de Defensa.

Sal. 17:13 – Levántate, oh Jehová; sal a su encuentro, póstrales; libra mi alma de los malos con tu espada.
Promesa de Defensa.

Sal. 17:15 – En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza.

Sal. 18:3 – Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos.

Sal. 18:6 – En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios. El oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos.

Sal. 18:16-19 – Envió desde lo alto; me tomó, me sacó de las muchas aguas. Me libró de mi poderoso enemigo, y de los que me aborrecían; pues eran más fuertes que yo. Me asaltaron en el día de mi quebranto, mas Jehová fue mi apoyo. Me sacó a lugar espacioso; me libró, porque se agradó de mí.
Promesa de Defensa.

Sal. 18:25 – Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, y recto para con el hombre íntegro.

Sal. 18:27 – Porque tú salvarás al pueblo afligido, y humillarás los ojos altivos.
Promesa de Defensa.

Sal. 18:32-33 – Dios es el que me ciñe de poder, y quien hace perfecto mi camino; quien hace mis pies como de ciervas, y me hace estar firme sobre mis alturas.
Promesa de Fortaleza.

Sal. 18:35-36 – Me diste asimismo el escudo de tu salvación; tu diestra me sustentó, y tu benignidad me ha engrandecido. Ensanchaste mis pasos debajo de mí, y mis pies no han resbalado.

Sal. 18:39 – Pues me ceñiste de fuerzas para la pelea; has humillado a mis enemigos debajo de mí.
Promesa de Defensa.

Sal. 18:43 – Me has librado de las contiendas del pueblo; me has hecho cabeza de las naciones; pueblo que yo no conocía me sirvió.
Promesa de Defensa.

Sal. 18:47-48 – El Dios que venga mis agravios, y somete pueblos debajo de mí; el que me libra de mis enemigos, y aun me eleva sobre los que se levantan contra mí; me libraste de varón violento.
Promesa de Defensa.

Sal. 19:7-11 – La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; el precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos. El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; los juicios de Jehová son verdad, todos justos. Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que miel, y que la que destila del panal. Tu siervo es además amonestado con ellos; en guardarlos hay grande galardón.

Sal. 20:1 – Jehová te oiga en el día de conflicto; el nombre del Dios de Jacob te defienda.
Promesa de Defensa.

Sal. 20:6-8 – Ahora conozco que Jehová salva a su ungido; lo oirá desde sus santos cielos con la potencia salvadora de su diestra. Estos confían en carros, y aquéllos en caballos; mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria. Ellos flaquean y caen, mas nosotros nos levantamos, y estamos en pie.
Promesa de Defensa.

Sal. 21:2 – Le has concedido el deseo de su corazón, y no le negaste la petición de sus labios. Selah.

Sal. 21:7 – Por cuanto el rey confía en Jehová, y en la misericordia del Altísimo, no será conmovido.

Sal. 22:4-5 – En ti esperaron nuestros padres; esperaron, y tú los libraste. Clamaron a ti, y fueron librados; confiaron en ti, y no fueron avergonzados.

Sal. 23:1-6 – Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días.
Promesa de Aliento, de Descanso, de Dirección y de Consuelo.

Sal. 24:3-5 – ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? el limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño. El recibirá bendición de Jehová, y justicia del Dios de salvación.

Sal. 25:3 – Ciertamente ninguno de cuantos esperan en ti será confundido; serán avergonzados los que se rebelan sin causa.
Promesa de Esperanza.

Sal. 25:5 – Encamíname en tu verdad, y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti he esperado todo el día.
Promesa de Esperanza.

Sal. 25:8-15 – Bueno y recto es Jehová; por tanto, él enseñará a los pecadores el camino. Encaminará a los humildes por el juicio, y enseñará a los mansos su carrera. Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, para los que guardan su pacto y sus testimonios.
Por amor de tu nombre, oh Jehová, perdonarás también mi pecado, que es grande. ¿Quién es el hombre que teme a Jehová? El le enseñará el camino que ha de escoger. Gozará él de bienestar, y su descendencia heredará la tierra. La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto. Mis ojos están siempre hacia Jehová, porque él sacará mis pies de la red.
Promesa de Dirección.

Sal. 27:1 – Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?
Promesa de Defensa.

Sal. 27:3 – Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado.
Promesa de Defensa.

Sal. 27:5 – Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su morada; sobre una roca me pondrá en alto.

Sal. 27:10 – Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá.
Promesa de Consuelo.

Sal. 27:13-14 – Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes. Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová.

