¿Cómo Prepararse Para La Obra de Dios?

¿Cómo Prepararse Para La Obra de Dios?

“PROCURA CON DILIGENCIA PRESENTARTE A DIOS APROBADO…” (2 Timoteo 2:15)

Moisés estuvo preparándose ochenta años para una tarea que duró cuarenta. Eso hace un ratio de preparación de dos a uno. Cuanto más grande es el objetivo, mayor es la preparación necesaria. Es posible que pases gran parte de tu vida preparándote para lo que parezca una breve e insignificante misión. Pero ser capaz de decir al final: “…he acabado la carrera…” (2 Timoteo 4:7) es haber vivido con éxito, y da lo mismo si has sido llamado a “correr un maratón” o los “cien metros lisos”. Antes de entregarle la “antorcha” a Timoteo, Pablo dijo: “procura con diligencia presentarte a Dios aprobado…” (2 Timoteo 2:15). ¿A quiénes usa el Señor? A los que están bien preparados. Tanto si lo tuyo son los negocios, la educación, la política, las artes, la medicina o el liderazgo espiritual, este principio sigue siendo válido: Dios utiliza a personas capacitadas. El precio requerido para el éxito a largo plazo no se puede rebajar. Todos queremos lo que tienen los triunfadores, pero no todos estamos dispuestos a pagar el precio que pagaron para obtenerlo. Debes estar preparado para cuando te llegue el momento. Abraham Lincoln dijo: “Me prepararé y algún día llegará mi oportunidad”. Benjamín Disraeli [Primer Ministro y escritor inglés] dijo: “El secreto del logro está en estar preparado para cuando llegue el momento oportuno”. Cuando el destino de los judíos estaba en juego, Mardoqueo le dijo a Ester que su experiencia en el palacio real la habría preparado, “…para esta hora…” (Ester 4:14b). Ella respondió, y los judíos se salvaron. Todas estas personas tenían talento, se habían preparado y sacaron el máximo provecho de sus oportunidades cuando se presentaron. Así que, tu mayor desafío no es la falta de oportunidades sino estar preparado para cuando lleguen.

“AFÉRRATE A LA INSTRUCCIÓN… GUÁRDALA, PORQUE ELLA ES TU VIDA” (Proverbios 4:13)

No es suficiente con prepararte, debes mantenerte preparado. Se dice que el conocimiento se duplica cada cinco años. Así que, si no sigues creciendo, te vas a encontrar con que tus habilidades ya no están a la altura de los desafíos a los que te enfrentas en el mundo en el que estás. Se estima que muchos médicos están tan ocupados tratando a sus pacientes que tienen varios años de retraso con respecto a los últimos descubrimientos en su campo. Esto puede preocuparte de veras si eres tú o un ser querido quien enferma.

La preparación no empieza con lo que haces, sino con lo que crees. Si crees que el éxito de mañana depende de lo que haces hoy, tratarás el día de hoy de forma muy distinta. Un marinero sabio estudia las condiciones meteorológicas antes de hacerse a la mar, porque sabe que evitar una tormenta es más fácil que salir de ella. Howard Coonley del Instituto Nacional Americano de Estándares declaró: “El líder del futuro será cualificado por su habilidad para anticipar los problemas más que por solucionarlos cuando lleguen”.

La preparación no es meramente un acontecimiento, es una perspectiva. Abraham Lincoln dijo: “Si tuviera ocho horas para talar un árbol, invertiría seis afilando el hacha”. De joven, Lincoln había trabajado con su padre quien era carpintero y granjero, por lo que conocía el valor de una hoja bien afilada. La sabiduría siempre le impulsó a prepararse, tanto si se trataba de cortar madera, estudiar derecho en su tiempo libre para convertirse en letrado o de dirigir la nación. Por eso, la Biblia dice: “Aférrate a la instrucción, no la dejes; guárdala, porque ella es tu vida” (Proverbios 4:13).

“RECONÓCELO EN TODOS TUS CAMINOS Y ÉL HARÁ DERECHAS TUS VEREDAS” (Proverbios 3:6)

Una de las preguntas más importantes que debes hacerte es: ‘¿Para qué se supone que he de prepararme?’. No querrás ser como la aspirante a Miss América que hace poco le dijo a un presentador en un programa de televisión: “Mis objetivos son la paz mundial – y comprarme un apartamento”. Pregúntale a Dios qué es lo que debes hacer y sigue preguntándole hasta obtener instrucciones claras sobre el siguiente paso a seguir (o respecto a eso, ¡sobre el primero!).

En la Biblia existen principios eternos que funcionan tanto si tienes una relación personal con el Señor como si haces lo que te dé la gana. Así que, ten cuidado de no usar a Dios en vez de dejar que Él te use a ti. Reconócelo (consúltalo, escúchalo y sométete a Él) en todo lo que hagas y Él hará derechos tus caminos (cfr. Proverbios 3:6). Lo que finalmente importa más no es lo que otros piensan de tu vida sino lo que el Señor dice.

La humilde verdad es que eventualmente, todos los logros serán superados, todos los récords rotos, desaparecerá la fama y los homenajes serán olvidados. En la universidad, el objetivo del Dr. James Dobson era convertirse en el campeón de tenis de su facultad. Se sintió muy orgulloso cuando su trofeo fue expuesto en un lugar prominente de la vitrina. Algunos años más tarde, alguien le envió aquel trofeo; lo había encontrado en la basura durante la remodelación del campus… El Dr. Dobson dijo: “Dejando pasar el un tiempo, todos tus ‘trofeos’ serán tirados a la basura por alguien”. Vivir para crear un legado terrenal es una meta muy limitada. No has sido puesto aquí para ser recordado sino para hacer la voluntad de Dios y para prepararte para la eternidad. Si eres listo, lo recordarás.

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