La Murmuración y su precio según la Biblia – parte II

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“…MARÍA Y AARÓN HABLARON CONTRA MOISÉS… Y EL SEÑOR LO OYÓ” (Números 12:1,2b – LBLA)

Aunque la murmuración no destruye tu relación con Dios, sin duda daña tu capacidad de disfrutar de su amor y Presencia. María y Aarón empezaron criticando a su hermano Moisés, y terminaron notando las consecuencias en su relación con el Señor. ¿Por qué? Porque Dios presta atención a cómo nos tratamos.

‘¿Pero por qué le importa eso tanto al Señor?’, te preguntarás. Porque cuando decides pecar, optas por el sufrimiento. Todo lo que Dios clasifica como pecado es dañino para ti – todo. Cuando el Señor dice: “No”, lo que realmente quiere decir es: “No te hagas daño”. Cuando Él dice: “No critiques”, no está tratando de quitarte la satisfacción que obtendrías al hacerlo. No, te está diciendo: “Tener una actitud crítica va en contra de la naturaleza que Yo te he dado. Los peces fueron hechos para nadar, los pájaros para volar, y tú fuiste creado para vivir en comunión conmigo. Una actitud crítica estorba esta comunión”.

Aun los que afirmen que no son particularmente religiosos, están observando los resultados negativos que la crítica tiene en cada uno de nosotros. El doctor David Fink, autor de Liberación de Tensión Nerviosa, estudió a miles de personas que estaban mentalmente y emocionalmente perturbadas. Observó a estos dos grupos: un grupo bajo estrés y otro grupo libre de él. Poco a poco, un dato empezó a surgir: el grupo estresado correspondía a los sermoneadores habituales, críticos constantes de las personas y su alrededor, mientras que el grupo sin estrés consistía en personas cariñosas que aceptaban a los demás. No hay duda, la costumbre de criticar es un modo de vida autodestructivo.

La crítica exalta a uno mismo. Oswald Chambers escribió: “Ten cuidado con cualquier cosa que te haga sentirte superior”. Eso es lo que hace la crítica: aparta la lupa de mí y me hace parecer un “sabiondo”. Reduce el dolor de estar en el foco de la atención y me da la satisfacción carnal de estar manejándolo. De alguna manera morbosa causa bienestar cuando colocamos esa presión en otra persona. Al emitir una luz intensa y cegadora de crítica, es mucho más difícil para la gente ver mi propia vida. Ten cuidado de que no te encuentres pensando: ‘Si no puedo tener éxito en este mundo por lo que hago, lo tendré por saber lo que otros deberían hacer mejor’.

La crítica duele. Pobre Moisés, de pronto sus hermanos se pusieron en su contra. Somos constantemente vulnerables, ya que los que más cerca están de nosotros son los que mejor nos conocen. Como padres, devastamos totalmente la vida de nuestros hijos al llenar de crítica el hogar. Leyendo estas palabras, a lo mejor piensas en tu padre/madre y te cuesta concentrarte, porque día y noche ves la cara de tu crítico más duro… Sus palabras resuenan en tu memoria: “¡Siempre has sido un inútil!”. ¿Cómo deberías reaccionar a la crítica? La reacción de Pablo fue: “Si… agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo” (Gálatas 1:10b). ¡Baja el “volumen” de tus críticos! Fija tu atención sobre lo que Dios piensa de ti y tu vida dará un cambio brusco hacia arriba. ¿Que por qué? ¡Porque la opinión del Señor acerca de ti es la única que importa realmente!

¿Quién quiere pasar tiempo con alguien que acapara siempre la conversación poniéndote al día de su “lista-de-los-cuarenta-principales-para odiar”? Quedarse en casa y mirar películas antiguas en la tele es mucho más atractivo que eso… ¡Cuidado! Las personas que necesitas más son las que se alejarán de ti cuando te conozcan como sermoneador.

Pero algunas veces, la crítica es casual. En uno de esos días buenos, llenos del Espíritu y centrados en lo que es correcto, nunca diríamos cosas semejantes. Nota como Aarón dijo: “…locamente hemos actuado…” (Números 12:11b). No intentó defender su posición diciendo: “Sí, es verdad que Moisés se casó con la persona equivocada”, o “Nosotros deberíamos ser más importantes”. No, se dio cuenta de su posición, se arrepintió y se retractó. ¡Y tú debes hacer lo mismo! ¿Que por qué? Porque la crítica bloquea el flujo de la bendición de Dios. Oswald Chambers escribió: “Teniendo un estado de ánimo crítico, es imposible entrar en comunión con el Señor”. Este pensamiento asusta, ¿verdad? El alivio momentáneo que recibimos por criticar a otros no merece la pena si perdemos la Presencia de Dios, ¿o sí? Para restaurar el flujo de la bendición de Dios necesitas confesar y abandonar tu actitud crítica, y luego reemplazarla por una actitud de amor. ¿Porque no oras así?: “Señor, perdóname por pensar que siempre llevo la razón. Reconozco que es una actitud arrogante. Dame gracia para poder tratar con otros. Ayúdame a celebrar nuestras diferencias y a no exigir que todo el mundo vea las cosas igual que yo. Dame victoria hoy sobre mi actitud crítica. En el Nombre de Jesús, amén”.

Lee la parte 1 de La Murmuración y su precio según la Biblia

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