Alabanza – Siete veces al día te alabo a causa de tus justos juicios. Salmo 119:164

Alabanza – Siete veces al día te alabo a causa de tus justos juicios. Salmo 119:164

“Antes yo cantaba” Esta es la frase que yo solía usar para responder a algún antiguo conocido que me preguntaba si todavía seguía cantando o dirigiendo un coro. Pero si mi conocido seguía insistiendo en por qué dejé de cantar, mi segunda salida era: “Ahora mis hijas cantan, y lo hacen mejor que yo

Buenas excusas que solía presentar para liberarme de tener que cantar en una boda, una campaña evangelística, un viaje misionero, etc. Les explico, cuando era una adolescente con muchas energías para hacer de todo y entrar en todo aún sin invitación, fui integrante de un grupo musical medianamente conocido, también cantaba en todas las bodas posibles como en campañas y viajes misioneros, en esos tiempos la alabanza era mi deleite, hasta que alguien me dijo que me podía “profesionalizar”, total Dios “se merece lo mejor” pero el resultado de tanta técnica fue el stress y con ella se perdió mi entusiasmo por alabar.

Cuando recibía una invitación para cantar en alguna iglesia amiga, me preparaba con mucha anticipación, preparaba textos que concordaban con la canción que entonaría y llegado el momento exacto que subiría al pulpito llevaba mi Biblia bajo el brazo y con ella todas las ganas de adorar a Dios e inspirar a la congregación con mi alabanza. NO sé en qué momento esto de agradar a Dios se enmarañó y terminase deseando que la gente, mis oyentes, sean los que se sientan halagados, peor todavía, que en vez de adorar quisiera ser yo la adorada.

Ya no era de bendición para mi pararme a dirigir un coro o cantar un solo, casi siempre terminaba de mal humor porque algo no salió como lo esperaba, alguna vez apenas el coro que dirigía había terminado de entonar la última estrofa le di la espalda sintiendo que más de uno había desafinado, que en el ensayo salió mejor, que el sonido no había sido bien cuadrado, los músicos no habían respetado los tiempos, etc. El deseo de agradar los sentidos exigentes fue más grande que mi deseo que Dios sea glorificado.

MI mejor escusa para no sentirme mal por tantos pensamientos vanos era, y es usado, por muchos músicos actuales: “Los músicos son temperamentales”, “No hay artista que no sea perfeccionista”, “Es imposible que un músico no sea sensible, los músicos somos full emoción”

Es muy frecuente que las personas creativas vivan emociones muy intensas, estas son la gasolina que alimenta y hace encender el motor de su creatividad, será por eso que grandes artistas del mundo secular basen su arte en estados fuertes de depresión y agonía, pero los cristianos que nos consideramos artistas no podemos caminar en el mismo camino de la obsesión, para eso vino el Espíritu Santo para ayudarnos a someter nuestras emociones y encender una buena pasión pero que se convierta en alabanza a Dios.

Ahora he vuelto a dirigir un hermoso grupo de jóvenes que alaban a Dios, son el ministerio de alabanza y adoración de mi iglesia, cada día oro por cada uno de ellos y cuando llega el día del ensayo de preparación para los cultos, lo primero que hacemos es tomar tiempo largo para meditar y buscar darle la gloria a Dios sin buscar nuestra propia gloria.

Quiero que mis emociones fuertes se inclinen ante el señorío de Dios, quiero que mis jóvenes aprendan a ser adoradores primeros en la soledad de sus casas, que sean adoradores agradecidos no sólo tocando o cantando, sino cuando se relacionan con sus amigos de la universidad, cuando hablan con los compañeros de trabajo de Jesucristo como el Señor de sus vidas. Si logro esto, ellos no caerán en el defecto que yo caí, porque esto me llevó al punto de huir de la música para no sentirme tentada, hasta que un día entendí que el don que Dios me dio no podía estar escondido por mi debilidad, hoy yo misma estoy entendiendo el poder que tiene la alabanza y eso es lo que quiero trasmitir, eso es lo que Dios me ha llamado a hacer.

Ahora quiero sentirme satisfecha por los tiempos en mi soledad con Dios y no sentirme feliz porque la gente felicite mi talento, ahora me siento más feliz en los brazos de mi Padre celestial cantándole en la soledad de mi cuarto a estar rodeada de muchos aplaudiendo a una pandereta que sólo hace ruido sin amor, hoy día tengo una tarea, que mis hijos espirituales adoren a Dios porque son conscientes que todo lo que poseen viene de él, que sean libres para adorar en secreto, que sean libres para alabar en la congregación.

Hay una verdadera fuerza espiritual en la alabanza de dos o tres que saben dar gracias a Dios, hay poder en dos o tres que saben alabar cada día y no sólo un día a la semana, hay presencia de Dios en corazones sumisos y fervientes de pasión por Dios, busca a Dios cada día, abre tu boca y canta al levantarte, canta durante todo el día y entonces, sólo entonces, ven a darle tu olor fragante con la reunión de los justos.

Juntos haremos que nuestra iglesia le rinda la mejor ofrenda de alabanza a nuestro Dios.

Los quiero mucho

Martha Vílchez de Bardales, su pastora y amiga.

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Sobre Pastor Carlos Vargas Valdez

Es esposo de la mejor mujer, padre de 2 hijos maravillosos, pastor de jóvenes y director de Desafío Joven. En los últimos 12 años ha trabajado con jóvenes, padres y líderes juveniles. Estudio en Rhema Bible Training Center. Su servicio con la palabra de Dios se ha extendido por más de 27 países en 13 idiomas. Es director ejecutivo y consultor de varios ministerios cristianos, desarrollando conferencias, cursos bíblicos, libros, estudios, devocionales, vídeos y recursos para la vida espiritual.

Un comentario

  1. Yo pasé por algo igual, aunque he dejado los devocionales junto con mis chicos antes de cada ensayo. Voy a considerar grandemente importante entrar en un tiempo de gratitud, suplica, perdón y adoración personal… aun sea 10 minutos, antes de tomar los instrumentos, antes de iniciar un ensayo, antes de cualquier cosa voy a sembrar esto que he perdido.
    Gracias mi querida hermana Martha, sierva y adoradora del Señor. Tu corta y precisa reflexión ha tocado mi corazón y yo se que es parte de Dios.

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