La tentación – Parte 1

la-tentacion-y-la-biblia“BIENAVENTURADO EL HOMBRE QUE SOPORTA LA TENTACIÓN, PORQUE CUANDO HAYA RESISTIDO… RECIBIRÁ LA CORONA…” (Santiago 1:12)

La tentación – Parte 1

La tentación se convierte en un punto de apoyo en vez de una piedra de tropiezo cuando te das cuenta de que tienes las mismas oportunidades de hacer lo correcto que lo incorrecto. ¡La tentación únicamente te da a elegir!

Entiende esto: Dios desarrolla el fruto del Espíritu en nosotros permitiendo que pasemos por circunstancias en las cuales somos tentados de… ¡expresar justo lo contrario! Por ejemplo, nos enseña a amar trayendo a nuestras vidas a personas sin atractivo. Tu carácter no se moldea por medio de personas encantadoras y que te quieren. El Señor nos enseña a tener alegría en medio de pena al volvernos a Él en busca de su consuelo y de su fuerza cuando todos los demás apoyos han desaparecido. Él no desarrolla paz en nuestro interior haciendo cumplir nuestros planes, sino a través de períodos de caos y confusión. Cuando elegimos confiar en Dios en los momentos en que somos tentados a preocuparnos o a tener miedo, entonces llega la paz. Igualmente, adquirimos paciencia cuando a través de las circunstancias estamos obligados a esperar y somos tentados a enfadarnos o perder el control. No puedes pretender ser una buena persona si nunca fuiste tentado a comportarte mal, o a ser fiel si nunca has tenido la oportunidad de ser infiel. La integridad se forma derrotando la falta de honradez; la humildad crece cuando te niegas a dar lugar al orgullo; tu resistencia se desarrolla a medida que rechazas la tentación de darte por vencido. Lo cierto es que cada vez que vences la tentación, te vuelves más como Jesús.

“…NO IGNORAMOS SUS MAQUINACIONES” (2 Corintios 2:11b)

¡Satanás es predecible! Todas sus tentaciones surgen en este patrón familiar de cuatro pasos:

(1) El deseo

Primero busca un deseo que tengas guardado, como el deseo de venganza, o el deseo legítimo de ser amado y sentir placer. Después, te sugiere que satisfagas ese deseo legítimo mediante formas equivocadas. La verdad es que si tú no tuvieras deseos, la tentación no podría atraerte. La Biblia dice que
hay: “…pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros…” (Santiago 4:1b)

(2) La duda

Satanás intenta hacerte dudar acerca de lo que Dios ha dicho sobre el pecado. ¿Es realmente malo? ¿Cómo es que los demás lo hacen como si nada? ¿No querrá Dios que yo sea feliz? El Libro de Hebreos advierte: “Mirad… que no haya en ninguno de vosotros corazón tan malo e incrédulo que se aparte del Dios vivo”
(Hebreos 3:12)

(3) La decepción

Satanás es incapaz de decir la verdad. Él es el “…padre de mentira” (Juan 8:44b). Cualquier cosa que te diga será mentira o media verdad. Te susurra: “Nadie lo sabrá jamás. Es la solución a tu problema. Sólo es `un pecadillo’ sin importancia”. Pero un pecado pequeño es como estar “un poco embarazada”; con el tiempo se hará evidente.

(4) La desobediencia

Si tienes un pensamiento y lo mantienes durante mucho tiempo, un nuevo comportamiento surge. Toda persona adicta comenzó con una primera dosis y todo alcohólico con un primer trago. Los matrimonios destrozados empezaron con flirteos aparentemente inocentes. Juan advirtió: “…cada uno es tentado, cuando de su propia pasión es atraído y seducido… no erréis” (Santiago 1:14,16). “¿Cuál es la solución?”, preguntarás. ¡Vive más cerca de Dios y serás menos vulnerable a la tentación!

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