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Reflexión Cristiana – El Afán Efímero

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La araña teje su tela a costa de un largo trabajo y de numerosas idas y vueltas. Entreteje sus innumerables hilos, sin economizar su sustancia, pues saca el material de sus propias entrañas. Pero basta un escobazo para destruir esa obra de arte. El mismo insecto corre el riesgo de terminar brutalmente sus días bajo los pies de quien hace la limpieza.

¿No ocurre lo mismo con los humanos? Se agotan buscando riquezas o una situación mejor, más bienestar o reconocimiento de parte de sus semejantes, diversas clases de distracciones… Gastan su energía, su inteligencia y su salud tratando de lograr las metas terrenales que se proponen. ¡Y cuando creen haber acabado su obra, se dan cuenta de que se parece a una telaraña!

“Engrandecí mis obras” -escribió el rey Salomón-, “edifiqué para mí casas, planté para mí viñas; me hice huertos y jardines… fui engrandecido… y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu” (Eclesiastés 2:4-11).

Aprendamos a medir lo que hacemos, no en la escala del tiempo que pasa, sino en la de la eternidad. Sin descuidar el trabajo, es necesario dar prioridad a la salvación del alma por la fe en Jesucristo. “¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” (Marcos 8:36).

Sobre Pastor Carlos Vargas Valdez

Es esposo de la mejor mujer, padre del hijo más sabio, pastor de jóvenes y director de Desafío Joven. En los últimos 12 años ha trabajado con jóvenes, padres y líderes juveniles. Estudio en Rhema Bible Training Center. Su trabajo con la palabra de Dios y con jóvenes se ha extendido por más de 27 países en 13 idiomas a millones de personas, siendo director ejecutivo de varios ministerios cristianos, desarrollando conferencias, cursos bíblicos, libros, estudios, devocionales, vídeos y recursos para la vida espiritual.

Un comentario

  1. Muy buena reflección e ilustración, máxime hoy en día donde todo es materialismo, vale la pena recordar que, a como entramos en este mundo así saldremos de él. Gracias a Dios por sus cuidados y bendiciones diarias, si confiamos en sus promesas, no necesitamos más nada, pues él nos da todo lo necesario.

    Dios les continúe bendiciendo.

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