¿Cómo Romper Un Círculo Vicioso Según La Biblia?

¿Cómo Romper Un Círculo Vicioso Según La Biblia?

“…¿QUIÉN PECÓ, ESTE O SUS PADRES?…” (Juan 9:2)

“Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: ‘Rabí, ¿quién pecó, este o sus padres, para que haya nacido ciego?”. Respondió Jesús: ‘No es que pecó este, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él” (Juan 9:2-3). Cuando alguien se encuentra atrapado en un hábito destructivo, solemos decir que “lo lleva en la sangre”.

Los psiquiatras afirman que el 90 por ciento de los que abusan de otros fueron abusados antes; simplemente reflejan y copian lo que se les hizo a ellos. Sostienen que si en tu familia hay casos de alcoholismo, tienes el gen de la adicción, lo que significa que corres un riesgo mucho mayor si tomas una copa o pruebas una droga. Pero te darás cuenta de que Jesús no entró en el debate del “naces o te haces”. Su mensaje fue que ésa era una oportunidad para que Dios demostrara Su amor y Su gracia liberando a este hombre.

Puede que tu problema sea demasiado grande para ti, pero no lo es para Dios. De hecho, para Él es un punto de partida para demostrar Su gracia en tu vida. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura (nueva creación) es, las cosas viejas [estado moral y espiritual previo] pasaron, ahora han sido hechas nuevas” (2 Corintios 5:17 NBLH).

Dios no revisa tu pasado con el fin de determinar tu futuro. Antes de conocer a Jesús, estabas espiritualmente muerto. Por eso dijo: “…Sólo el que nazca de nuevo…” (Juan 3:3 BLP). De ese punto en adelante, el pasado ya no tiene ningún poder sobre ti (excepto el que tú le des). Puedes romper el círculo vicioso.

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¿Cómo Romper Con Un Circulo Vicioso Bíblicamente?

“…ESCUPIÓ EN TIERRA, HIZO LODO CON LA SALIVA Y UNTÓ CON EL LODO LOS OJOS DEL CIEGO” (Juan 9:6)

El Dr. Samuel Rodríguez, presidente de la Conferencia Nacional de Líderes Cristianos Hispanos de los EE.UU. señala que el ADN está en la saliva y que cuando Jesús escupió, el ciego recibió una transferencia de ADN divino. Señala que Jesús no puso de Su saliva sobre los ojos del hombre, sino en el barro, material del que fue hecho el hombre. Dicho de otra manera, Jesús fue directo a la raíz del problema.

Dios no trata únicamente los síntomas, sino que va directo al origen del problema para liberarte. Para cambiar el fruto, Dios primero cambia la raíz. Este hombre nunca había disfrutado del sentido de la vista, puesto que había nacido ciego, así que necesitaba un milagro original. Tú necesitas una transferencia de ADN divino que te haga ser lo que nunca fuiste y que te dé lo que nunca tuviste. Nuestro Dios es maravilloso, ¿verdad?
¿Sabes a qué vino Jesús? “…A sanar los corazones heridos, a proclamar liberación a los cautivos y libertad a los prisioneros, a pregonar el año del favor del Señor… a confortar a los dolientes… a darles una corona en vez de cenizas, aceite de alegría en vez de luto, traje de fiesta en vez de espíritu de desaliento…” (Isaías 61:1-3 CST).

Ya sea que tus padres tuvieran que ver en el problema o que simplemente hayas tomado malas decisiones en la vida, Jesús puede liberarte, renovarte por completo y darte una nueva vida. Jesús no culpó a este hombre ni a sus padres, precisamente porque Su misión no es condenar, sino transformar.

“…UNA COSA SÉ, QUE HABIENDO YO SIDO CIEGO, AHORA VEO” (Juan 9:25)

Cuando Jesús restauró la vista al ciego, los fariseos intentaron entablar un debate teológico con él sobre quién era Jesús y de dónde venía Su poder, pero el hombre se negó a discutir con ellos. Saldó la cuestión con: “…Una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo” (Juan 9:25); y las mismas polémicas continúan hoy en día. Hay quienes dicen que el tiempo de los milagros ya pasó.

La verdad es que no existe un tiempo de milagros, sino sólo un Dios de milagros que dice: “…Yo, el Señor, no cambio” (Malaquías 3:6). La Biblia afirma: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos” (Hebreos 13:8). Eso quiere decir que lo que Él era, lo sigue siendo; lo que hizo, l o sigue haciendo; lo que dijo, lo sigue diciendo. Sea cual sea tu problema, tienes dos opciones: vivir con ello y tratar de adaptarte o creerle a Dios para ser liberado.