Sal. 28:6-8 – Bendito sea Jehová, que oyó la voz de mis ruegos. Jehová es mi fortaleza y mi escudo; en él confió mi corazón, y fui ayudado, por lo que se gozó mi corazón, y con mi cántico le alabaré. Jehová es la fortaleza de su pueblo, y el refugio salvador de su ungido.

Sal. 29:11 – Jehová dará poder a su pueblo; Jehová bendecirá a su pueblo con paz.
Promesa de Fortaleza.

Sal. 30:1-3 – Te glorificaré, oh Jehová, porque me has exaltado, y no permitiste que mis enemigos se alegraran de mí. Jehová Dios mío, a ti clamé, y me sanaste. Oh Jehová, hiciste subir mi alma del Seol; me diste vida, para que no descendiese a la sepultura.
Promesa de Defensa.

Sal. 30:5 – Porque un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría.
Promesa de Consuelo.

Sal. 30:11 – Has cambiado mi lamento en baile; desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría.
Promesa de Consuelo.

Sal 31:7-8 – Me gozaré y alegraré en tu misericordia, porque has visto mi aflicción; has conocido mi alma en las angustias. No me entregaste en mano del enemigo; pusiste mis pies en lugar espacioso.
Promesa de Defensa.

Sal 31:19-20 – ¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres! En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre; los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas.

Sal. 31:23 – Amad a Jehová, todos vosotros sus santos; a los fieles guarda Jehová, y paga abundantemente al que procede con soberbia.

Sal. 32:1-2 – Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado. Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño.

Sal. 32:5-8 – Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado; ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él. Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia; con cánticos de liberación me rodearás. Selah
Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos.
Promesa de Ayuda y de Dirección.

Sal. 33:4-5 – Porque recta es la palabra de Jehová, y toda su obra es hecha con fidelidad. 5 El ama justicia y juicio; de la misericordia de Jehová está llena la tierra.
Promesa de la Fidelidad de Dios.

Sal. 33:10-11 – Jehová hace nulo el consejo de las naciones, y frustra las maquinaciones de los pueblos. El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones.

Sal. 33:18-21 – He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus almas de la muerte, y para darles vida en tiempo de hambre. Nuestra alma espera a Jehová; nuestra ayuda y nuestro escudo es él. Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado.
Promesa de Esperanza.

Sal. 34:4-7 – Busqué a Jehová, y él me oyó, y me libró de todos mis temores. Los que miraron a él fueron alumbrados, y sus rostros no fueron avergonzados. Este pobre clamó, y le oyó Jehová, y lo libró de todas sus angustias. El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende.
Promesa de Defensa.

Sal. 34:9-10 – Temed a Jehová, vosotros sus santos, pues nada falta a los que le temen. Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien.

Sal. 34:12-13 – ¿Quién es el hombre que desea vida, que desea muchos días para ver el bien? Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño.

Sal. 34:15 – Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos.

Sal. 34:17-19 – Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias. Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu. Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová.
Promesa de Consuelo.

Sal. 34:22 – Jehová redime el alma de sus siervos, y no serán condenados cuantos en él confían.

Sal. 35:27 – Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa, y digan siempre: Sea exaltado Jehová.

Sal. 36:7-9 – ¡Cuán preciosa, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas. Serán completamente saciados de la grosura de tu casa, y tú los abrevarás del torrente de tus delicias. Porque contigo está el manantial de la vida; en tu luz veremos la luz.

Sal. 37:1-9 – No te impacientes a causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. Porque como hierba serán pronto cortados, y como la hierba verde se secarán. Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía. Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades. Deja la ira, y desecha el enojo; no te excites en manera alguna a hacer lo malo. Porque los malignos serán destruidos, pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra.
Promesa de Defensa, de la Fidelidad de Dios y de Descanso.

Sal. 37:11 – Pero los mansos heredarán la tierra, y se recrearán con abundancia de paz.

Sal. 37:14-19 – Los impíos desenvainan espada y entesan su arco, para derribar al pobre y al menesteroso, para matar a los de recto proceder. Su espada entrará en su mismo corazón, y su arco será quebrado. Mejor es lo poco del justo, que las riquezas de muchos pecadores. Porque los brazos de los impíos serán quebrados; mas el que sostiene a los justos es Jehová. Conoce Jehová los días de los perfectos, y la heredad de ellos será para siempre. No serán avergonzados en el mal tiempo, y en los días de hambre serán saciados.
Promesa de Defensa.

Sal. 37:23-26 – Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino. Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano. Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan. En todo tiempo tiene misericordia, y presta; y su descendencia es para bendición.
Promesa de Dirección y de la Fidelidad de Dios.

