¿Estás Huyendo de Dios?

¿Estás huyendo de Dios?

PERO JONÁS SE LEVANTÓ PARA HUIR A TARSIS (Jonás 1:3)

La ciudad de Nínive estaba a unos 880 kilómetros al este del lugar donde se encontraba Jonás. Tarsis, a más de 4.000 kilómetros al oeste. Pero en lugar de hacer 880 kms en la voluntad de Dios, Jonás decidió recorrer 4.000 fuera de ella. ¿Has hecho eso alguna vez? Dios dice: “Ven aquí” pero tú decides ir allá. Lo malo es que no sólo vas a tener que hacer de vuelta los 4.000 kms que fuiste en la dirección opuesta, sino que también tendrás que recorrer los 880 que Dios te indicó al principio. Y además, siempre que huyes de Dios, tendrás que pagar el precio del pasaje.

Encontró una nave que partía para Tarsis; pagó su pasaje (Jonás 1:3). Lo bueno de ir a Nínive es que Dios pagará el pasaje. Lo malo de ir a Tarsis es que a ti te pasarán la factura. Muchos de nosotros estamos pagando un precio muy alto por nuestro viaje a Tarsis, mientras que si hubiéramos escogido la voluntad de Dios, Él lo habría pagado. Y date cuenta de algo más: cuando desobedeces al Señor, no sólo te perjudicas a ti mismo, sino también a los que te rodean. Los pobres soldados del barco donde iba Jonás no merecían lo que les sucedió por culpa de éste, pero tuvieron que sufrir las consecuencias. ¿Estás perjudicando a otros con tu rebeldía? Piénsalo bien; si el viento, el mar y la ballena tuvieron que obedecer a Dios, ¿qué posibilidades de escapar tenía Jonás? Éste no cayó en cuenta de eso hasta que no fue tragado por la ballena, y muchos de nosotros no vamos a hacer la voluntad de Dios hasta que no nos encontremos en circunstancias similares. A veces Dios permite situaciones tan adversas que nuestra única alternativa es acudir a Él, en lugar de huir de Él. ¿Te está hablando hoy Dios al respecto?.

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EL SEÑOR SE DIRIGIÓ POR SEGUNDA VEZ A JONÁS (Jonás 3:1)

Jonás oró fervientemente dentro del vientre de la ballena; se arrepintió de sus prejuicios y aprendió a amar a la gente que despreciaba. Fue allí donde se dispuso a predicar un mensaje que la gente no quería escuchar. Y fíjate en algo más: Dios no intervino hasta que no se arrepintió. Casi todos queremos que Dios actúe antes de que nosotros actuemos. Pero no es así; Jonás dio el primer paso y entonces Dios respondió. Le dio órdenes al gran pez y éste vomitó a Jonás en la arena, desde donde el profeta fugitivo preguntó el camino a Nínive. A veces, por culpa de nuestro espíritu rebelde, no acertamos hasta el segundo matrimonio. O hasta que tenemos cincuenta años. O no superamos nuestras adiciones hasta después de pasado el tiempo, cuando bien podríamos haberlo hecho mucho antes. Al igual que Jonás, tenemos que tocar fondo. Pero Dios hará lo que sea necesario para sacarnos; puedes ir a Nínive por ti mismo o Dios te llevará allí. Aunque es mucho más fácil obedecer a la primera.
La historia de Jonás es una prueba de que el Señor es un Dios de las segundas oportunidades. El Señor se dirigió por segunda vez a Jonás (Jonás 3:1). Lo bueno es que aunque hayas huido de Dios, hecho de tu vida un total fracaso y te sientas como que te estás hundiendo, Dios te redimirá y restaurará si te vuelves a Él. Te dará una segunda oportunidad en tu matrimonio, tu ministerio o tu vocación. Sólo hay una condición: Dios no va a cambiar de planes para acomodar tus deseos, así que tú tendrás que cambiar tu forma de pensar y tus actitudes y hacer lo que Él te pida. ¿Estás dispuesto?

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