¿Cómo Enseñar La Paciencia a Los Niños?

¿Cómo Enseñar La Paciencia a Los Niños?

“SIN EMBARGO, SI ESPERAMOS RECIBIR ALGO QUE TODAVÍA NO VEMOS, TENEMOS QUE ESPERARLO CON PACIENCIA” (Romanos 8:25 TLA).

Esperar con paciencia es lo que la vida, Dios y el éxito exigen. Aun cuando hagamos lo correcto, Dios nos pide que esperemos los resultados. “Necesitáis perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, recibáis lo que Él ha prometido” (Hebreos 10:36 CST). ¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos a desarrollar esta cualidad sumamente importante para la vida? La escritora y madre Tammy Darling nos da unas pautas:

1) Establece límites claros.

Les puedes decir, por ejemplo: ‘Podrás tener eso cuando te vea esperar con paciencia’. ¡No te dejes llevar por sus exigencias!

2) Distráelos.

Hacer cola en una tienda puede ser una ocasión para la impaciencia. Así que prueba con un juego de adivinanzas como el “veo-veo” con los más pequeños, o habla de los planes de vacaciones en familia con los más mayores.

3) Enseña con el ejemplo.

¿Adelantas a otros conductores en la carretera solo por ponerte delante? ¿Cargas algo impulsivamente a la tarjeta en lugar de esperar a tener dinero para comprarlo? Ya tengan tres o trece años, tus hijos aprenden observándote.

4) Evita decirles constantemente ‘¡Date prisa!’.

Los niños suelen perder el tiempo. No tienen ni idea de cuánto tiempo se necesita para prepararse. Así que, en lugar de decirles siempre que se apresuren, ayúdales a manejar el proceso y el ritmo de prepararse. ‘Es hora de recoger los juguetes … de ponerte los zapatos y los calcetines … de ponerte la chaqueta’. En lugar de frustrarlos con órdenes de que se den prisa, involúcralos en acciones que entiendan y que puedan controlar, lo cual les enseñará a administrar el tiempo de forma práctica.

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¿Cómo Enseñar La Paciencia a Los Niños?

¿Cómo Enseñar La Paciencia a Los Niños?

“…CON PACIENCIA PRODUCEN UNA COSECHA ENORME” (Lucas 8:15 NTV)

Veamos otros cinco consejos didácticos:

1) Enséñales con experimentos.

Tanto los más pequeños como los preadolescentes pueden apreciar el tiempo que tarda una planta en crecer, así que hazles sembrar alguna semilla y observar su crecimiento. Explícales que todo en la vida requiere su tiempo para cambiar y desarrollarse. Enséñales el significado de Eclesiastés 3:1: “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”.

2) Haz uso de imágenes.

Los niños más pequeños en particular necesitan i

mágenes que les ayuden a esperar un acontecimiento. Si son las 7:30 y la cena es las 8, usa un reloj. Si quedan dieciocho días para el viaje de familia a Disney World, déjales que tachen los días en el calendario. A menudo, su problema con la espera es no saber cuándo esta acabará.

3) No los interrumpas y no admitas interrupciones.

Tanto los pequeños como los adolescentes ¡interrumpen! (los adultos también). A menudo las interrupciones son una manifestación maleducada y frustrante de su impaciencia. A menos que sea una urgencia, sé claro: tanto niños como adultos deben esperar su turno para hablar. No es solo cuestión de modales, es obedecer la Palabra de Dios. “Todo tiene su tiempo … tiempo de callar y tiempo de hablar” (Eclesiastés 3:1,7).

4) Usa juegos de mesa.

La mayoría de los juegos de mesa requieren hacer turnos, lo que implica esperar, aunque los niños difícilmente se darán cuenta de que están poniendo en práctica la paciencia. Las damas y el ajedrez son buenos juegos para los preadolescentes, y Scrabble (palabras cruzadas) educa a los adolescentes y les enseña paciencia.

5) Recompénsalos por su paciencia.

Cuando tu hijo pequeño ha estado esperando a que le llenes su vasito mientras alimentabas al bebé, agradécele la espera. Si tu hijo adolescente ha estado ahorrando su dinero para comprarse un móvil, felicítale por su decisión y refuérzala tal vez dándole los últimos euros que le faltan para la compra.

¿Cómo Enseñar La Paciencia a Los Niños?

“PUES OS ES NECESARIA LA PACIENCIA, PARA QUE, HABIENDO HECHO LA VOLUNTAD DE DIOS, OBTENGÁIS LA PROMESA” (Hebreos 10:36)

Prueba con estas tres cosas:

1) No seas Don o Doña Soluciones.

Tus hijos necesitan aprender a reaccionar de forma adecuada ante las situaciones difíciles, lo que significa lidiar con frustraciones y no ser siempre rescatados de ellas. La sobreprotección da lugar a una sensación de ineptitud y de impotencia. Si les resuelves todo rápidamente, criarás hijos que no saben desenvolverse en la vida, pues esperarán que los rescaten de cualquier problema que tengan y dependerán en exceso de los demás. La Biblia dice: “…La tribulación produce paciencia” (Romanos 5:3). Deja que tus hijos se enfrenten a desafíos apropiados para su edad y te agradecerán en un futuro el temple y la capacidad desarrollados para afrontar situaciones adversas.

2) Prepáralos para esperar.

Cuando ya sabes de antemano que tus hijos van a tener que esperar (por ejemplo, en el médico o en el aeropuerto) ayúdales a estar preparados para ello “aprovechando bien el tiempo…” (Efesios 5:16). Déjales meter objetos que les gusten en el equipaje, porque al elegirlos, sentirán que están implicados en el proceso.

3) Ten una actitud positiva.

Si siempre te estás quejando cuando esperas en un atasco de tráfico o cuando alguien llega tarde, tus hijos harán lo mismo. En vez de eso, prueba a decir, por ejemplo: ‘Este retraso nos da tiempo para contarnos cómo nos ha ido el día’, o también: ‘Aunque nos frustre esperar, ¡el tiempo de Dios siempre es perfecto!’ Enséñales la perspectiva de Dios sobre la paciencia: “Por lo tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y tardía” (Santiago 5:7).

 

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