El Rey David: ¿Que Enseñanzas Puedo Aprender De Su Vida?

El Rey David: ¿Que Puedo Aprender De Su Vida?

“…A LOS QUE AMAN A DIOS, TODAS LAS COSAS LOS AYUDAN A BIEN…” (Romanos 8:28)

Dios dijo: “He hallado a David … varón conforme a Mi corazón, quien hará todo lo que Yo quiero” (Hechos 13:22).

Si Dios habla así de alguien, presta atención y observa la vida de esa persona. David comenzó como pastor y terminó como rey, algo humanamente imposible. Los pastores estaban tan abajo en la jerarquía social que no podían testificar en los tribunales porque no se consideraba fiable su palabra. Aun con todo, David escribió los salmos más leídos de todos los tiempos. Cuando invitas a Dios a tu vida, Él trata con todo lo malo del pasado y escribe tu futuro desde cero. Pero a ti te corresponde elegir lo que Dios ya ha dispuesto para ti.

Hay un contraste interesante entre Pablo y David. Pablo vivió una vida de desobediencia antes de conocer a Cristo y luego llevó una vida ejemplar. David, en cambio, fue coronado rey a los treinta años y durante sus cuarenta años de reinado cometió errores y pecó gravemente, hasta con adulterio y asesinato. Aquí podemos aprender dos lecciones:

1) No te apresures a juzgar.

Dios tiene la última palabra. La historia de David es una advertencia para el transgresor, una reprimenda para el engreído, una confirmación de que la justicia de Dios no te dejará escapar de tus consecuencias y un testimonio de que Su amor nunca te abandonará.

2) Dios puede sacar algo bueno de lo que parece ser una situación mala.

Puede usar todas las experiencias para tu bien y el de otros. El Señor puede hacer que “todas las cosas” te ayuden a bien.

La Vida Del Rey David: Enseñanzas Para Nuestra Vida

“…IMITAD A QUIENES POR SU FE Y PACIENCIA HEREDAN LAS PROMESAS“ (Hebreos 6:12 CST)

Tres enseñanzas más de la vida de David:

1) Dios es quien elige.

Cuando el profeta Samuel fue a la casa de David para escoger al siguiente rey de Israel, nadie tuvo en cuenta a David. Pero Dios ya lo había escogido, como había hecho antes con Débora, elegida para dirigir la nación de Israel en medio de una sociedad dominada por hombres. Deja de intentar descifrar a Dios; y de compararte con los demás. Nosotros habríamos rechazado a muchas personas que Dios ha usado, lo cual demuestra nuestra ignorancia.

2) Dios traza el plan.

“Estoy convencido de esto: El que comenzó tan buena obra en vosotros la irá perfeccionando…” (Filipenses 1:6 CST).

¿Quién trazó el plan? ¿Quién lo lleva a cabo? ¿Sobre quién deberías depositar tu confianza? ¡Dios! En su plan para David había años en los que el rey tendría que esquivar las lanzas de Saúl, vivir en cuevas como fugitivo y trabajar con seiscientos marginados sociales, “disfuncionales” por excelencia. Dios te adiestra con las dificultades para que te puedas encargar del cometido que tiene preparado para ti.

3) Dios marca el calendario.

“Imitad a quienes por su fe y su paciencia heredan las promesas” (Hebreos 6:12 CST).

Tener paciencia significa mantenerse firme bajo presión. El premio se le concede al que demuestra compromiso a largo plazo. David fue ungido rey siendo muchacho, pero no ascendió al trono hasta los treinta años. La espera es dura, pero si empiezas a correr antes de que te den la señal de salida, quedarás descalificado de la carrera. Tú solo mantén los ojos puestos en el premio y no te rindas.

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“…A LOS QUE AMAN A DIOS, TODAS LAS COSAS LOS AYUDAN A BIEN…” (Rom 8:28)

Enseñanzas De La Vida Del Rey David En La Biblia

“…SUBIERON TODOS ELLOS CONTRA ÉL…” (2 Samuel 5:17 CST)

Pablo escribió: “Pelea la buena batalla de la fe” (1 Timoteo 6:12). Para obtener algunas promesas dadas por Dios hay que pelear. Los jebuseos, que vivían en Jerusalén, le dijeron a David: “Tú no entrarás aquí” (2 Samuel 5:6). Espera encontrar oposición a tu visión, sobre todo cuando no tengas pruebas que la respalden. Para complicar las cosas, Jerusalén estaba a muchos metros por encima del ejército de David y la única manera de subir era por una cisterna de agua, lo que significaba ascender por entre el barro. “Pero David logró capturar la fortaleza de Sión…” (2 Samuel 5:7 CST). Debes entender que si hace falta, Dios te llevará a través de la alcantarilla para hacerte llegar al trono.

