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La Guía de Dios en la Biblia

La Guía de Dios en la Biblia

“…ÉL NOS GUIARÁ AUN MÁS ALLA DE LA MUERTE” (Salmo 48:14b)

¿Por qué será que cuando alguien le habla a Dios, decimos: “Está orando”, pero cuando él afirma que Dios le habla, decimos: “Está confundido”? ¿Ha dejado el Señor de hablar a sus hijos de repente? ¿Dejarías de hablar tú a los tuyosí

Calvino describió la guía de Dios como “el testimonio interior del Espíritu Santo”. San Ignacio la llamó: “Mociones del alma ? pensamientos, sentimientos, o deseos dados a nosotros por el Señor”. Puede que vengan como convicción de pecado, una afirmación del amor de Dios o un llamado para hacer algo en concreto, pero son imprescindibles para la vida guiada por el Espíritu.

Tienes que estar abierto para poder oír al Señor hablar y algunas veces, ¡estar desesperado! Durante un tiempo turbulento en la vida de Jacob, Dios se le apareció en un sueño y le dijo: “…Yo estoy contigo, te guardaré dondequiera que vayas…” (Génesis 28:15). Cuando a la mañana siguiente Jacob despertó, dijo: “Ciertamente el Señor está en este lugar, y yo no lo sabía” (versículo 16). `No lo sabía’; ¿te describen estas palabras a ti?

Mientras lees esto, tus pensamientos están siendo guiados por el escritor. ¿No crees que Dios puede hacer lo mismo, o incluso mejor? De hecho, el Señor puede conducir tus pensamientos sin la ayuda de sonidos o imágenes que se interpongan.

Mira lo que le pasó a Samuel cuando era niño. Una noche, Dios le habló en el Templo, pero él no sabía que era el Señor el que le estaba llamando. Necesitaba la ayuda de Elí, el sacerdote, para aprender a reconocer la voz de Dios. Pero cuando lo hubo aprendido, su vida cambió drásticamente ? ¡y eso pasará también con la tuya!

“…ÉL NOS GUIARÁ AUN MÁS ALLA DE LA MUERTE” (Salmo 48:14b)

Antes de hablar de lo que es la dirección, entendamos lo que no es:

(1) Acceso a la información

Damos poca importancia a la guía espiritual, hasta que somos confrontados con algo mayor, como con quién nos debemos casar, qué casa hemos de comprar o en qué acciones hay que invertir. Muchas veces no queremos ser dirigidos, sino tan sólo tener acceso a la información. La llave para saber si realmente quieres recibir orientación de parte de Dios, es preguntándote: `¿Cuántas veces la busco cuando no estoy en dificultadesí’.

(2) Una característica distintiva de importancia

Una vez, el Señor habló a un asna (lee Números 22:21-33). Ahora bien, ¿qué hubiera pasado si la burra se hubiese creído importante y se hubiera considerado de una clase espiritual elevada, por encima de todos los demás cuadrúpedos…?

(3) Pasividad

Cierto hombre dijo que había decido no buscar trabajo, apoyándose en la idea de que si lo consiguiera sin haberlo intentado sería una señal de la voluntad de Dios. Así que, ¿quiere decir esto que cualquier cosa que ocurre como resultado de nuestra pasividad es la voluntad del Señor? Es como estar sentado en medio de una autovía concurrida, diciendo: “Si no me atropella un coche, entonces sé que Dios está obrando y que no estoy actuando en mi naturaleza pecaminosa”…

(4) Evitar riesgos

Algunas veces no queremos recibir dirección realmente, ¡lo que queremos es seguridad! Hacer decisiones puede ser aterrador, especialmente cuando estamos apartados de los demás. El Señor quiere que desarrollemos un juicio correcto, y no hay manera de adquirirlo sin que tomemos decisiones y riesgos, y que fallemos alguna vez. Nuestro Padre quiere tener hijos maduros, y no robots.

Su propósito en guiarnos no es meramente para que actuemos debidamente, sino para que seamos personas “¡como Dios quiere y manda!”.

Entonces, ¿cómo podemos ser guiados por el Espíritu Santo?

(1) Escuchando continuamente

Thomas Kelly escribió: “Hay un modo de ordenar nuestra vida mental en más que un nivel a la vez. En un plano podemos estar pensando, discutiendo y viendo… pero… en un nivel más profundo podemos también estar orando… y tener una receptividad apacible hacia suaves ‘soplos de viento’ divinos” (lee 1 Reyes 19:12b,13)

(2) Siendo receptivo

¿Para qué nos sirve la orientación si no estamos dispuestos a hacerle caso? ¿Y qué pasa con el encauzamiento que ya has recibido por medio de las Escriturasí Frank Laubach, que fue un buen ejemplo en eso de escuchar a Dios, escribió: “No viví realmente hasta el momento en que tomé la decisión de todo corazón -y después me propuse seguir haciéndolo- que descubriría la voluntad del Señor; que lo haría aunque cada ‘fibra’ en mí dijera ‘no’, y que ganaría la batalla con mis pensamientos. Fue como si me hubiera topado en mi alma con algún pozo artesanal muy profundo; dinero, elogio, pobreza, oposición – todo eso no importaba, ya que será olvidado después de mil años, pero este espíritu que se une a una mente fijado en una entrega continua es vida sin limite de tiempo”

(3) Escuchando a pesar de tus dudas

¿Hemos abusado de las palabras: ‘Creo que Dios me ha dicho”? ¡Claro que sí! Algunas veces los pastores las utilizan como una táctica para obtener dinero. Pero ¡”no tires el bebé con el agua”! La verdad es que no creceremos espiritualmente si nos cerramos a la dirección del Espíritu Santo. Debemos creer -aunque esto suena difícil de captar- que el Señor puede hablarnos de veras, y que realmente lo hace.

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