Sal. 37:28 – Porque Jehová ama la rectitud, y no desampara a sus santos. Para siempre serán guardados; mas la descendencia de los impíos será destruida.

Sal. 37:30 – La boca del justo habla sabiduría, y su lengua habla justicia.

Sal. 37:32-34 – Acecha el impío al justo, y procura matarlo. Jehová no lo dejará en sus manos, ni lo condenará cuando le juzgaren. Espera en Jehová, y guarda su camino, y él te exaltará para heredar la tierra; cuando sean destruidos los pecadores, lo verás.
Promesa de Defensa y de Dirección.

Sal. 37:39-40 – Pero la salvación de los justos es de Jehová, y él es su fortaleza en el tiempo de la angustia. Jehová los ayudará y los librará; los libertará de los impíos, y los salvará, por cuanto en él esperaron.
Promesa de Defensa y de Fortaleza.

Sal. 38:15 – Porque en ti, oh Jehová, he esperado; tú responderás, Jehová Dios mío.

Sal. 40:1-3 – Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová.

Sal. 40:5 – Has aumentado, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; y tus pensamientos para con nosotros, no es posible contarlos ante ti. Si yo anunciare y hablare de ellos, no pueden ser enumerados.

Sal. 40:17 – Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.

Sal. 41:1-3 – Bienaventurado el que piensa en el pobre; en el día malo lo librará Jehová. Jehová lo guardará, y le dará vida; será bienaventurado en la tierra, y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos. Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor; mullirás toda su cama en su enfermedad.
Promesa de Defensa.

Libro II

Sal. 42:11 – ¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.
Promesa de Esperanza.

Sal. 44:3 – Envía tu luz y tu verdad; éstas me guiarán; me conducirán a tu santo monte, y a tus moradas.
Promesa de Guía y Ayuda.

Sal. 44:8 – En Dios nos gloriaremos todo el tiempo, y para siempre alabaremos tu nombre. Selah

Sal. 45:7 – Has amado la justicia y aborrecido la maldad; por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo,
Con óleo de alegría más que a tus compañeros.

Sal. 46:1-3 – Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah

Sal. 46:5 – Dios está en medio de ella; no será conmovida. Dios la ayudará al clarear la mañana.
Promesa de Ayuda.

Sal. 46:10 – Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.
Promesa de Confianza.

Sal. 48:14 – Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre; El nos guiará aun más allá de la muerte.
Promesa de Dirección.

Sal. 49:15 – Pero Dios redimirá mi vida del poder del Seol, porque él me tomará consigo. Selah

Sal. 50:15 – E invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás.

Sal. 50:23 – El que sacrifica alabanza me honrará; y al que ordenare su camino, le mostraré la salvación de Dios.

Sal. 51:14-15 – Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación; cantará mi lengua tu justicia. Señor, abre mis labios, y publicará mi boca tu alabanza.

Sal. 51:17 – Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.

Sal. 52:8-9 – Pero yo estoy como olivo verde en la casa de Dios; en la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre. Te alabaré para siempre, porque lo has hecho así; y esperaré en tu nombre, porque es bueno, delante de tus santos.
Promesa de Confianza y de Esperanza.

Sal. 54:4 – He aquí, Dios es el que me ayuda; el Señor está con los que sostienen mi vida.

Sal. 54:7 – Porque él me ha librado de toda angustia, y mis ojos han visto la ruina de mis enemigos.
Promesa de Consuelo.

Sal. 55:16-17 – En cuanto a mí, a Dios clamaré; y Jehová me salvará. Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, y él oirá mi voz.

Sal. 55:22 – Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo.
Promesa de Descanso, Sustento y Confianza.

Sal. 56:3-4 – En el día que temo, yo en ti confío. En Dios alabaré su palabra; en Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre?
Promesa de Consuelo y de Defensa.

Sal. 56:9 – Serán luego vueltos atrás mis enemigos, el día en que yo clamare; esto sé, que Dios está por mí.
Promesa de Consuelo y de Defensa.

Sal. 57:1-3 – Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; porque en ti ha confiado mi alma, y en la sombra de tus alas me ampararé hasta que pasen los quebrantos. Clamaré al Dios Altísimo, al Dios que me favorece. El enviará desde los cielos, y me salvará de la infamia del que me acosa; Selah
Dios enviará su misericordia y su verdad.
Promesa de Confianza y de Defensa.

Sal. 58:11 – Entonces dirá el hombre: Ciertamente hay galardón para el justo; ciertamente hay Dios que juzga en la tierra.

