Los Cristianos – El síndrome del puercoespín

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Los Cristianos – El síndrome del puercoespín

Los Cristianos evangélicos unidos en una gran familia, unidos en comunión
“Ese día, unas tres mil personas creyeron en el mensaje de Pedro. Tan pronto como los apóstoles los bautizaron, todas esas personas se unieron al grupo de los seguidores de Jesús y decidieron vivir como una gran familia. Y cada día los apóstoles compartían con ellos las enseñanzas acerca de Dios y de Jesús. También celebraban la Cena del Señor y oraban juntos.” Hechos 2:41-43 (Biblia en Lenguaje Sencillo)

Cuando un cristiano está en su primer amor puede pensar que la relación entre creyentes es el peldaño inmediato inferior a la dicha del cielo, pero, por el contrario, aunque hay algunas maravillosas excepciones, he observado que los cristianos estamos a menudo de malas unos con otros. Leí una vez que somos como una manada de puercoespines en una noche helada. El frío nos impulsa a acercarnos unos a otros y, a apiñarnos para mantenernos calientes, pero cuando comenzamos a arrimarnos de veras, nuestras púas hacen que nos pinchemos entre nosotros; algo que nos obliga a separarnos. No obstante, antes de que pase mucho tiempo, empezamos a sentir frío de nuevo; y volvemos a reagruparnos, sólo para herirnos otra vez. De esta manera participamos en una extraña y rítmica “danza tribal”. No podemos negarlo: nos necesitamos unos a otros, y sin embargo ¡Nos pinchamos unos a otros!

Me gustaba mucho cuando era niña escuchar las historias de mi padre en sus inicios como pastor evangélico en el Perú, era difícil, muy difícil pararse en el Parque Universitario y predicar el evangelio, cuando esto ocurría casi de inmediato aparecían los universitarios de San Marcos o peor aún, algún comisario que acusándolo de perturbar el orden, se lo llevaba a la carceleta para que pasara allí la noche.

Pero los años pasaron y mi padre que empezó muy joven vio al pueblo evangélico multiplicarse, entonces cuando se paraba en alguna plaza de Lima o de provincias, siempre surgía de entre la multitud algún otro hermano que poniéndose al lado de él, lo ayudaba porque ambos eran del mismo pueblo, el pueblo de Dios; de todas maneras el comisario venía a cumplir el encargo del cura de la plaza, de encerrar a los evangélicos, pero ya no era él sólo, a veces el grupo era tan grande que se armaba todo un culto en la comisaría y eso, ya no era conveniente ni al cura ni a la policía, entonces fue que se acabaron los días en la carceleta de Barrios Altos.

Mi abuela le enseñó a ni padre una canción que era su himno de batalla: “Aunque me llamen evangelista, aunque me digan el protestante, yo no me quejo, sigo adelante, no vuelvo atrás, no vuelvo atrás. Siempre me he sentido valiosa por ser heredera de una fe evangélica, una fe unida, un humilde legado que debe ser cuidado de la división.

Pero los tiempos han cambiado, las denominaciones son cientos, pero el que seamos los cristianos con diferentes énfasis doctrinales no es problema, el pecado ocurre cuando, en vez de estar unidos en una pequeña congregación, acabamos separados como los puercoespines:

Morar en el cielo con santos que amamos, Será Gracia y Gloria. Vivir aquí abajo con otros hermanos, Es otra historia…
¿Cuándo los cristianos podremos acabar con el viejo “síndrome del puercoespín” La respuesta la tiene una sola palabra: COMUNIÓN.

Busquemos el origen de la Iglesia y la palabra comunión aparecerá siempre a su lado. Queridos hermanos, seamos otra vez el pueblo unido, el reino escogido por Dios, el remanente pequeño, la manada pequeña que tiene sólo un pastor. El avivamiento puede ser una realidad, empieza contigo, no critiques a tus hermanos, deja de juzgar y acusar a los pastores, no te atrevas a despreciar a ninguna Iglesia del Señor. Hermanos míos, yo les ruego, de parte de nuestro Señor Jesucristo, que se pongan todos de acuerdo y que no haya divisiones entre ustedes. Al contrario, vivan unidos y traten de ponerse de acuerdo en lo que piensan.

Con amor
Martha Vílchez de Bardales

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Sobre Pastor Carlos Vargas Valdez

Es esposo de la mejor mujer, padre de 2 hijos maravillosos, pastor de jóvenes y director de Desafío Joven. En los últimos 12 años ha trabajado con jóvenes, padres y líderes juveniles. Estudio en Rhema Bible Training Center. Su servicio con la palabra de Dios se ha extendido por más de 27 países en 13 idiomas. Es director ejecutivo y consultor de varios ministerios cristianos, desarrollando conferencias, cursos bíblicos, libros, estudios, devocionales, vídeos y recursos para la vida espiritual.

Un comentario

  1. Emerita Valencia

    Gloria a DIOS porque ya veo llegar esos tiempos.. Sigamos perseverando. Bendiciones

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