La Restauración, La Biblia y Dios

restauracion Dios BibliaDios es un Dios de restauración

“YO OS RESTITUIRÉ…” (Joel 2:25)

Dios puede restituirte cualquier cosa que te haya arrebatado la vida. Quizás Él no te conceda lo que quieres, pero sí lo que más te conviene. Y aun cuando tenga que corregirte por tu desobediencia, si te arrepientes, Él te restaurará y devolverá Su bendición. Es posible que te preguntes: ‘¿Y qué pasa con todo el tiempo que he malgastado, las oportunidades que he desaprovechado y la vida desastrosa que he llevado? He caído tan bajo que Dios no me puede alcanzar’. No es verdad, con Dios hay esperanza. La Biblia dice: “He aquí que no se ha acortado la mano del Señor para salvar, ni se ha endurecido su oído para oír” (Isaías 59:1).

Después de despilfarrar toda la herencia que le había dado el padre, el Hijo Pródigo volvió a casa, arruinado y avergonzado. Lo único que quería era poder comer y trabajar con los criados. Pero en el momento en que dijo a su padre ‘Perdóname’, éste pidió que lo vistieran con la mejor ropa, que mataran la vaca más gorda y que le pusieran un anillo en su dedo, símbolo de que era restaurado como hijo y miembro de la familia. Si miramos en el Antiguo Testamento, aun bajo una ley imposible de cumplir, Dios dijo: “Cuando alguien robe un buey o una oveja… por el buey pagará cinco bueyes, y por la oveja, cuatro ovejas” (Éxodo 22:1). Ahora bien, si Dios estipuló eso para los que vivían bajo la ley, antes del tiempo de la cruz, ¿cuánto más hará por aquellos a quienes ha redimido Jesús? Así pues, puedes acudir a Él confiado, sabiendo que es un Dios de restauración.

“…CIERTAMENTE LOS ALCANZARÁS… Y LIBRARÁS A LOS CAUTIVOS” (1 Samuel 30:8)

Cierto día los amalecitas irrumpieron en la ciudad natal del Rey David, la arrasaron con fuego y llevaron a las familias cautivas. Ante esta escena devastadora, David y sus hombres “…lloraron a voz en cuello, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar” (1 Samuel 30:4). Dios dejará que llores por lo que has perdido, porque eso te alivia, pero no te dejará quedarte en ese estado mucho tiempo. Dios dijo a David: “…Síguelos, porque ciertamente los alcanzarás, y de cierto librarás a los cautivos” (1 Samuel 30:8). David y sus hombres recuperaron todo lo que habían perdido, y mucho más, porque Dios no es sólo un Dios de restauración sino también de abundancia. Aleluya!!

Si te sientes avergonzado por los años que has malgastado, el Dios que creó el tiempo podrá darte mucho más. “Yo os restituiré los años que comió… la langosta… Comeréis hasta saciaros, y alabaréis el nombre del Señor, vuestro Dios, el cual hizo maravillas con vosotros; y nunca jamás será mi pueblo avergonzado” (Joel 2:25-26). Notemos la expresión “hasta saciaros”. Cuando Dios te bendice, no va a ser con cuentagotas ni racionado. Entonces podrás cantar el himno: “Su amor no termina, Su gracia es sin fin, Su eterna potencia sin límite es, Pues de su riqueza infinita en Cristo, Él dio, Él da, y dará otra vez”. Desde que Adán y Eva “la embarraron” en el Edén, el deseo de Dios ha sido devolvernos todo lo que hemos perdido. Por lo tanto, ven a Él hoy y deja que comience el proceso de restauración.

“…PARA QUE VOSOTROS CON SU POBREZA FUERAIS ENRIQUECIDOS” (2 Corintios 8:9)

¿Eres de los que dicen: ‘Si no hubiera hecho o dicho esto o aquello…’? No eres el único; a todos nos quedan algunos pesares. Pero Dios quiere que aprendamos de ellos, no que vivamos condicionados por ellos. “Ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre siendo rico, para que vosotros con su pobreza fuerais enriquecidos” (2 Corintios 8:9). Jesús llevó la corona de espinas para que tú puedas llevar la corona de la justificación y poder presentarte justo delante de Dios. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 5:1). Ser justificado te da el derecho de estar delante de Dios y reclamar lo mejor que Él tiene para darte.

¿Estás pasando por un mal momento en los negocios? Pedro, el pescador, también vivió esa experiencia. Jesús, el Restaurador, le dijo: “Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando y nada hemos pescado; pero en tu palabra echaré la red. Cuando lo hicieron, recogieron tal cantidad de peces que su red se rompía. Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca para que acudieran a ayudarlos. Ellos vinieron y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían” (Lucas 5:4-7). Una sola palabra de Jesús y podrás pasar de la inminente bancarrota a tener dos barcas. Jesús le dio a Pedro más de lo que había perdido. El mensaje para ti hoy es: cree que recibirás más de lo que esperas, porque nuestro Dios es un Dios de restauración.

“…VUESTRO DIOS VIENE CON RETRIBUCIÓN… [RESTAURACIÓN]…” (Isaías 35:4)

Las cosas a las que renuncies para servir a Dios no son comparables a la recompensa. “Entonces, respondiendo Pedro, le dijo: Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido… Jesús les dijo: De cierto os digo… vosotros que me habéis seguido… Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna” (Mateo 19:27-29). Es decir, que Dios puede devolverte cien veces más de lo que has sacrificado para servirle.

¿Te sientes débil e inútil hoy? Lee estas palabras y aférrate a ellas: “¡Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles! Decid a los de corazón apocado: «¡Esforzaos, no temáis! He aquí que vuestro Dios viene con retribución [restauración]… Dios mismo vendrá y os salvará».” (Isaías 35:3-4). Si has perdido el gozo, Dios te lo puede devolver en mucha mayor medida. “Y los redimidos por el Señor volverán a Sion con alegría; y habrá gozo perpetuo sobre sus cabezas. Tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido” (Isaías 35:10). Si crees que tus esfuerzos no han sido muy fructuosos, lee: “Se alegrarán el desierto y el erial; la estepa se gozará y florecerá como la rosa. Florecerá profusamente…” (Isaías 34:1-2). Alégrate; tu Dios es un Dios de restauración, y lo mejor está por venir.

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Un comentario

  1. Amo a Dios con Todo mi corazon y e visto como Dios a restaurado mi vida juntamente con las de mis hijos.porque todo lo que soy es gracias a El..mi verdadera identidad esta en El.

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