Sal. 60:11-12 – Danos socorro contra el enemigo, porque vana es la ayuda de los hombres. En Dios haremos proezas, y él hollará a nuestros enemigos.

Sal. 61:1-4 – Oye, oh Dios, mi clamor; a mi oración atiende. Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare. Llévame a la roca que es más alta que yo, porque tú has sido mi refugio, y torre fuerte delante del enemigo. Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; estaré seguro bajo la cubierta de tus alas. Selah.
Promesa de Aliento.

Sal. 62:1-2 – En Dios solamente está acallada mi alma; de él viene mi salvación. El solamente es mi roca y mi salvación; es mi refugio, no resbalaré mucho.
Promesa de Descanso.

Sal. 62:5 – Alma mía, en Dios solamente reposa, porque de él es mi esperanza.

Sal. 62:11-12 – Una vez habló Dios; dos veces he oído esto: Que de Dios es el poder, y tuya, oh Señor, es la misericordia; porque tú pagas a cada uno conforme a su obra.
Promesa de Fortaleza.

Sal. 64:10 – Se alegrará el justo en Jehová, y confiará en él; y se gloriarán todos los rectos de corazón.

Sal. 65:2-3 – Tú oyes la oración; a ti vendrá toda carne. Las iniquidades prevalecen contra mí; mas nuestras rebeliones tú las perdonarás.

Sal. 65:5 – Con tremendas cosas nos responderás tú en justicia, oh Dios de nuestra salvación, esperanza de todos los términos de la tierra, y de los más remotos confines del mar.

Sal. 67:1-2 – Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; haga resplandecer su rostro sobre nosotros; Selah
Para que sea conocido en la tierra tu camino, en todas las naciones tu salvación.

Sal. 67:7 – Bendíganos Dios, y témanlo todos los términos de la tierra.

Sal. 68:3 – Mas los justos se alegrarán; se gozarán delante de Dios, y saltarán de alegría.

Sal. 68:5-6 – Padre de huérfanos y defensor de viudas es Dios en su santa morada. Dios hace habitar en familia a los desamparados; saca a los cautivos a prosperidad; mas los rebeldes habitan en tierra seca.
Promesa de Consuelo.

Sal. 68:9-11 – Abundante lluvia esparciste, oh Dios; a tu heredad exhausta tú la reanimaste. Los que son de tu grey han morado en ella; por tu bondad, oh Dios, has provisto al pobre. El Señor daba palabra; había grande multitud de las que llevaban buenas nuevas.

Sal. 68:20 – Dios, nuestro Dios ha de salvarnos, y de Jehová el Señor es el librar de la muerte.

Sal. 68:28 – Tu Dios ha ordenado tu fuerza; confirma, oh Dios, lo que has hecho para nosotros.
Promesa de Fortaleza.

Sal. 68:35 – Temible eres, oh Dios, desde tus santuarios; el Dios de Israel, él da fuerza y vigor a su pueblo. Bendito sea Dios.
Promesa de Fortaleza.

Sal. 69:1 – Sálvame, oh Dios, porque las aguas han entrado hasta el alma.

Sal. 69:32-33 – Lo verán los oprimidos, y se gozarán. Buscad a Dios, y vivirá vuestro corazón, porque Jehová oye a los menesterosos, y no menosprecia a sus prisioneros.

Sal. 71:5 – Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza, seguridad mía desde mi juventud.
Promesa de Esperanza.

Sal. 71:17-18 – Oh Dios, me enseñaste desde mi juventud, y hasta ahora he manifestado tus maravillas. Aun en la vejez y las canas, oh Dios, no me desampares, hasta que anuncie tu poder a la posteridad, y tu potencia a todos los que han de venir.
Promesa a la Ancianidad.

Sal. 71:20-21 – Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, volverás a darme vida, y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra. Aumentarás mi grandeza, y volverás a consolarme.
Promesa de Consuelo.

Sal. 71:24 – Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día; por cuanto han sido avergonzados, porque han sido confundidos los que mi mal procuraban.
Promesa de Consuelo.

Sal. 72:7-8 – Florecerá en sus días justicia, y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna. Dominará de mar a mar, y desde el río hasta los confines de la tierra.

Sal. 72:12-14 – Porque él librará al menesteroso que clamare, y al afligido que no tuviere quien le socorra. Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, y salvará la vida de los pobres. De engaño y de violencia redimirá sus almas, y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos.

