Un corazón de siervo en la Biblia – Parte 1

corazon de siervoUn corazón de siervo en la Biblia – Parte 1

“…EL QUE QUIERA HACERSE GRANDE ENTRE VOSOTROS, SERÁ VUESTRO SERVIDOR… (Marcos 10:43b)

Dios mide la grandeza en términos de servicio, no de posición, por cuántas personas sirvas, y no por cuántas te sirven a ti. Esto es
contrario a la idea que tiene el mundo sobre la grandeza. Los discípulos de Jesús discutieron acerca de quién se merecía ser el más importante del “equipo”. No han cambiado muchas cosas. Todo el mundo quiere mandar pero nadie quiere servir. Aun los cristianos quieren ser “líderes que sirvan”, no simplemente servidores comunes. Pero ser como Jesús es ser siervo, porque esto es como Él se llamaba a sí mismo.

Conocer tu don es importante, tener el corazón de un servidor es aun más importante. ¿Por qué? Porque sin tal corazón serás tentado a: (a) abusar de tu don para provecho personal y (b) usarlo como excusa para librarte de áreas que consideras “por debajo de tu posición”.

El Señor prueba nuestro corazón pidiéndonos que sirvamos de formas para las cuales no estamos especialmente equipados. Por ejemplo, si ves a un hombre caerse en una zanja, Dios espera de ti que le ayudes, y no que digas: “No tengo la gracia del don de servir” (ver Romanos 12:5-8).

Aunque no estés dotado para una tarea en particular, eres llamado a hacerlo si no hay nadie más. Es necesario que sigamos enfocados en las prioridades, pero nunca debemos tener metas tan sublimes que nos dejen ver las necesidades de los que están al derredor nuestro. Puede que tu don revele tu ministerio, pero tu corazón de servidor revela tu madurez. En pocas palabras, la única forma de servir a Dios, realmente servirle, es sirviendo aquellos a quienes Él ama.

“POR SUS FRUTOS LOS CONOCERÉIS (Mateo 7:16)

Los verdaderos siervos están disponibles. No llenan su tiempo con otras ocupaciones que limiten la disponibilidad. Están listos para “tirarse” al servicio cuando se les necesita. ¿Lo estás tú? ¿Puede Dios “enredar” tus planes sin que te resientasí Como servidor, no es tuyo el elegir dónde y cuándo servirás.

Al empezar cada día debes recordar que en primer lugar sirvas al Señor; de esta manera cualquier interrupción no te frustrará porque tu orden del día será cualquier cosa que Él quiera. Escucha: “…según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y especialmente a los de la familia de la fe” (Gálatas 6:10). Observa dos cosas:

(1) Necesidades no satisfechas son simplemente oportunidades para crecer en el servicio.

(2) Dios dice que las necesidades de tu familia espiritual tienen preferencia, y no las debes poner al final de tu lista de “qué hacer”.

Aprende a ser más sensible y espontáneo, porque las grandes oportunidades pasan rápidamente, y a veces nunca vuelven. Escucha:
“…no digas a tu prójimo: ‘Vete, vuelve de nuevo…cuando tengas contigo qué darle” (Proverbios 3:28). John Wesley dijo: “Haz todo el bien posible, con todos los recursos posibles, de todas las maneras posibles, en todas las partes posibles, en todos los momentos posibles, hacia todas las personas posibles, durante todo el tiempo posible”. ¡Esto es grandeza!

Hoy, empieza a buscar tareas pequeñas que los demás no quieren hacer. Después, haz estas cositas como si fueran cosas grandes – porque el Señor te está observando.

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