¿Qué Hacer Cuando Sientes Ansiedad y Angustia?

¿Qué Hacer Cuando Sientes Ansiedad y Angustia?

POR NADA ESTÉIS ANGUSTIADOS… (Filipenses 4:6)

La ansiedad comienza como un hilito de agua en nuestra mente que después se convierte en un río, por el cual discurren todos nuestros pensamientos. La mayoría de nuestras angustias y ansiedades pueden ser clasificadas en tres categorías:

1) Ansiedad por las cosas que todos enfrentamos, tales como el envejecer, las discapacidades, la jubilación, la soledad, la incertidumbre financiera, los accidentes, las enfermedades, la pérdida de un ser querido y la muerte.

2) Ansiedad por las cosas que todos tenemos que hacer: tomar decisiones, empezar y acabar una relación, adelgazar, cambiar de trabajo, equivocarnos.

3) Ansiedad que refleja nuestro estado de ánimo interno: éstas revelan nuestro sentir de si nos vemos o no capaces de enfrentar las cosas. Por ejemplo, el miedo al rechazo puede incidir negativamente en todas tus relaciones. Para evitar que te hieran, te encierras en ti mismo, tu mundo se hace cada vez más pequeño y disminuyen las oportunidades de desarrollarte como persona.

Muchas de nuestras angustias pueden resumirse en una pregunta: ¿Qué pasa si no puedo enfrentar eso? Tu mente es un campo de batalla donde hay victoria o derrota. Pregúntate: ¿Me sentiría igual de angustiado si supiera de cierto que soy capaz de hacer frente a todo lo que venga? La respuesta es negativa. La ansiedad no puede paralizarte y robarte el gozo si sabes que podrás hacer cara a lo que venga. Seguro que dices: “Eso es demasiado simplista”. Pero no lo es si incluimos a Dios en la ecuación. Mira dos versículos que deberían eliminar la angustia y que puedes reclamar cuando estés pasando por momentos difíciles:

1) Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (Filipenses 4:13).

2) Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús (Filipenses 4:6-7).

POR NADA ESTÉIS ANGUSTIADOS… (Filipenses 4:6)

Todos pasamos por momentos donde tenemos que elegir entre la fe y la ansiedad. La mujer atrapada en una relación abusiva que tiene que escoger entre pedir ayuda, acabar con la misma o quedarse estancada. El joven que se siente presionado a tomar droga debe elegir entre ceder ante la presión o decir “no” e irse. Una persona a quien le angustia la idea de la muerte puede leer la Palabra de Dios, hablar con un amigo o consejero, o seguir con esa ansiedad. La Biblia dice: ...El justo está confiado como un león (Proverbios 28:1). Pero tú dices: Ahora mismo no me siento como un león. ¡La valentía no elimina la ansiedad, sino que se sobrepone a ella! Decía David: ¡Espera en Jehová! ¡Esfuérzate y aliéntese tu corazón!… (Salmo 27:14). Cuando tu causa es justa y estás a bien con Dios, Él te dará la valentía necesaria para actuar. Pero debes aprender a dominar tus temores. Quizás eso implique dar la cara por tus creencias, hacer una llamada que has estado posponiendo, expresar tus opiniones, reconocer alguna debilidad de tu carácter y pedir a Dios que te ayude a cambiar. Lo que siempre debes tener en cuenta es que la acción precede al sentimiento de mayor seguridad en ti mismo.

Cada vez que confrontas tus angustias y ansiedades, das un paso adelante. Pero cuando permites que éstas te controlen, entonces te retraes a esa “zona de seguridad” y empiezas a verte como alguien que no es capaz de encarar la vida. Un buen consejo:

“analiza la situación sin miedo y trata de imaginar lo peor que podía ocurrir. Una vez que hayas aceptado eso, experimentarás una descarga de energía y podrás empezar a hacer algo al respecto, incluso cuando tu única alternativa sea ésta” dejarlo en las manos capaces y amorosas de Dios.

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POR NADA ESTÉIS ANGUSTIADOS… (Filipenses 4:6)

El apóstol Juan escribe: Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas y que tengas salud, así como prospera tu alma (3 Juan 2). ¿Por qué dijo eso? Porque hay una relación entre la salud física y la salud espiritual. Los médicos dicen que la ansiedad inhibe el sistema inmunológico, incrementa la presión arterial y produce colesterol que obstruye las arterias. De hecho, ¡provoca justo la condición médica que estás temiendo! ¿Sabías que un gran porcentaje de los alumnos de medicina de primer año revelan síntomas de las enfermedades que están estudiando? Algunos hasta se desmayan cuando son expuestos a ellas por primera vez. Job dijo: Porque me ha venido aquello que me espantaba… (Job 3:25). La ansiedad es una de las armas más efectivas de Satanás. Y lo que le da acceso a tus pensamientos es tu ignorancia de las artimañas que él usa para hacer que te angusties; de esa manera consigue acceder a tus pensamientos y robarte las bendiciones a las que tienes derecho, incluidas tu salud.
¿Estás excesivamente preocupado por tu salud? Escribe los siguientes versículos bíblicos en tarjetas y llévalos contigo:

1) Pero serviréis al Señor, vuestro Dios, y Él bendecirá tu pan y tus aguas. Yo apartaré de ti toda enfermedad… alargaré el número de tus días (Éxodo 23:25-26).

2) Mas yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice el Señor (Jeremías 30:17).

3) Está atento a mis palabras Que no se aparten de tus ojos; guárdalas en lo profundo de tu corazón, porque son vida para los que las hallan y medicina para todo su cuerpo (Proverbios 4:20-22).

4) Por tanto, os digo que todo lo que pidáis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá (Marcos 11.24).

“POR NADA ESTÉIS ANGUSTIADOS…” (Filipenses 4:6)

¿Te sientes angustiado hoy? Programa tu mente con estas promesas. O aún mejor, llévatelas contigo y léelas a menudo:

1) “Esforzaos y animaos; no temáis ni tengáis miedo… con nosotros está el Señor… para ayudarnos…” (2 Crónicas 32:7-8).

2) “…Yo te libraré, dice el Señor, y no serás entregado en manos de aquellos a quienes tú temes” (Jeremías 39:17).

3) “…No temas… cuando pases por las aguas… no te anegarán. Cuando pases por el fuego,no te quemarás…” (Isaías 43:1-2).

4) “…No temáis ni os amedrentéis…porque no es vuestra la guerra, sino de Dios” (2 Crónicas 20:15).

5) “…En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).

6) “En paz me acostaré y asimismo dormiré, porque sólo tú, Señor, me haces vivir confiado.”

7) “Claman los justos, y el Señor oye y los libra de todas sus angustias” (Salmo 34:17).

8) “Tendrás confianza, porque hay esperanza; mirarás alrededor y dormirás seguro” (Job 11:18).

9) “…Pelearán contra ti, pero no te vencerán, porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte…” (Jeremías 15.20).

10) “…Ni principados ni potestades, ni lo presente ni lo por venir… ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios…” (Romanos 8:38-39).

11) “En ti confiarán los que conocen tu nombre… Tú… no desamparaste a los que te buscaron.” (Salmo 9:10).

12) “El Señor es tu guardador… es tu sombra a tu mano derecha… te guardará de todo mal, guardará tu alma… guardará tu salida y tu entrada…” (Salmo 121:5-8).

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