Hay ciertas cosas como el alcoholismo, la adicción y el abuso que quizá vengan de herencia, pero por la gracia de Dios ¡puedes romper ese círculo vicioso! Presta atención: el poder de Dios es mayor que tu vicio. No sólo te puede liberar de lo que te tiene cautivo, sino también de sus repercusiones.

Su Palabra para ti es: “Olvidad las cosas de antaño; ya no viváis en el pasado. ¡Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no os dais cuenta? Estoy abriendo un camino…” (Isaías 43:18-19 CST). Así que vuélvete a Dios y dale una oportunidad. Ya has probado con otras cosas, prueba ahora con Él. ¡No te defraudará!

“…FUE, SE LAVÓ Y REGRESÓ VIENDO” (Juan 9:7)

A veces, Jesús sanaba a los enfermos con Su palabra. Otras, les imponía las manos. Sin embargo, la sanidad de este ciego no fue obra de un momento, sino el resultado de un proceso. “…Le dijo: ‘Ve a lavarte en el estanque de Siloé’…Entonces fue, se lavó y regresó viendo” (Juan 9:7). ¿A qué distancia estaba el estanque de Siloé? Para un ciego, el más mínimo trayecto es largo. Imagínate el hombre con barro en los ojos, tratando de dirigirse al estanque de Siloé. De eso sacamos una gran enseñanza: aun cuando Dios nos toca, hay veces en las que tenemos que caminar con nuestra miseria a cuestas hasta llegar al lugar de sanidad, libertad y liberación.

Aquí tienes otra reflexión: Quien hubiera hablado a este hombre de Jesús y traído a Él, tenía que seguir caminando con él hasta que recuperase la vista y pudiese caminar solo. No puedes decirle a alguien que se esté debatiendo con un problema: ‘Ya te he hablado de Jesús, y hasta te he traído a la iglesia, pero sigues dando tumbos en la oscuridad atado a lo mismo, así que me rindo’. Dios nunca renuncia a nadie y nosotros tampoco debemos hacerlo. Cuando alguien sigue teniendo dificultades con un viejo vicio, algunos cristianos creen que tal vez no se haya convertido.

Una pregunta: ¿Cada cuánto caes tú en cosas como el resentimiento, el orgullo, la codicia, la avaricia, la murmuración, etc.? La lista es interminable y, aun así, Dios no renuncia a ti. A veces, la gente tiene que pasar por un proceso de liberación y sanidad hasta que eso llegue a ser una realidad completa en sus vidas. Durante ese periodo de tiempo tendrás que amarlos, creer en ellos, orar por ellos y seguir trabajando con ellos.

“…VE AL SILOÉ Y LÁVATE…” (Juan 9:11)

Jesús le dijo al ciego que fuera al estanque de Siloé y se lavara los ojos. La pregunta es: ¿Qué tienes que quitar de tu vida para poder ver lo que Dios quiere que veas y hacer lo que quiere que hagas? Ya sea un vicio destructivo, una relación perjudicial o una mala actitud, debes deshacerte de ello.

Santiago escribió: “Someteos, pues a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y Él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones” (Santiago 4:7-8). Dios hará Su parte, pero tú debes hacer la tuya. Dios te dará gracia, pero tú debes actuar en base a ella.

Se dice que el agua que llegaba al estanque de Siloé provenía de debajo del Templo y que se utilizaba para lavar los utensilios que formaban parte de la adoración y del sacrificio. Dicho de otra manera, esta agua no venía de manantial humano, sino de la presencia de Dios. ¡Fíjate bien! Jesús dijo: “Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado” (Juan 15:3).

Pablo hablaba de “…el lavamiento del agua por la Palabra” (Efesios 5:26). David escribió: “¿Con qué limpiará el joven (y no tan joven) su camino? ¡Con guardar Tu palabra!” (Salmos 119:9). El secreto de una vida cristiana victoriosa está en impregnar tu mente cada día de las Escr ituras. Trata de visualizar que te das un baño en la Palabra de Dios y ves cómo sale la suciedad y la mugre de ti. Eso es lo que logras cuando meditas en las Escrituras.

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2 comentarios

  1. Pablo Villarreal

    Dios mio te doy gracias por tus palabras porque atraves de ellas recibimos tu bendición.

  2. Gracias Dios por tu hermosa respuesta

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