Sal. 72:16-17 – Será echado un puñado de grano en la tierra, en las cumbres de los montes;
Su fruto hará ruido como el Líbano, y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra. Será su nombre para siempre, se perpetuará su nombre mientras dure el sol. Benditas serán en él todas las naciones; lo llamarán bienaventurado.

Libro III

Sal. 73:1 – Ciertamente es bueno Dios para con Israel, para con los limpios de corazón.

Sal. 73:23-24 – Con todo, yo siempre estuve contigo; me tomaste de la mano derecha. Me has guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria.
Promesa de Dirección.

Sal. 75:6-7 – Porque ni de oriente ni de occidente, ni del desierto viene el enaltecimiento. Mas Dios es el juez; a éste humilla, y a aquél enaltece.
Promesa de Ensalzamiento.

Sal. 77:14 – Tú eres el Dios que hace maravillas; hiciste notorio en los pueblos tu poder.

Sal. 78:5-7 – El estableció testimonio en Jacob, y puso ley en Israel, la cual mandó a nuestros padres que la notificasen a sus hijos; para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán; y los que se levantarán lo cuenten a sus hijos, a fin de que pongan en Dios su confianza, y no se olviden de las obras de Dios; que guarden sus mandamientos.

Sal. 81:10 – Yo soy Jehová tu Dios, que te hice subir de la tierra de Egipto; abre tu boca, y yo la llenaré.

Sal. 81:14 – En un momento habría yo derribado a sus enemigos, y vuelto mi mano contra sus adversarios.

Sal. 84:11-12 – Porque sol y escudo es Jehová Dios; gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad. Jehová de los ejércitos, dichoso el hombre que en ti confía.

Sal. 85:8 – Escucharé lo que hablará Jehová Dios; porque hablará paz a su pueblo y a sus santos, para que no se vuelvan a la locura.

Sal. 85:10-13 – La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron. La verdad brotará de la tierra, y la justicia mirará desde los cielos. Jehová dará también el bien, y nuestra tierra dará su fruto. La justicia irá delante de él, y sus pasos nos pondrá por camino.

Sal. 86:5 – Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan.

Sal. 86:7 – En el día de mi angustia te llamaré, porque tú me respondes.

Sal. 86:9 – Todas las naciones que hiciste vendrán y adorarán delante de ti, Señor, y glorificarán tu nombre.

Sal. 86:15 – Mas tú, Señor, Dios misericordioso y clemente, lento para la ira, y grande en misericordia y verdad.
Promesa de la Fidelidad de Dios.

Sal. 87:7 – Y cantores y tañedores en ella dirán: Todas mis fuentes están en ti.

Sal. 89:2 – Porque dije: Para siempre será edificada misericordia; en los cielos mismos afirmarás tu verdad.

Sal. 89:16 – En tu nombre se alegrará todo el día, y en tu justicia será enaltecido.

Sal. 89:18 – Porque Jehová es nuestro escudo, y nuestro rey es el Santo de Israel.

Sal. 89:21-23 – Mi mano estará siempre con él, mi brazo también lo fortalecerá. No lo sorprenderá el enemigo, ni hijo de iniquidad lo quebrantará; sino que quebrantaré delante de él a sus enemigos, y heriré a los que le aborrecen.
Promesa de Defensa.

Sal. 89:26 – El me clamará: Mi padre eres tú, mi Dios, y la roca de mi salvación.

Sal. 89:31-34 – Si profanaren mis estatutos, y no guardaren mis mandamientos, entonces castigaré con vara su rebelión, y con azotes sus iniquidades. Mas no quitaré de él mi misericordia, ni falsearé mi verdad. No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios.
Promesa de la Fidelidad de Dios.

Sal. 89:36 – Su descendencia será para siempre, y su trono como el sol delante de mí.

Libro IV

Sal. 90:1-2 – Señor, tú nos has sido refugio de generación en generación. Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.
Promesa de Confianza y de la Fidelidad de Dios.

Sal. 91:1-7 – El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré. El te librará del lazo del cazador, de la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya. Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegará.

Sal. 91:10-11 – No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos.

Sal. 91:14-16 – Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré. Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salvación.

Sal. 92:12-15 – El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la casa de Jehová, en los atrios de nuestro Dios florecerán. Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes, para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto, y que en él no hay injusticia.
Promesa a la Ancianidad.

Sal. 94:12-14 – Bienaventurado el hombre a quien tú, JAH, corriges, y en tu ley lo instruyes, para hacerle descansar en los días de aflicción, en tanto que para el impío se cava el hoyo. Porque no abandonará Jehová a su pueblo, ni desamparará su heredad.
Promesa de Disciplina.

