Tu Devocional Diario Con El Señor

Tu devocional diario con el Señor

“¡DIOS, DIOS MÍO ERES TÚ! ¡DE MADRUGADA TE BUSCARÉ!” (Salmo 63:1)

Cuando te reúnes con Dios, deberías tener una actitud de:

(1) Expectación.

Espera un “dar y recibir” del tiempo que pasan juntos, y haz que sea un tiempo de intimidad. Es imposible tener una relación amorosa en medio de una multitud o en un lugar público; la intimidad precisa estar a solas con el que amas. La Biblia describe a Jesús como el Novio y a nosotros como su novia. ¡Imagínate la expectativa y la emoción que se vive en esos momentos!;

(2) Reverencia.

No te apresures a estar en la presencia del Señor. Prepara tu corazón para que esté quieto delante de Él y deja que el silencio disipe tus pensamientos. Recuerda con Quién te vas a reunir: ¡con Dios!: “…digno eres de recibir la gloria, la honra… ” (Apocalipsis 4:11);

(3) Alerta.

Acuéstate pronto para que puedas estar “en buena forma” al encontrarte con el Señor por la mañana, porque Él merece toda tu atención. Dale a Dios la mejor parte de tu día, cuando estés más despejado. Sigue el ejemplo de Cristo: “…muy de mañana…, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba” (Marcos 1:35). Hudson Taylor dijo: “No se afina un instrumento después del concierto… lo afinas antes de que empiece”;

(4) Buena disposición.

Tu actitud es muy importante: no llegues a tu cita con el Señor para decidir lo que harás o no harás, sino con el propósito de hacer cualquier cosa que Él quiera que hagas. Jesús dijo: “Si alguien quiera hacer la voluntad de Dios, sabrá si mi enseñanza es de Dios…” (Juan 7:17 – La Biblia de las Américas). Así que, ve a tener tu encuentro con el Señor, habiendo ya decidido hacer su voluntad, ¡sea la que fuere!

“¡DIOS, DIOS MÍO ERES TÚ! ¡DE MADRUGADA TE BUSCARÉ!” (Salmo 63:1)

Stephen Olford dijo: “Quiero escuchar la voz del Señor por la mañana, antes que la de ninguna otra persona, y que la suya sea la última que escuche por la noche”. Tanto David como Daniel se reunían con Él tres veces al día (lee Salmo 55.17; Daniel 6:10b). Sea cual sea la hora que establezcas, sé constante. Anótala en tu agenda, haz una cita con Dios como lo harías con cualquier otra persona, y mantenla. ¡No le dejes plantado! A menudo me preguntan: “¿Cuánto tiempo debería pasar con Él?”. Aquí tienes algunas pautas:

(1) No empieces con dos horas de tiempo devocional.

Te vas a desanimar; después recordarás la derrota, y no el éxito. En esa relación debes crecer como lo haces en cualquier otra. De manera que, empieza con unos minutos, para que vayas a más poco a poco;

(2) No cronometres el tiempo.

Esto arruinará tu precioso tiempo con el Señor más que ninguna otra cosa. Determina lo que puedes hacer durante los momentos que hayas escogido para orar y leer las Escrituras, ¡y hazlo! A veces, te llevará más tiempo del que hayas apartado, otras, menos, pero deja de mirar el reloj;

(3) Enfatiza la calidad y no la cantidad.

Lo importante es lo que hagas durante el tiempo que estés en la presencia de Dios, sean quince minutos o dos horas;

(4) Elige un lugar especial.

“Subió Abraham por la mañana al lugar donde había estado delante del Señor” (Génesis 19:27). Ese lugar debería ser un sitio donde (a) puedas orar en voz alta sin molestar a nadie; (b) estés cómodo (la cama es demasiado cómoda); Con el paso del tiempo, tu rincón preferido va a llegar a significar todo para ti, debido a los momentos tan maravillosos que estés pasado allí con Él.

“¡DIOS, DIOS MÍO ERES TÚ! ¡DE MADRUGADA TE BUSCARÉ!” (Salmo 63:1)

Durante las próximas lineas vamos a tratar algunos problemas relacionados con ese tiempo que vas a pasar a solas con el Señor:

(1) El problema de la disciplina.

