Lecciones en la Puerta del Templo

Lecciones en la Puerta del Templo

“…UN HOMBRE, COJO DE NACIMIENTO… ERA LLEVADO… A LA PUERTA DEL TEMPLO… PARA QUE PIDIERA LIMOSNA… (Hechos 3:2)

Se puede aprender mucho de un hombre cojo en la puerta del Templo:

(1) Un defecto en un área te puede afectar en otras ? como un hábito que no puedes dejar, un espíritu lascivo, un mal carácter o una actitud autocompasiva.

Aparte de faltarle fuerza en los tobillos, este hombre era normal, pero una debilidad le impedía vivir como es debido. Todos luchamos contra algo: “No os ha
sobrevenido ninguna prueba que no sea humana…” (1 Corintios 10:13). Por este motivo Santiago escribió: “… orad unos por otros, para que seáis sanados” (Santiago 5:16b). Así que, ¿cómo estás manejando tu debilidad? ¿Negándola? ¿Lamentándote? ¿Ignorando a otros que están luchando? Este hombre estaba “…a la puerta del Templo… para que pidiera limosna…” (Hechos 3:2b). Dime, ¿por qué estás tú allí? Debes saberlo antes de que puedas levantarte y seguir adelante. No te acomodes, más bien declara: “Aunque esté así hoy, ¡no siempre lo estaré!”.

(2) ¿Qué es lo que estás buscando? ¿Una “muleta” para que te ayude a vivir con tu problema? ¿Una forma de evitar que hagas lo necesario para ser sanado?

Este hombre estaba buscando caridad, y no sanidad. Ahora bien, la caridad es buena, pero no te va a ayudar a ponerte bien. Es más, cuando tu interés en los demás se limita a lo que ellos pueden hacer por ti, te pierdes lo que Dios puede hacer.

Este hombre terminó andando, saltando y alabando al Señor, porque aquel día experimentó el poder de Dios, ¡y tú también podrás!

“…EN DÍA DE SALVACIÓN TE HE SOCORRIDO” (2 Corintios 6:2b)

Era algo habitual; el hombre cojo fue “…dejado cada día a la puerta del Templo que se llama la Hermosa” (Hechos 3:2b). Cuando tienes un problema, aunque estés en un lugar hermoso, no puedes pasarlo bien. Este hombre estaba tan cerca de la respuesta, pero como las leyes le impedían entrar en el Templo, no pudo disfrutar de las bendiciones que otros recibían. ¿Es así como vivesí “Cerca de la iglesia”, pero no lo suficiente como para experimentar lo que Dios quiere hacer por ti. Cantas las canciones, oras las oraciones y escuchas los sermones, pero ¿estás todavía fuera, sentado a la “puerta”?

La Biblia no nos cuenta desde cuándo este hombre cojo estuvo sentado allí, pero él no tenía ningún motivo para pensar que ese día fuera a ser diferente a los demás. No sabía que Dios lo tenía “marcado en su calendario” como “el día para ser sanado”. ¿Sabes algo? ¡Éste puede ser tu día! El Señor podría tener hoy para ti una experiencia que cambie tu vida, limpie tu alma, sane tu cuerpo, y renueve tus relaciones. Pero esto no sucederá hasta que reconozcas tu necesidad y te dispongas a recibirlo. Significa (a) vivir con esperanza; (b) mantener fuerte tu fe y tu corazón abierto y (c) declarar las promesas de Dios en vez de tus dudas.

Jesús dijo a los discípulos: “… vuestro tiempo siempre está preparado” (Juan 7:6b). Y, así como Él se valió de ellos para sanar al hombre cojo, se servirá de ti también. Pero debes estar dispuesto. Esto significa estar sensibilizado a las necesidades de los que te rodean y ¡estar disponible para el Señor en todo momento!

“…EN EL NOMBRE DE JESUCRISTO DE NAZARET, LEVÁNTATE Y ANDA” (Hechos 3:6b)

Pedro se dirigió al hombre cojo mencionando un nombre que era mayor que su problema, el Nombre de Jesús. Y esto es porque Él es el Único cualificado para sanar las áreas que más nos duelen. Pero Pedro fue un paso mas allá al agacharse, tomar al hombre de la mano y levantarle. Cuando lo hizo, la Biblia dice que “…se le afirmaron los pies y tobillos… saltando… (Hechos 3:7-8). Ya sabía andar; sólo necesitaba ayuda para ponerse en pie.

Hoy estás rodeado de personas que necesitan ayuda para reponerse espiritualmente, emocionalmente, físicamente o económicamente, así que, ¿qué vas a hacer? Tu mano, extendida en compasión y fe, puede alzarles. No hace falta que te pases el resto de tu vida sujetándoles, solamente necesitan ayuda para ponerse en pie, y una presentación al Único que es capaz, está dispuesto y esperando satisfacer sus necesidades.

Pablo dijo: “…en el Nombre de Jesús se doble toda rodilla… y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor…” (Filipenses 2:10-11). ¿Qué hay en un nombre? En este caso, ¡todo! En el Nombre de Jesús el infierno tiembla, se rompen los hábitos, las enfermedades desaparecen y los problemas crónicos se solucionan. Y una cosa más: si necesitas ayuda para ponerte en pie, no te fijes en la persona que lo haga, ¡mira a Jesús! Déjale a Él el cómo, dónde y cuándo. Tan sólo concéntrate en Él; no te defraudará (lee Hebreos 12:2).

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Sobre Pastor Carlos Vargas Valdez

Es esposo de la mejor mujer, padre de 2 hijos maravillosos, pastor de jóvenes y director de Desafío Joven. En los últimos 12 años ha trabajado con jóvenes, padres y líderes juveniles. Estudio en Rhema Bible Training Center. Su servicio con la palabra de Dios se ha extendido por más de 27 países en 13 idiomas. Es director ejecutivo y consultor de varios ministerios cristianos, desarrollando conferencias, cursos bíblicos, libros, estudios, devocionales, vídeos y recursos para la vida espiritual.

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