Sal. 94:18-23 – Cuando yo decía: Mi pie resbala, tu misericordia, oh Jehová, me sustentaba. En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma. ¿Se juntará contigo el trono de iniquidades que hace agravio bajo forma de ley? Se juntan contra la vida del justo, y condenan la sangre inocente. Mas Jehová me ha sido por refugio, y mi Dios por roca de mi confianza. Y él hará volver sobre ellos su iniquidad, y los destruirá en su propia maldad; los destruirá Jehová nuestro Dios.
Promesa de Ayuda.

Sal. 95:6-7 – Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor. Porque él es nuestro Dios; nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano. Si oyereis hoy su voz.
Promesa de Congregación.

Sal. 97:10-11 – Los que amáis a Jehová, aborreced el mal; el guarda las almas de sus santos;
De mano de los impíos los libra. Luz está sembrada para el justo, y alegría para los rectos de corazón.

Sal. 100:3 – Reconoced que Jehová es Dios; El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.

Sal. 100:5 – Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones.

Sal. 101:6 – Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo; el que ande en el camino de la perfección, éste me servirá.

Sal. 102:17 – Habrá considerado la oración de los desvalidos, y no habrá desechado el ruego de ellos.

Sal. 103:1-6 – Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias; El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias; El que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila. Jehová es el que hace justicia y derecho a todos los que padecen violencia.

Sal. 103:8 – Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira, y grande en misericordia.

Sal. 103:10 – No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.

Sal. 103:12-14 – Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones. Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen. Porque él conoce nuestra condición; se acuerda de que somos polvo.
Promesa de Consuelo.

Sal. 103:17-18 – Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos; sobre los que guardan su pacto, y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra.

Sal. 105:3 – Gloriaos en su santo nombre; alégrese el corazón de los que buscan a Jehová.

Sal. 105:14-15 – No consintió que nadie los agraviase, y por causa de ellos castigó a los reyes. No toquéis, dijo, a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas.

Sal. 105:37 – Los sacó con plata y oro; y no hubo en sus tribus enfermo.

Sal. 105:39-41 – Extendió una nube por cubierta, y fuego para alumbrar la noche. Pidieron, e hizo venir codornices; y los sació de pan del cielo. Abrió la peña, y fluyeron aguas; corrieron por los sequedales como un río.

Sal. 106:3 – Dichosos los que guardan juicio, los que hacen justicia en todo tiempo.

Sal. 106:10 – Los salvó de mano del enemigo, y los rescató de mano del adversario.

Libro V

Sal. 107:1 – 1 Alabad a Jehová, porque él es bueno; porque para siempre es su misericordia.

Sal. 107:9 – Porque sacia al alma menesterosa, y llena de bien al alma hambrienta.

Sal. 107:29-30 – Cambia la tempestad en sosiego, y se apaciguan sus ondas. Luego se alegran, porque se apaciguaron; y así los guía al puerto que deseaban.

Sal. 109:-26-31 – Ayúdame, Jehová Dios mío; sálvame conforme a tu misericordia. Y entiendan que esta es tu mano; que tú, Jehová, has hecho esto. Maldigan ellos, pero bendice tú; levántense, mas sean avergonzados, y regocíjese tu siervo. Sean vestidos de ignominia los que me calumnian; sean cubiertos de confusión como con manto. Yo alabaré a Jehová en gran manera con mi boca, y en medio de muchos le alabaré. Porque él se pondrá a la diestra del pobre, para librar su alma de los que le juzgan.
Promesa de Consuelo.

Sal. 110:-5-6 – El Señor está a tu diestra; quebrantará a los reyes en el día de su ira. Juzgará entre las naciones, las llenará de cadáveres; quebrantará las cabezas en muchas tierras.

Sal. 111:-5 – Ha dado alimento a los que le temen; para siempre se acordará de su pacto.

Sal. 112:4 – Resplandeció en las tinieblas luz a los rectos; es clemente, misericordioso y justo.

Sal. 112:7 – No tendrá temor de malas noticias; su corazón está firme, confiado en Jehová.

Sal. 113:7-9 – El levanta del polvo al pobre, y al menesteroso alza del muladar, para hacerlos sentar con los príncipes, con los príncipes de su pueblo. El hace habitar en familia a la estéril,
Que se goza en ser madre de hijos. Aleluya.
Promesa de Ensalzamiento.

