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El Arca de la Alianza o Arca del pacto

El Arca de la Alianza o Arca del pacto

El Señor habló con Moisés y le dijo: En el día primero del mes primero, levanta el santuario, es decir, la Tienda de reunión. Pon en su interior el arca del pacto, y cúbrela con la cortina. Lleva adentro la mesa y ponla en orden. Pon también dentro del santuario el candelabro, y enciende sus lámparas. Coloca el altar del incienso frente al arca del pacto, y cuelga la cortina a la entrada del santuario. A continuación, tomó el documento del pacto y lo puso en el arca; luego ajustó las varas al arca, y sobre ella puso el propiciatorio. Llevó el arca al interior del santuario, y colgó la cortina para resguardarla. De este modo protegió el arca del pacto, tal y como el Señor se lo había ordenado. En ese instante la nube cubrió la Tienda de reunión, y la gloria del Señor llenó el santuario. Moisés no podía entrar en la Tienda de reunión porque la nube se había posado en ella y la gloria del Señor llenaba el santuario. Éxodo 40:1-5; 20,34-35.

Todas las historias del Antiguo Testamento fueron en mi niñez, los retratos que moldearon el perfil de un Dios Poderoso y Santo, son pocas las veces que vuelvo a revisar las historias del Pentateuco, hasta ésta semana que volví a repasarlas y me quedé pegada al Arca del pacto de Dios.

El Arca de la Alianza o Arca del pacto fue construido con órdenes claras, en ella se guardaban las dos tablas de la ley que, en la Biblia, fueron escritas por Dios mismo y entregadas a Moisés en el Monte Sinaí, la vara florida de Aarón y un vaso de maná. Según se detalla en la Biblia, el Arca estaba hecha de madera de acacia negra, revestida por dentro y por fuera con láminas de oro puro, medía 2,5 codos de longitud y 1,5 de ancho y alto, o sea 1,31 m de largo por 0,78 m de alto y ancho; una guirnalda de oro la rodeaba en su parte superior, a ambos lados llevaba fijos cuatro anillos de oro, a través de los cuales se insertaban dos varas de acacia recubiertas también de oro, sobre la tapa del cofre o propiciatorio descansaban dos querubines, igualmente dorados, su transporte y cuidado quedaba reservado a la tribu de los levitas, ella abría la marcha durante los años de expedición por el desierto y estuvo siempre a la cabeza del pueblo.

El Arca de Dios, no era un simple mueble, representaba la misma santidad de Dios y por ello, los pocos que tenían acceso a ella debían ser levitas, ya que Dios mismo los escogió como la tribu ungida para ser los guardianes de ella. Pero un día, ¡Algo terrible ocurrió, los filisteos capturaron el arca!

En aquel tiempo, Israel estaba en guerra con los filisteos, estos filisteos atacaron al ejército de Israel y lo derrotaron matando a cuatro mil hombres, terminada la batalla, las tropas se retiraron a su campamento, y los ancianos de Israel se preguntaron: ¿Por qué permitió el Señor que los filisteos nos derrotaran? Entonces se les ocurrió: “Traigamos de Silo el arca del pacto del Señor, si la llevamos con nosotros a la batalla, nos salvará de nuestros enemigos”.

Con esta confianza entonces, enviaron hombres: “Traigan ahora mismo el arca del pacto del Señor de los Ejércitos Celestiales, quien está entronizado entre los querubines” habrían dicho sus guardianes. Los encargados de esta tarea fueron los hijos de Elí, Ofni y Finees, ellos empezaron el traslado con esperanza, y apenas los israelitas divisaron a lo lejos su arca santa, cuenta la historia que el grito de alegría fue tan fuerte que hizo temblar la tierra!

