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¿Qué dice la Biblia acerca del chisme? – (Recomendado)

“¿Qué dice la Biblia acerca del chisme?”
Así como la leña aviva el fuego, el chisme aviva la pelea.  El hogar donde hay chisme es un hogar donde habrá peleas.  La iglesia donde hay chisme es una iglesia donde habrá peleas.  La oficina donde hay chisme es una oficina donde habrá peleas.  En esto del chisme, es como en la casa del jabonero: El que no cae resbala.  Una de las características de la vida auténticamente cristiana es evitar el chisme.
La palabra hebrea traducida como “chismoso” en el Antiguo Testamento es definida como alguien que revela secretos que suceden a su alrededor como un chismoso o traficante de chismorreos.  Este es alguien que le saca secretos a la gente, acerca de ellos mismos y de sus familias, y luego va repitiéndolos de casa en casa, ocasionando gran perjuicio para aquellos cuyos secretos le fueron confiados, así como para aquellos a quienes se los cuenta, y también para sí mismo.
El chisme se distingue de compartir información por su intención.  El traficante de chismorreos tiene como su meta edificarse a sí mismo por medio de hacer ver mal a los demás y por exaltar su gran conocimiento de los demás.  La diferencia entre un chisme y un rumor, es que el chisme esparce noticias verdaderas o falsas, en cambio el rumor esparce noticias falsas.  Tanto el chisme como el rumor tienen el propósito de atentar contra la integridad o la imagen de una persona.  Según el diccionario, chisme es la noticia verdadera o falsa con que se pretende indisponer a unas personas con otras o se murmura de alguna forma.  La definición en muy clara, el chisme es el arte de esparcir noticias, las cuales pueden ser verídicas o falsas, con el propósito claro de hacer daño a unos, ante otros.
En el libro de Romanos, Pablo revela la naturaleza pecaminosa y la anarquía de la raza humana, declarando cómo Dios derramó Su ira sobre aquellos que rechazaron Sus leyes.  Por haberse alejado de la instrucción y la guía de Dios, Él los entregó a sus mentes reprobadas.  “…llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.” (Romanos 1:29b-32).  Podemos apreciar en este pasaje, que tan serio es el pecado del chisme y que caracteriza a aquellos que están bajo la ira de Dios.
Otro grupo que era y que es comúnmente conocido por consentir en este comportamiento pecaminoso son las viudas.  Timoteo previene a las viudas en contra del entretenido hábito del chisme y de estar ociosas.  “incurriendo así en condenación, por haber quebrantado su primera fe.  Y también aprenden a ser ociosas, andando de casa en casa; y no solamente ociosas, sino también chismosas y entremetidas, hablando lo que no debieran.” (1 Timoteo 5:12-13).  En razón de que las mujeres tienden a pasar mucho tiempo en las casas unas de otras, o trabajando muy estrechamente con otras mujeres, involucrándose en las vidas de mucha gente; ellas escuchan y observan una variedad de conversaciones o situaciones, las cuales tienen el potencial de llegar a distorsionarse, si lo que ellas ven no es mantenido en privado.  Timoteo dice que las viudas caen en el hábito de andar de casa en casa, buscando algo para ocupar su ociosidad.  Las manos ociosas son el taller del diablo, y Dios advierte contra permitir que ese pecado entre a nuestras vidas.  “El que anda en chismes descubre el secreto.  No te entremetas, pues, con el suelto de lengua.” (Proverbios 20:19).
Ciertamente no solo las mujeres son las únicas que son encontradas culpables de este pecado.  Cualquiera puede involucrarse en el acto del chisme, simplemente con repetir algo que escuchó en confianza.  El libro de Proverbios tiene una larga lista de versos que cubren los peligros del chisme y la potencial herida que resulta cuando no se toma el cuidado de pensar en los demás y en cómo pueden ellos reaccionar si es revelado algo que hayan querido mantener en privado.  “El que carece de entendimiento menosprecia a su prójimo; mas el hombre prudente calla.” (Proverbios 11:12-13)
La Biblia nos dice que “El hombre perverso levanta contienda, y el chismoso aparta a los mejores amigos.” (Proverbios 16:28).  Muchas amistades han sido arruinadas por un malentendido que comenzó con un chisme.  Aquellos que se involucran en este comportamiento no hacen sino provocar dificultades y causar ira y amargura, sin mencionar las heridas entre amigos.  Tristemente, algunas personas se benefician con esto y buscan oportunidades para destruir a otros.  Y cuando tales personas son confrontadas, niegan las acusaciones y responden con excusas y racionalismos.  En vez de admitir su error, culpan a alguien o a algo más, o intentan hacerlo sonar como si el pecado que cometieron no fuera tan malo.  “La boca del necio es quebrantamiento para sí, y sus labios son lazos para su alma.  Las palabras del chismoso son como bocados suaves, y penetran hasta las entrañas.” (Proverbios 18:7-8).
“El que guarda su boca y su lengua, su alma guarda de angustias.” (Proverbios 21:23) Así que debemos guardar nuestras lenguas y refrenarnos del acto pecaminoso del chisme.  Si rendimos nuestros deseos naturales al Señor, Él nos ayudará a mantenernos rectos.  Dios recompensa al justo y al recto, así que todos debemos luchar para permanecer como tales.
Por: Monica Baldwin

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“¿Qué dice la Biblia acerca del chisme?”

Así como la leña aviva el fuego, el chisme aviva la pelea.  El hogar donde hay chisme es un hogar donde habrá peleas.  La iglesia donde hay chisme es una iglesia donde habrá peleas.  La oficina donde hay chisme es una oficina donde habrá peleas.  En esto del chisme, es como en la casa del jabonero: El que no cae resbala.  Una de las características de la vida auténticamente cristiana es evitar el chisme.

