Sermones: ¿Qué Significar Realmente El Termino Fe?

Sermón: ¿Qué Significar Realmente El Termino Fe?

Salmos 34

Introducción

Muchos hablamos en este tiempo sobre la fe, se escuchan diversas campanas al respecto, pero realmente… ¿sabemos personalmente lo que ello significa? ¿Lo hemos experimentado en nuestra existencia?

Hace un tiempo atrás debí realizar una exégesis sobre el particular, pero no fue algo literario en realidad, más bien en carne propia; así es, por razones personales El Señor me llevó a descifrar de una manera muy especial el significado del término Fe. Cuando uno de mis hijos sufrió un accidente automovilístico, experimente una confianza en el obrar de Dios y esto fue porque no me quedaba otra; si comenzaba a buscar salida por mis propios medios o basada en mis conocimientos racionales, los resultados hubieran sido catastróficos si es que debo ser sincera y esto sin exagerar.

Dennis fue envestido por un automovilista en momentos que cruzaba de un lado a otro una de las rutas nacionales; el vehículo se dio a la fuga y él quedó tendido y con grabe factura expuesta de su pierna derecha. Para reconstruir lo destruido era necesario una prótesis la cual no estaba económicamente a mi alcance. Al recurrir a la Obra Social que le correspondía como empleado, la burocracia hizo su aparición y en conclusión nadie se hacía cargo de ello, lo que agravaba la posibilidad de que fuera asistido en la clínica donde fuera derivado. Todo el panorama se oscurecía y a medida que pasaban las horas el riesgo era mayor.
Ahí, en ese momento es que fue el turno de dar examen sobre esa palabra que por mucho tiempo y en reiteradas oportunidades enseñé a otros; ahí fue donde me cayó la ficha (como decimos los argentinos), me senté en la vereda frente al templo al que concurro desde hace más de 35 años, puse freno de mano a mi desesperación, me corrí del lado del conductor y le pasé el volante a quien en verdad tiene planes sorprendentes y los resultados son sobrenaturales (metafóricamente hablando)He hice mío el Salmos que a continuación leerán: Salmos 34. 1 -3

“…-Bendeciré al Señor en todo tiempo; mis labios siempre lo alabarán.
Mi alma se gloría, ella ensalza, enaltece en El Señor; lo oíran los humildes y se alegrarán.
Engrandezcan al Señor conmigo, exaltemos juntos su nombre.
Busque al Señor y Él me respondió, y me libró de todos mis temores. Radiantes están los que a Dios acuden; jamás su rostro se cubrirá de vergüenza…”

Fueron palabras que declaré con todo el dolor de una madre que veía con ojos naturales de que su hijo con toda una vida por delante no podría caminar normalmente, que en esas condiciones su futuro sería poco digno, y que todos sus sueños se truncaban. Pero a su vez, esa madre sabía que solo en Dios estaba la salida, pero que llegaría a ese lugar de gloria solo si El Espíritu Santo tomaba total control, y dejé que Él me guiara, porque solo Él lo haría a toda verdad y justicia. Al tomar esa decisión permitió que todas las puertas que el hombre cerrara, El Señor las abriera, y sabía que nadie nunca más las cerraría porque eso es lo que Su Palabra declara y yo, le creí de manera literal cual inocente niño.

En menos de dos horas, el problema estaba solucionado, nadie lo podía entender, los Médicos, como el personal del Nosocomio estaban asombrados por lo sucedido, y cuando preguntaban, era momento de testificar y declarar el gran amor de Dios para con nosotros.
Es que la fe es una creencia sin la necesidad de que esté confirmado por la experiencia o razón, es darle crédito a algo o a la palabra dada por alguien quien nos beneficiará. Es Creer plenamente en las promesas solemnes de Dios asegurando de ante mano de que así será porque Él lo ha dicho.
El Salmista continúa narrando en el verso 3 en adelante: “Engrandezcan al Señor conmigo; exaltemos a una su Nombre. Busqué al Señor, y él me respondió, me libró de todos mis temores…” Vs.: 5 “-Radiantes están los que a él acuden; jamás sus rostros se cubren de vergüenza.”

Hoy mi hijo tiene ya 28 años, se ha casado y es padre de dos hermosos niños, es un testimonio vivo de la fidelidad de Dios para con esta servidora. ¡¡No duden cuando pidan!! “-Prueben y vean que El Señor es bueno; dichosos son los que en Dios se refugian…”

Dios les bendiga, es el deseo de esta servidora.

Ely Sáez

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Sobre Ely Saez

Soy en primer lugar hija de Dios, “esa identidad nada ni nadie me la arrebatará jamás.” Mi nombre real es Elizabeth Sáez, la segunda de ocho hermanos; llegue a la vida en Catriel, una Localidad de la Provincia de Río Negro de Argentina; en los 70, a causa de una grave enfermedad de mi madre, nos trasladamos a la ciudad de Neuquén Capital donde resido desde entonces; soy madre de ocho hijos y abuela de once nietos; acepte a Cristo como mi Salvador a los 12 años y esto fue la mejor decisión, desde ese momento tengo la seguridad de que nunca ha soltado mi mano y en cada cosa me enseñó y capacitó para luego ser de bendición a otros. Desde el año 1980, soy parte de "La Iglesia Evangélica del Nazareno" de esta Capital, como miembro activo. He desarrollado diversos Ministerios, como en toda congregación recién iniciada entre ellos: Maestra de Escuela Dominical- Misiones- Damas- Alabanza y me capacité para dar La Palabra en El Seminario Teológico con el que cuenta la Institución; hoy por hoy puedo declarar que “mi casa y yo, servimos al Señor…” y a mis 53 años, puedo hacer realidad mi sueño de escribir y difundir mis letras Para que La Palabra de Dios llegue hasta lo último de la tierra.-

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