El grito de júbilo de aquellos soldados también fue escuchado por sus enemigos: ¿Qué estará pasando? —Se preguntaron los filisteos—. ¿Qué es todo ese griterío en el campamento de los hebreos? Cuando les dijeron que era porque el arca del SEÑOR había llegado al campamento, entonces entraron en pánico. ¡Los dioses han llegado a su campamento! —exclamaron—. ¡Esto es un desastre! ¡Nunca antes nos hemos enfrentado a algo así! ¡Socorro! ¿Quién podrá librarnos de los dioses poderosos de Israel? Son los mismos dioses que destruyeron a los egipcios con plagas cuando Israel estaba en el desierto. ¡Filisteos, peleen como nunca antes! ¡Si no lo hacen, seremos esclavos de los hebreos así como ellos han sido esclavos nuestros! ¡Peleen como hombres! La adrenalina de los filisteos se repotenció así que pelearon con desesperación, y de nuevo derrotaron a Israel. La matanza fue grande; ese día murieron treinta mil soldados israelitas. Los sobrevivientes dieron la vuelta y huyeron, cado uno a su carpa. Pero lo peor no fue esto, sino que los filisteos capturaron el arca de Dios y mataron a Ofni y a Finees, los dos hijos de Elí. El sacerdote Eli, quien había servido por cuarenta años como siervo de Dios, estaba esperando junto al camino para oír noticias sobre de la batalla, pues estaba tan preocupado por la seguridad del arca de Dios que le temblaba el corazón. Cuando llegó un mensajero y contó lo que había sucedido, un clamor resonó por todo el pueblo.

- ¿A qué se debe todo ese ruido?, preguntó Elí. Entonces el mensajero corrió a donde estaba Elí, quien tenía noventa y ocho años de edad y ya estaba ciego, y le dijo: —Acabo de llegar del campo de batalla; estuve allí hoy mismo. — ¿Qué pasó, hijo mío? —preguntó Elí.

—Israel fue derrotado por los filisteos —le contestó el mensajero—. Masacraron a la gente, también mataron a sus dos hijos, Ofni y Finees, y capturaron el arca de Dios. Cuando el mensajero mencionó lo que había sucedido al arca de Dios, Elí cayó de espaldas de su asiento junto a la puerta. Se quebró la nuca y murió, porque era viejo y demasiado gordo. Durante cuarenta años había sido el juez de Israel. La nuera de Elí también retrató el dolor que significó la pérdida del arca, a su hijo recién nacido le puso el nombre de Icabod (que significa ¿dónde está la gloria?) porque dijo: La gloria de Israel se ha ido. Le puso ese nombre porque el arca de Dios había sido capturada y porque murieron su suegro y su esposo. Y luego dijo:”La gloria se ha ido de Israel, porque el arca de Dios ha sido capturada”. Es necesario que recordemos toda la historia de cómo el arca fue capturada porque la historia que me llevó a todo este breve estudio tiene que ver con el regreso del arca a Jerusalén.

Traslado del arca a la Ciudad de David 2 Samuel 6

Ya era hora que el Arca volviera a su lugar, David estaba listo a devolverle a su reino la famosa arca, entonces volvió a reunir a las tropas más selectas de Israel, un total de treinta mil, prepararon un carro nuevo y colocaron allí con cuidado el arca del pacto, pero la casa donde había estado estaba ubicada nuestra arca, era una alta colina, iba ser difícil sacarla de allí…

David estaba emocionado, tanto que olvidó varios detalles importantes. Llamó a dos hombres: Uza y Ahío, hijos del dueño de la casa, ellos serían los responsables de llevar el arca al carro y de conducir al sagrado objeto, a la ciudad, pero mientras tanto, David ¿qué iba hacer él? Pues nada más, ni nada menos, que danzar delante de la carreta que cargaba el arca de Dios.

Ya todo estaba en su lugar, Ahío caminaba delante del arca, David y todo el pueblo de Israel celebraban ante el Señor, entonando canciones y tocando todo tipo de instrumentos musicales: liras, arpas, panderetas, castañuelas y címbalos. ¡Que celebración tan importante!, los gritos de júbilo se oían desde lejos, hasta que algo sucedió…

Cuando llegaron a un campo que estaba siendo trillado, y por ende su suelo desnivelado, los bueyes tropezaron, y entonces súbitamente Uza extendió la mano para sujetar el arca de Dios. Imagina la escena, el carro tambaleándose, las piedras saltando por todas partes debido a las ruedas que golpeaban aquel campo, de pronto una de estas piedras golpeó a un buey, entonces éste se detuvo adolorido y Uza que veía toda la escena ve que el sagrado mueble está a punto de caer y lo coge, nada más lógico, nada más irresponsable.

El enojo del Señor contra Uza, no se hizo esperar, de inmediato y sin esperar que David y sus danzantes se percaten de todo, Dios lo hirió de muerte debido a lo que hizo y así fue como Uza murió allí mismo junto al arca de Dios.

