No tengo necesidad de Dios

 

No tengo necesidad de Dios; eso era lo que yo pensaba. Creía que no me hacía falta nada. Era de los que pensaba que mis necesidades se limitaban a dinero, salud, éxito social, éxito intelectual, una buena familia, éxito laboral, etc.

 
Miraba a mi alrededor y creía que todas mis necesidades estaban satisfechas. De hecho era algo religioso. Pero solo lo suficiente para calmar las presiones sociales, y las que de vez en cuando mi conciencia me hacía. ¿Qué más podía pedir?. Además quienes me rodeban me decían la misma mentira: A Ud. no le hace falta nada. Era una persona buena socialmente. No era egoista, hacía mis obras de caridad, ayudaba a los necesitados; era un hombre de buen corazón. Así que si no me faltaba nada, por qué iba a necesitar más de Diosí. ¡Cuán equivocado estaba!

Por otro lado siempre había pensado que quienes se refugiaban en Dios, eran aquellos que no habían sido capaces de solucionar sus problemas.

 
Pensaba que Dios era la respuesta más fácil para aquellos que no encontraban soluciones a su alcance. Pero como ese no era mi caso, entonces mi religión debería ser suficiente para mí….

Pero a pesar de lo que la gente veía, de lo que mis amigos pensaban, de lo que mi familia aseguraba y yo mismo creía, había necesidades en mí que nadie podía ver. ¡Es cierto!. No era falta de dinero, amistad, amor, salud, o cualquiera de esas carencias que normalmente hace que la gente se acerque a Dios. Era como un vacío en el interior, que mi razón no podía explicar. Era algo que solo pude entender cuando leí Apocalipsis 3:15-17

15. Estoy enterado de todo lo que haces, y sé que no me obedeces del todo, sino sólo un poco. ¡Sería mejor que me obedecieras completamente, o que de plano no me obedecieras!
16
. Pero como sólo me obedeces un poco, te rechazaré por completo.
17. Pues tú dices que eres ricoque te ha ido muy bien y que no necesitas de nadaPero no te das cuenta de que eres un desdichado, un miserable, y que estás pobre, ciego y desnudo“.

Así que por primera vez en mi vida entendí que había algo más que lo que podía ver. Por fin alguien había tenido el valor de decirme que:

1. Soy realmente digno de lástima si creo que mis únicas necesidades son las que puedo ver.

2. Soy realmente pobre si no tengo nada que pueda llevarme más allá de la muerte. Porque todo lo que yo tengo es prestado.
3. Soy ciego si no me doy cuenta que un día debo presentarme ante Dios y que mis éxitos y logros materiales son nada al momento de morir.


P.D. Aunque no fue exactamente mi caso, escribí en primera persona porque si hay cosas que Dios me ha mostrado, que realmente no valen lo que yo pensaba que valían. ¡No cometas el mismo error! 

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Sobre Pastor Carlos Vargas Valdez

Es esposo de la mejor mujer, padre de 2 hijos maravillosos, pastor de jóvenes y director de Desafío Joven. En los últimos 12 años ha trabajado con jóvenes, padres y líderes juveniles. Estudio en Rhema Bible Training Center. Su servicio con la palabra de Dios se ha extendido por más de 27 países en 13 idiomas. Es director ejecutivo y consultor de varios ministerios cristianos, desarrollando conferencias, cursos bíblicos, libros, estudios, devocionales, vídeos y recursos para la vida espiritual.

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