Sal. 115:12-14 – Jehová se acordó de nosotros; nos bendecirá; bendecirá a la casa de Israel;
Bendecirá a la casa de Aarón. Bendecirá a los que temen a Jehová, a pequeños y a grandes. Aumentará Jehová bendición sobre vosotros; sobre vosotros y sobre vuestros hijos.

Sal. 116:1 – Amo a Jehová, pues ha oído mi voz y mis súplicas; porque ha inclinado a mí su oído.

Sal. 116:6-7 – Jehová guarda a los sencillos; estaba yo postrado, y me salvó. Vuelve, oh alma mía, a tu reposo, porque Jehová te ha hecho bien.
Promesa de Descanso.

Sal. 116:15 – Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos.

Sal. 117:2 – Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia, y la fidelidadde Jehová es para siempre.
Aleluya.
Promesa de la Fidelidad de Dios.

Sal. 118:5-9 – Desde la angustia invoqué a JAH, y me respondió JAH, poniéndome en lugar espacioso. Jehová está conmigo; no temeré lo que me pueda hacer el hombre. Jehová está conmigo entre los que me ayudan; por tanto, yo veré mi deseo en los que me aborrecen. Mejor es confiar en Jehová que confiar en el hombre. Mejor es confiar en Jehová que confiar en príncipes.
Promesa de Consuelo.

Sal. 118:11 – Me rodearon y me asediaron; mas en el nombre de Jehová yo las destruiré.

Sal. 119:1-2 – Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la ley de Jehová. Bienaventurados los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan.

Sal. 119:9 – ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.

Sal. 119:24 – Pues tus testimonios son mis delicias y mis consejeros.
Dálet

Sal. 119:28 – Se deshace mi alma de ansiedad; susténtame según tu palabra.

Sal. 119:30-32 – Escogí el camino de la verdad; he puesto tus juicios delante de mí. Me he apegado a tus testimonios; oh Jehová, no me avergüences. Por el camino de tus mandamientos correré, cuando ensanches mi corazón.
He

Sal. 119:49-50 – Acuérdate de la palabra dada a tu siervo, en la cual me has hecho esperar. Ella es mi consuelo en mi aflicción, porque tu dicho me ha vivificado.

Sal. 119:52 – Me acordé, oh Jehová, de tus juicios antiguos, y me consolé.
Promesa de Consuelo.

Sal. 119:67 – Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; mas ahora guardo tu palabra.
Promesa de Disciplina.

Sal. 119:71 – Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos.
Promesa de Disciplina.

Sal. 119:75-76 – Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justos, y que conforme a tu fidelidad me afligiste. 76 Sea ahora tu misericordia para consolarme, conforme a lo que has dicho a tu siervo.
Promesa de la Fidelidad de Dios.

Sal. 119:92-93 – Si tu ley no hubiese sido mi delicia, ya en mi aflicción hubiera perecido. Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos, porque con ellos me has vivificado.
Promesa de Consuelo.

Sal. 119:105 – Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.

Sal. 119:130 – La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples.

Sal. 119:165 – Mucha paz tienen los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo.

Sal. 120:1 – A Jehová clamé estando en angustia, y él me respondió.

Sal. 121:1-8 – Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra. No dará tu pie al resbaladero, ni se dormirá el que te guarda. He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel. Jehová es tu guardador;
Jehová es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche. Jehová te guardará de todo mal; el guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre.
Promesa de Ayuda y de Fortaleza.

Sal. 124:1 – A no haber estado Jehová por nosotros, diga ahora Israel.

Sal. 124:3 – Vivos nos habrían tragado entonces, cuando se encendió su furor contra nosotros.

Sal. 124:6 – Bendito sea Jehová, que no nos dio por presa a los dientes de ellos.

Sal. 124:8 – Nuestro socorro está en el nombre de Jehová, que hizo el cielo y la tierra.
Promesa de Consuelo.

Sal. 125:2 – Como Jerusalén tiene montes alrededor de ella, así Jehová está alrededor de su pueblo desde ahora y para siempre.

Sal. 126:2-3 – Entonces nuestra boca se llenará de risa, y nuestra lengua de alabanza; entonces dirán entre las naciones: grandes cosas ha hecho Jehová con éstos. Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros; estaremos alegres.

Sal. 126:5-6 – Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas.

Sal. 127:1-2 – Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia. Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, y que comáis pan de dolores; pues que a su amado dará Dios el sueño.
Promesa de Descanso.

Sal. 127:5 – Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; no será avergonzado cuando hablare con los enemigos en la puerta.