A pesar de que la intervención de Uza era buena, había violado lo que Dios había prescrito en torno a la transportación de arca (Éxodo 25:15; Números 4:5-6) Pero la historia no termina aquí, es clara la enseñanza, si Dios nos da normativas son para obedecer, con la santidad de Dios no se puede jugar. Pero yo quiero continuar con la enseñanza que me deja el jefe de Uza, es decir David, su reacción fue sorpresiva, él se enojó.

“Entonces David se enojó porque la ira de Dios se había desatado contra Uza y llamó a ese lugar Pérez-uza (que significa: «desatarse contra Uza»), nombre que conserva hasta el día de hoy.”

Ahora David tuvo temor de Dios, ¿Quizá no se dio el tiempo para meditar en cómo debía de hacer las cosas? -”Pero si el fin era finalmente devolver el arca a su lugar, ¿acaso esto no era lo que Dios quería? David se llenó de miedo y se preguntó: ¿Cómo podré regresar el arca del Señor para que esté bajo mi cuidado?

Cuántas veces nuestro Rey David habrá leído y escuchado el cuidado que debían tener las cosas consagradas del templo, como por ejemplo, que nadie debía tocar el arca, o que sólo los levitas serían responsables por haber sido separados para esta tarea, pero de todo se olvidó. David tuvo temor de Dios y cuando sintió temor, recordó cada palabra, cada enseñanza, cada mandamiento y entonces decidió no trasladar el arca de Dios a la Ciudad de David, sino que la llevó a la casa de Obed. ¿Quién era él? ¡Pues un levita! ¡Y cuando se hacen las cosas en el orden divino todo sale bien! El arca del SEÑOR permaneció en la casa de Obed-edom por tres meses, y el SEÑOR bendijo a Obed-edom y a los de su casa.

Si, David se sintió temeroso del Señor, y la rabia que mostró estuvo acompañada de miedo, en realidad podemos notar su sentimiento de culpa por ser él quien tomó una mala iniciativa, quizá bien intencionada, pero mala al fin y al cabo. 1 Samuel 12:24 “Por su parte, asegúrense de temer al Señor y de servirlo fielmente. Piensen en todas las cosas maravillosas que él ha hecho por ustedes.”

El período de tres meses que el Arca estuvo en casa del levita Obed estuvo lleno de incidentes que mostraron las bendiciones de Dios cuando uno hace las cosas bien: Obed fue bendecido, Se edificó la casa real, David fue bendecido también con una numerosa familia, tuvo éxito en la guerra y todo ¡por hacer las cosas bien!

No debo agregar más, ya es extenso este devocional y no quiero cansarlos, pero les ruego que abran la palabra y mediten en los textos que he compartido con ustedes, sé que un pequeño pero profundo temor los hará reaccionar que no debemos tomar a la ligera ninguna de las Palabras del Dios que todo lo ve; no importan tus buenas intenciones si no están confirmadas y visadas por el único que tiene el derecho de darle el pase a tus decisiones. Consulta siempre con Dios.

Con amor

Betsabé Martha Vílchez de Bardales

Sobre Pastor Carlos Vargas Valdez

Es esposo de la mejor mujer, padre del hijo más sabio, pastor de jóvenes y director de Desafío Joven. En los últimos 12 años ha trabajado con jóvenes, padres y líderes juveniles. Estudio en Rhema Bible Training Center. Su trabajo con la palabra de Dios y con jóvenes se ha extendido por más de 27 países en 13 idiomas a millones de personas, siendo director ejecutivo de varios ministerios cristianos, desarrollando conferencias, cursos bíblicos, libros, estudios, devocionales, vídeos y recursos para la vida espiritual.

6 comentarios

  1. hola bendicion pastor deseo apreder mas la palabra de Dios estoy enviando correos desde malalbo gracias

  2. ivonne alvarez

    Gracias por compartir coon otros lo que Dios le enseña, y así nosotros lo tomamos y también es para nuestra avida y para compartir con los demás y cumplimos así con la voluntad del Señor. soy bendecida y doy bendiición.

  3. quisiera q me enviaran todos los estudios a mi correo por favor ya q quiero estudiar la biblia mas a fondo y aprender todo de ella

  4. este estudio esta mui bueno bendiciones

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