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La Sinceridad en la Biblia

La Sinceridad en la Biblia

“Pero entonces lo halagaban con la boca, y le mentían con la lengua. No fue su corazón sincero para con Dios; no fueron fieles a su pacto.” Salmo 78:36-37 (NVI)

En la antigüedad, las jarras se hacían de barro. Cuando alguna se rajaba, ya no servía para nada, porque no podía retener agua. Entonces no se podía vender. Algunos comerciantes inescrupulosos habían tomado la costumbre de ponerle cera a la jarra rajada. De esa manera se disimulaba el problema y se podía vender el bien. Obviamente, la cera no retenía los líquidos y el comprador debía tirar la jarra comprada. Por eso, los vendedores serios decían que sus artículos eran sin cera, para garantizar que no tenían rajaduras ni inconvenientes. El concepto perduró hasta hoy, para señalar a alguien que no miente.

El pueblo de Israel tenía una mala actitud recurrente. Desobedecían a Dios y se apartaban de su Camino. Eso generaba el castigo divino, la invasión extranjera, el robo, la matanza. Y frente a ese dolor, el pueblo volvía arrepentido a Dios y prometía fidelidad. Su palabra duraba lo mismo que un suspiro y apenas se acababa el castigo, su actitud volvía al mal, abandonaban a Dios y le eran infieles.

El salmista haciendo una revisión histórica del pueblo llega un momento que intenta explicar los motivos de semejante manera de ser. ¿Cómo alguien puede ser tan desagradecido a Dios como para serle infiel y desobedecerlo, habiendo disfrutado de sus bendiciones y regalos? No era un pueblo desconocido para Dios. Vez tras vez habían visto su Mano Poderosa actuando para salvarlos. Desde Moisés y Josué pasando por los jueces Dios se había manifestado con poder para salvar.

Entonces, el salmista resume su incomprensión con esta frase terrible. Ellos le mentían a Dios porque su corazón estaba corrompido, su corazón no era sincero. Por eso no podían ser fieles al pacto divino. No podían respetar las reglas de Dios porque su corazón no era íntegro.

Cualquier excusa que pudieran dar estos hombres, se evaporaba con la misma sencillez que las excusas de aquellos vendedores de jarras rajadas. Son solo palabras sin fundamento. La realidad es que tenían un corazón mentiroso. Y su actitud representaba lo que había en su interior.

¿Cuál es tu actitud frente a los mandamientos de Dios? Si tu tendencia es a desobedecer, deberías mirar dentro de tu corazón. Tal vez hay más mentiras de las que pensás.

REFLEXIÓN – Dios quiere que seas sincero.

Un gran abrazo y bendiciones

Dany

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Un comentario

  1. CUANDO CAEMOS EN ACTITUDES DE ESTA NATURALEZA, SEGURAMENTE SOMOS CORTOS DE VISTA HO NO NOS A AMANECIDO, DEBIDO QUE EL QUE CONOCE VERDADERAMENTE A DIOS TIENE PRESENTE QUE EL MIRA HASTA LO MAS PROFUNDO DE NUESTRO CORAZON Y NUESTROS PECADOS NO LE SON OCULTOS POR TANTO EL QUE NO OBEDESCAMOS ADIOS NOS CONSTITUYE EN TRAIDORES DESFIANTES A SU SOBERANIA Y FINALMENTE EL SIGUE SIENDO DIOS OBEDESCAMOS O NO.
     

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