Se conoce como la “batalla de las mantas”, y aparece en el momento que te despiertas. El diablo exagerará lo cansado que estás, y cuando él y tu “carne” hagan un equipo, será una verdadera lucha salir de la cama. Por eso, aquí tienes algunos consejos para superar este problema:

(1) Acuéstate temprano.

Muchos de nosotros nos acostamos tarde viendo la televisión, por lo que nos cuesta mucho trabajo levantarnos por la mañana. Dawson Trotman vivía según las Escrituras: “¡De madrugada te buscaré!” (Salmo 63:1b). Aunque tuviera alguna visita la noche anterior, se solía disculpar y se iba a la cama pronto, porque su máxima prioridad era su encuentro con Dios por la mañana;

(2) Levántate en cuanto te despiertes.

Si te lo piensas, ya has perdido la “batalla”. Es más, cuando te despiertas por la mañana, no es el momento de orar para decidir si debes levantarte o no. Si lo tienes que decidir, hazlo la noche anterior y ora para que tengas la fuerza de voluntad necesaria para levantarte. Planéalo intencionadamente, y resuélvelo como lo hizo el salmista: “Señor, de mañana oirás mi voz…” (Salmo 5:3);

(3) Acuéstate pensando en las Escrituras.

Duérmete con la actitud de: ‘Hasta mañana, Padre’, y pídele que te despierte pensando en Él. Una de las mejores formas para que esto ocurra es dormirte pensando en un versículo, por ejemplo: “Nunca se apartará de tu boca este Libro… de día y de noche meditarás en él” (Josué 1:8).

“¡DIOS, DIOS MÍO ERES TÚ! ¡DE MADRUGADA TE BUSCARÉ!” (Salmo 63:1)

¿Te parece que no estás sacando mucho de tu encuentro con el Señor? Rick Warren llama a esto “la batalla de las pamplinas”. Él escribió: “Nunca debes evaluar tu tiempo de quietud delante de Dios por tus emociones, porque son muy traicioneras y lo mismo que vienen, se van. Si sólo quieres gozar de ese tiempo tan especial cuando estés en el estado de ánimo para ello, el diablo se asegurará de que nunca lo tengas. Algunos días, parecerán más sosos, y otros, pensarás que se te han abierto los Cielos. Por lo tanto, no esperes una experiencia gloriosa cada mañana; si no tienes los pelos de punta, eso no significa que el Señor no esté presente”. Los periodos de “sequía” pueden ser a causa de: (a) Desobediencia. Dios no te va a bendecir más allá de tu último acto de desobediencia, y no te va a revelar el segundo paso antes de que hayas tomado el primero; (b) Tener prisa. Samuel Chadwick dijo: “La prisa es la ‘muerte’ de la oración”. Así que, ¡busca la calidad y el significado y no el “kilometraje”!; (c) Tener una rutina. Cuando este rato específico se convierte en una rutina en vez de en una relación, “se muere” igualmente. Así que, sé flexible, cambia la rutina y haz que siga siendo interesante, tanto para ti como para el Señor; (d) No compartir lo que hayas aprendido con otras personas. Cuando das, recibirás más a cambio. Comparte lo que aprendas espiritualmente con otros, y a ver que pasa…

Si todavía no has sacado nada, díselo a Dios. Se necesita tiempo para construir una relación, y debes aprender a ver al Señor en todo tipo de circunstancias para que, de ese modo, le conozcas mejor. De manera que, no abandones: “No nos cansemos, pues, de hacer bien, porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos” (Gálatas 6:9).

Ojo: haz click en la segunda página.

Libros Ebooks Cristianos

Sobre Devocionales

Ministerios Devocionales Cristianos.org - llevando y ministrando la palabra de Dios desde 1999. Misión Alcanzar a cada persona en el mundo con un mensaje de Dios por medio de una palabra escrita en Devocionales y Estudios Biblícos diarios. Comunicar a todo hombre y mujer que JESUCRISTO es el Rey de Reyes y Señor de Señores y viene otra vez.

Un comentario

  1. buenos dias gracias por este devocional ha sido maravilloso descubrir toda la informacion para poder tener mi tiempo devocional con DIOS
    DIOS los bendiga proteja y prospere en gran manera
    GRACIAS

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*

278 Compartir
Comparte262
WhatsApp
Tweet
+113
Pin3
Email