Sal. 128:1-6 – Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, que anda en sus caminos. Cuando comieres el trabajo de tus manos, bienaventurado serás, y te irá bien. Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa; tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa. He aquí que así será bendecido el hombre que teme a Jehová. Bendígate Jehová desde Sion, y veas el bien de Jerusalén todos los días de tu vida, y veas a los hijos de tus hijos. Paz sea sobre Israel.
Promesa a la Ancianidad.

Sal. 130:3-4 – JAH, si mirares a los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse? Pero en ti hay perdón, para que seas reverenciado.

Sal. 132:13-16 – Porque Jehová ha elegido a Sion; la quiso por habitación para sí. Este es para siempre el lugar de mi reposo; aquí habitaré, porque la he querido. Bendeciré abundantemente su provisión; a sus pobres saciaré de pan. Asimismo vestiré de salvación a sus sacerdotes, y sus santos darán voces de júbilo.

Sal. 133:1-3 – ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía! es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras; como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sion; porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna.
Promesa de Congregación.

Sal. 138:3 – El día que clamé, me respondiste; me fortaleciste con vigor en mi alma.
Promesa de Fortaleza.

Sal. 138:6-8 – Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, mas al altivo mira de lejos. Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás; contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, y me salvará tu diestra. Jehová cumplirá su propósito en mí; tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; no desampares la obra de tus manos.
Promesa de Ayuda, de Consuelo y de la Fidelidad de Dios.

Sal. 139:4 – Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda.

Sal. 139:7-12 – ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra. Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá alrededor de mí. Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; lo mismo te son las tinieblas que la luz.

Sal. 140:12-13 – Yo sé que Jehová tomará a su cargo la causa del afligido, y el derecho de los necesitados. Ciertamente los justos alabarán tu nombre; los rectos morarán en tu presencia.
Promesa de Defensa.

Sal. 142:7 – Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre; me rodearán los justos, porque tú me serás propicio.

Sal. 143:10-12 – Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud. Por tu nombre, oh Jehová, me vivificarás; por tu justicia sacarás mi alma de angustia. Y por tu misericordia disiparás a mis enemigos, y destruirás a todos los adversarios de mi alma, porque yo soy tu siervo.
Promesa de Dirección.

Sal. 145:8-10 – Clemente y misericordioso es Jehová, lento para la ira, y grande en misericordia. Bueno es Jehová para con todos, y sus misericordias sobre todas sus obras. Te alaben, oh Jehová, todas tus obras, y tus santos te bendigan.

Sal. 145:14-20 – Sostiene Jehová a todos los que caen, y levanta a todos los oprimidos. Los ojos de todos esperan en ti, y tú les das su comida a su tiempo. Abres tu mano, y colmas de bendición a todo ser viviente. Justo es Jehová en todos sus caminos, y misericordioso en todas sus obras. Cercano está Jehová a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras.
Cumplirá el deseo de los que le temen; oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará. Jehová guarda a todos los que le aman, mas destruirá a todos los impíos.
Promesa de la Fidelidad de Dios.

Sal. 146:5-9 – Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en Jehová su Dios, el cual hizo los cielos y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay; que guarda verdad para siempre, que hace justicia a los agraviados, que da pan a los hambrientos. Jehová liberta a los cautivos; Jehová abre los ojos a los ciegos; Jehová levanta a los caídos; Jehová ama a los justos. Jehová guarda a los extranjeros; al huérfano y a la viuda sostiene, y el camino de los impíos trastorna.
Promesa del Amor de Dios y de Confianza y de la Fidelidad de Dios.

Sal. 147:3 – El sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas.
Promesa de Consuelo y de Salud.

Sal. 147:6 – Jehová exalta a los humildes, y humilla a los impíos hasta la tierra.
Promesa de Ensalzamiento.

Sal. 147:10-11 – No se deleita en la fuerza del caballo, ni se complace en la agilidad del hombre. Se complace Jehová en los que le temen, y en los que esperan en su misericordia.

Sal. 149:4 – Porque Jehová tiene contentamiento en su pueblo; hermoseará a los humildes con la salvación.

Sobre Pastor Carlos Vargas Valdez

Es esposo de la mejor mujer, padre del hijo más sabio, pastor de jóvenes y director de Desafío Joven. En los últimos 12 años ha trabajado con jóvenes, padres y líderes juveniles. Estudio en Rhema Bible Training Center. Su trabajo con la palabra de Dios y con jóvenes se ha extendido por más de 27 países en 13 idiomas a millones de personas, siendo director ejecutivo de varios ministerios cristianos, desarrollando conferencias, cursos bíblicos, libros, estudios, devocionales, vídeos y recursos para la vida espiritual.

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