El Apartarse del pecado según la Biblia

Dios-y-tu-¡Apartarse del pecado!

 

Una característica distintiva de todo genuino hijo de Dios.

 

Mateo 7:21-23 “Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad”.

2 Timoteo 2:19 “El fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos, y apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo”.

1 Juan 3:3 “Y todo aquél que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro”.

Los textos bíblicos alistados son dignos de ser considerados. Dios es bastante claro en su palabra: Sus hijos tienen que estar lejos del pecado.

Si usted es un hijo de Dios por la fe en Jesucristo, lea con atención lo que sigue a continuación:

  1. Definición del pecado:Pecado es ir en contra de lo que Dios ha dispuesto. Desobedecerle.

    Pecado es todo acto que dañe a Dios y otros.

    Pecado es no hacer lo bueno, sino lo malo.

    Pecado es también los deseos impuros y los sentimientos malos con el enojo, la amargura, etc.

  2. Los hechos causados por el pecado en la vida de los hombres:Uno puede ir al huerto de Edén y verá lo que hace el pecado.

    Uno puede ver lo que ocurrió en la familia de Adán y Eva por causa del pecado.

    Uno puede ir a cualquier montaña de la tierra y encontrará los frutos del pecado: Murió toda una generación por el diluvio.

    Uno puede ir a Sodoma y Gomorra y ver los niños y los niñas, los jóvenes y las señoritas, los adultos y las adultas, los ancianos y las ancianas, los sanos y los enfermos … Véalos a todos creciendo y “disfrutando” su pecado … Veálos luego corriendo desesperados con alaridos y aullidos cuando Dios derramó fuego y azufre sobre ellos.

    Uno revisar la historia de los judíos y verá lo que trae consigo el pecado: muerte, dolor, desesperación, llanto esclavitud, etc.

    Uno puede ver los periódicos, la noticias en tv, … También puede pasear por la calles de cualquier ciudad del mundo y verá lo que hace el pecado en la vida de los hombres.

    El pecado es algo que trae temor, vergüenza, dolor, amargura, frustración, separación, insatisfacción, … MUERTE: Muerte espiritual, muerte física y muerte eterna. La última, una vez ocurrida, ya es irremediable y mantendrá, al que la sufra, en tormento eterno, por los siglos de los siglos, en el infierno que arde con fuego y azufre.

  3. Jesucristo y el pecado:Jesucristo vivía en los cielos junto a su Padre y al Espíritu Santo. Vivía junto a ellos en completa unidad y armonía.

    Desde allí y viendo lo que el pecado había causado y causaba en la tierra, Jesucristo se separó de su Padre y del Espíritu Santo y vino hasta este mundo.

    Estando en la tierra, Jesucristo sufrió en sí mismo el fruto del pecado de los hombres.

    Jesús fue traicionado, calumniado, maltratado y objeto de burla y menosprecio.

    Jesucristo, finalmente, fue asesinado brutalmente por los judíos con la complicidad de los romanos y de todos quienes vivían en ese tiempo.

    Desde luego, Jesús resucitó y venció a la muerte. Desde ese entonces, hay salvación, perdón de pecados, vida eterna y una vida nueva para todo aquel que cree en él de todo corazón.

  4. El pecado es algo que el hijo de Dios odia, abandona y quiere desaparecer de su vida.Como consecuencia de lo anterior, todo aquel que es un genuino hijo de Dios, se aparta decididamente del pecado.

    En vez del pecado, el hijo de Dios anhela y busca ferviente y diligentemente la pureza y la santidad en toda área de su vida.

    El hijo de Dios reconoce que la santidad y la pureza es la manera en que expresa su amor y su gratitud a Dios por los privilegios que él ha mostrado para con nosotros.

1 Corintios 6:19-20. ¿Quién vive en nosotrosí EL ESPÍRITU SANTO. Si el que vive en nosotros es santo… ¿no deberíamos serlo también nosotrosí

2 Corintios 6:14-7:1 . Las promesas de Dios son: Ustedes serán mi pueblo – Yo les recibiré – Yo seré vuestro Padre. Estas promesas son el sustento para limpiarnos de toda contaminación de carne y espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.

Efesios 4:22-24. Tenemos que despojarnos del viejo hombre que está viciado conforme a los deseos engañosos. Es nuestro deber renovarnos y vestirnos del nuevo hombre creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

2 Timoteo 2:22 nos exhorta a huir de las pasiones juveniles y a seguir la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor.

Conclusión:

Vivimos en un siglo en el que es muy difícil mantenerse lejos del pecado y de la iniquidad. La maldad nos asedia. Somos bombardeados con todo tipo de impureza.

Con todo, los que somos hijos de Dios estamos llamados a apartarnos del pecado. ¡Debemos alejarnos más y más de él cada vez!

El mundo quiere ver que los hijos de Dios somos distintos… que nos apartamos de él.

Dios quiere usarnos para su gloria impactando a todos aquellos que nos rodean.

Para que Dios nos use es necesario nuestra santidad y pureza.

No hay maldad pequeña ni grande… la maldad es maldad y el hijo de Dios se aparta de ella.

¡Qué Dios nos ayude a apartarnos del pecado y de toda suerte de maldad!

Una palabra final, si lees este artículo y aún no eres hijo de Dios por la fe en Jesucristo, conviértete a él de todo corazón. Si haces esto, serás perdonado de tus pecados, serás libre del pecado y recibirás de Jesús el poder para apartarte del pecado. Dice la Biblia: “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36). 

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