Fíjate en la palabra pero. Cuando te desbordan los problemas y el Enemigo te dice que no saldrás adelante, aférrate a las promesas de Dios y declara: “Pero lo lograré”. Levántate en fe y reclama lo que Dios te ha prometido. “…El pueblo que ama a su Dios se mantendrá firme y hará frente a la situación” (Daniel 11:32 DHH).

Dios te puede enseñar a aprovechar las situaciones para tu bien y para Su gloria. No obstante, no esperes que todos te quieran ayudar. “Al enterarse los filisteos de que David había sido ungido rey de Israel, subieron todos contra él” (2 Samuel 5:17 CST). Tendrás que luchar para alcanzar tus propósitos y también para mantenerte en ellos. Y ante cada nueva batalla tendrás que volver a Dios para recibir nuevas instrucciones. “David consultó al Señor: ‘¿Debo atacar a los filisteos? ¿Los entregarás en mi poder?’. ‘Atácalos’, respondió el Señor; ‘te aseguro que te los entregaré’” (2 Samuel 5:19 CST). Sigue avanzando, convencido de que Dios está contigo.

El Rey David y Los Tres Valientes En La Biblia

“ENTONCES LOS TRES VALIENTES IRRUMPIERON…“ (2 Samuel 23:16)

David sabía cómo formar a otros líderes. No “usaba” a las personas para lograr su propósito, sino que reconocía el talento que tenían, les daba oportunidades para servir y luego las recompensaba y las honraba. Y como consecuencia, estaban dispuestas a entregar su vida por él. En 2 Samuel 23 leemos: “Y dijo David con vehemencia: ‘¡Quién me diera a beber agua del pozo que está a la entrada de Belén’ Entonces los tres valientes irrumpieron en el campamento de los filisteos, sacaron agua del pozo … y la trajeron a David…” (vs. 23:15-16). Es imposible aprender a liderar sin ejercerlo, puesto que el liderazgo es acción. Por naturaleza, los líderes tendemos a dar a los demás tareas que realizar en lugar de funciones de liderazgo que desempeñar. Si no delegamos el mando a los nuestros, incluidas la autoridad y la responsabilidad, nunca adquirirán la experiencia necesaria para dirigir bien.

Si eres líder, responde con sinceridad: ¿Les das a los tuyos la ocasión de dirigir? Dirás: “¿Y si no lo hace bien?”. Tenlo por seguro; no siempre lo harán bien. Pero si has escogido a personas con dotes de mando genuinas, aprenderán de los fallos. El Dr. John Maxwell escribió:

“Con la edad me he percatado de que soy un líder” levanta-tapas”. Mi principal función como líder es “destapar” y dejar salir los dones de liderazgo de los miembros de mi equipo; así es como cumplo mi cometido. Cuantas más barreras elimino de mi gente, más posibilidades tienen de desarrollar todo su potencial”. David formó líderes que después fueron reconocidos como “valientes”. Tú también debes invertir en otros.

“ESTAS SON LAS ÚLTIMAS PALABRAS DE DAVID…” (2 Samuel 23:1 NTV)

Todos moriremos algún día. Las últimas palabras suelen considerarse entre las más importantes que pronunciamos en nuestra vida. ¿Has alcanzado tu máximo potencial? ¿Has cumplido el propósito que Dios tenía para ti? La Biblia dice: “Estas son las últimas palabras de David…” (2 Samuel 23:1 NTV). ¿Qué nos contará? Su historia es un tablero de ajedrez con cosas buenas y malas, con ganancias y pérdidas, con victorias y derrotas. Durante la vida de David, uno de sus hijos violó a una de las hijas, otro hijo mató a un hermano, su mujer le dio la espalda, sus amigos lo traicionaron y le arrebataron el reino, su mentor trató de matarlo, su familia lo rechazó y pasó mucho tiempo escondiéndose en cuevas.

Ahora David nos habla por última vez. ¿Hablará de Goliat? ¿O de Saúl? ¿O de Betsabé? No. “…David, el hombre que fue elevado tan alto … ungido por el Dios de Jacob … el dulce salmista de Israel, declara:

“El Espíritu del Señor habla por medio de mí; Sus palabras están en mi lengua. El Dios de Israel habló, la Roca de Israel me dijo:

‘El que gobierna con justicia … en el temor de Dios, es como la luz de la mañana al amanecer … una mañana sin nubes … el brillar del sol sobre la hierba nueva después de la lluvia. ¿Acaso no es a mi familia que Dios ha elegido? Sí, ha hecho un pacto eterno conmigo. Su pacto está arreglado y asegurado hasta el último detalle; Él garantizará mi seguridad y mi éxito’” (2 Samuel 23:1 NTV).

¿Por qué se registran estas palabras en las Escrituras? Para provecho de todos los que, como David, estamos lejos de ser perfectos pero nuestro corazón nunca cesa de seguir a Dios.

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