La palabra hebrea traducida como “chismoso” en el Antiguo Testamento es definida como alguien que revela secretos que suceden a su alrededor como un chismoso o traficante de chismorreos. Este es alguien que le saca secretos a la gente, acerca de ellos mismos y de sus familias, y luego va repitiéndolos de casa en casa, ocasionando gran perjuicio para aquellos cuyos secretos le fueron confiados, así como para aquellos a quienes se los cuenta, y también para sí mismo.

El chisme se distingue de compartir información por su intención.  El traficante de chismorreos tiene como su meta edificarse a sí mismo por medio de hacer ver mal a los demás y por exaltar su gran conocimiento de los demás.  La diferencia entre un chisme y un rumor, es que el chisme esparce noticias verdaderas o falsas, en cambio el rumor esparce noticias falsas.  Tanto el chisme como el rumor tienen el propósito de atentar contra la integridad o la imagen de una persona.  Según el diccionario, chisme es la noticia verdadera o falsa con que se pretende indisponer a unas personas con otras o se murmura de alguna forma.  La definición en muy clara, el chisme es el arte de esparcir noticias, las cuales pueden ser verídicas o falsas, con el propósito claro de hacer daño a unos, ante otros.

En el libro de Romanos, Pablo revela la naturaleza pecaminosa y la anarquía de la raza humana, declarando cómo Dios derramó Su ira sobre aquellos que rechazaron Sus leyes.  Por haberse alejado de la instrucción y la guía de Dios, Él los entregó a sus mentes reprobadas. “…llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.” (Romanos 1:29b-32). Podemos apreciar en este pasaje, que tan serio es el pecado del chisme y que caracteriza a aquellos que están bajo la ira de Dios.

Otro grupo que era y que es comúnmente conocido por consentir en este comportamiento pecaminoso son las viudas.  Timoteo previene a las viudas en contra del entretenido hábito del chisme y de estar ociosas. “incurriendo así en condenación, por haber quebrantado su primera fe.  Y también aprenden a ser ociosas, andando de casa en casa; y no solamente ociosas, sino también chismosas y entremetidas, hablando lo que no debieran.” (1 Timoteo 5:12-13).  En razón de que las mujeres tienden a pasar mucho tiempo en las casas unas de otras, o trabajando muy estrechamente con otras mujeres, involucrándose en las vidas de mucha gente; ellas escuchan y observan una variedad de conversaciones o situaciones, las cuales tienen el potencial de llegar a distorsionarse, si lo que ellas ven no es mantenido en privado.  Timoteo dice que las viudas caen en el hábito de andar de casa en casa, buscando algo para ocupar su ociosidad.  Las manos ociosas son el taller del diablo, y Dios advierte contra permitir que ese pecado entre a nuestras vidas.  “El que anda en chismes descubre el secreto.  No te entremetas, pues, con el suelto de lengua.” (Proverbios 20:19).

Ciertamente no solo las mujeres son las únicas que son encontradas culpables de este pecado.  Cualquiera puede involucrarse en el acto del chisme, simplemente con repetir algo que escuchó en confianza.  El libro de Proverbios tiene una larga lista de versos que cubren los peligros del chisme y la potencial herida que resulta cuando no se toma el cuidado de pensar en los demás y en cómo pueden ellos reaccionar si es revelado algo que hayan querido mantener en privado. “El que carece de entendimiento menosprecia a su prójimo; mas el hombre prudente calla.” (Proverbios 11:12-13)

La Biblia nos dice que “El hombre perverso levanta contienda, y el chismoso aparta a los mejores amigos.” (Proverbios 16:28). Muchas amistades han sido arruinadas por un malentendido que comenzó con un chisme.  Aquellos que se involucran en este comportamiento no hacen sino provocar dificultades y causar ira y amargura, sin mencionar las heridas entre amigos.  Tristemente, algunas personas se benefician con esto y buscan oportunidades para destruir a otros.  Y cuando tales personas son confrontadas, niegan las acusaciones y responden con excusas y racionalismos.  En vez de admitir su error, culpan a alguien o a algo más, o intentan hacerlo sonar como si el pecado que cometieron no fuera tan malo. “La boca del necio es quebrantamiento para sí, y sus labios son lazos para su alma.  Las palabras del chismoso son como bocados suaves, y penetran hasta las entrañas.” (Proverbios 18:7-8).

“El que guarda su boca y su lengua, su alma guarda de angustias.” (Proverbios 21:23) Así que debemos guardar nuestras lenguas y refrenarnos del acto pecaminoso del chisme.  Si rendimos nuestros deseos naturales al Señor, Él nos ayudará a mantenernos rectos.  Dios recompensa al justo y al recto, así que todos debemos luchar para permanecer como tales.

Por: Monica Baldwin

Sobre Pastor Carlos Vargas Valdez

Es esposo de la mejor mujer, padre del hijo más sabio, pastor de jóvenes y director de Desafío Joven. En los últimos 12 años ha trabajado con jóvenes, padres y líderes juveniles. Estudio en Rhema Bible Training Center. Su trabajo con la palabra de Dios y con jóvenes se ha extendido por más de 27 países en 13 idiomas a millones de personas, siendo director ejecutivo de varios ministerios cristianos, desarrollando conferencias, cursos bíblicos, libros, estudios, devocionales, vídeos y recursos para la vida espiritual.

12 comentarios

  1. Esto del chisme es. Tan real que por medio de este Satanás esta destruyendo vidas lo he pododo vivir. Que es Señor. Jesucristo nos sustente y nos de Sabiduria.
    DIOS LES BENDIGA!!!!!!!!!!!!!

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