La Ciencia Confirma La Veracidad De La Biblia. 12 Hechos Innegables

“EN EL PRINCIPIO CREÓ DIOS LOS CIELOS Y LA TIERRA” (Génesis 1:1)

Decir que la ciencia y la Biblia se contradicen es mentira. Si tan solo hubiera una posibilidad entre un millón de que Dios, el cielo y el infierno fueran verdad, ¿no quisieras saberlo? Al fin y al cabo todos vamos a morir un día y nos inquieta pensar qué hay después. Además, puesto que nuestros hijos y nietos están cada vez más expuestos a los pensamientos de educadores ateos, ¿no te gustaría poder responder a sus preguntas cuando vuelven del colegio o de la facultad y guiarlos por el buen camino? Debemos alegrarnos de que la ciencia confirma la veracidad de la Biblia. Durante los próximos días vamos a tratar el tema.

1) La Biblia nos dice que la tierra flota en el espacio.

Hubo un tiempo (en serio) en que la gente creía que la tierra reposaba encima de un animal enorme o de un gigante. Pero mil quinientos años antes de Cristo el patriarca Job dijo: “[Él] … cuelga la tierra sobre nada…” (Job 26:7 RVR1960). Piénsalo bien: ni siquiera puedes colgar el abrigo en el vacío. Lo curioso es que la ciencia no descubrió que la tierra cuelga sobre nada hasta el año 1650 de nuestra era.

2) La Biblia nos dice que la tierra está compuesta de átomos.

“Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la Palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía” (Hebreos 11:3 RVR1960). No hace muchos años que la ciencia descubrió que todo lo que vemos está compuesto de lo que no vemos, o sea, de átomos invisibles. Y sin embargo la Biblia, escrita hace más de dos mil años, ya lo afirmaba. Ahora bien, la Biblia no necesita de la ciencia para demostrar que es verdad. Pero da la casualidad de que lo demuestra.

La Ciencia y la Biblia  ¿que dice la Biblia sobre la Ciencia?

“ÉL ESTÁ SENTADO SOBRE EL CÍRCULO DE LA TIERRA…” (Isaías 40:22)

3) La Biblia nos dice que la tierra es redonda:

“Él está sentado sobre el círculo de la tierra…” (Isaías 40:22).

La palabra “círculo” se deriva de una palabra hebrea que también significa “circuito”. El libro de Isaías fue escrito unos setecientos años antes del nacimiento de Cristo. Es decir, al menos trescientos años antes de que Aristóteles sugiriera en su libro Acerca del Cielo que la forma de la tierra podría ser esférica. Dos mil años más tarde, en una época en que la ciencia creía que la tierra era plana, la Escritura inspiró a Cristóbal Colón a viajar alrededor del mundo. Este escribió: “Fue el Señor quien puso esa idea en mi mente … podía sentir Su mano sobre mí … Tengo la certeza de que la inspiración vino del Espíritu Santo, porque me reconfortó con rayos de una iluminación maravillosa procedente de las Sagradas Escrituras” (Extracto del diario de Cristóbal Colón, aludiendo a su descubrimiento del Nuevo Mundo).

4) La Biblia enseña oceanografía.

En el siglo XIX Mathew Fontaine Maury, conocido como el Padre de la Oceanografía y Meteorología Naval modernas leyó las palabras del rey David describiendo “los senderos del mar” (Salmos 8:8). El científico dijo: “Si Dios dijo que hay senderos en el mar, yo voy a descubrirlos”. Hoy en día tenemos una deuda de gratitud con él por su descubrimiento de las corrientes cálidas y frías de los océanos. Su manual de oceanografía sigue siendo un referente fundamental para los estudiosos del tema y se sigue usando en las universidades. Entonces, la próxima vez que te encuentres con alguien que cuestione la veracidad de las Escrituras, sonríele amablemente y di “La ciencia demuestra que la Biblia es verdad”.

La Biblia vs Ciencia

“¿ENVÍAS TÚ LOS RELÁMPAGOS, PARA QUE ELLOS VAYAN, O PARA QUE TE DIGAN: ‘AQUÍ ESTAMOS’?” (Job 38:35)

5) La Biblia predijo el mundo de las telecomunicaciones.

¿Te cuesta creerlo? Entonces considera este versículo: “¿Envías tú los relámpagos, para que ellos vayan, o para que te digan: ‘Aquí estamos’?” (Job 38:35).

Mil quinientos años antes de Jesucristo, en el libro de Job Dios dijo que se podía enviar la luz y esta manifestarse en lenguaje. Y relacionado con ello ¿sabías que toda la radiación electromagnética —desde las ondas radiofónicas hasta los rayos X— viaja a la velocidad de la luz (unos trescientos mil kilómetros por segundo)?. Eso es lo que permite la comunicación ininterrumpida sin cable con alguien que está al otro lado del mundo.

El hecho de que la luz puede ser enviada y traducida en lenguaje no fue descubierto por la ciencia hasta 1864, es decir, 3.300 años más tarde, cuando el científico británico James Clerk Maxwell afirmó que la electricidad y las ondas electromagnéticas eran dos formas de lo mismo (ver Modern Century Illustrated Encyclopedia).

Samuel Morse, inventor del primer telégrafo, que cambió el mundo de las comunicaciones para siempre, era un cristiano que creía en la Biblia. Pocos años antes de morir dijo: “A medida que se acerca el final de mi peregrinaje, más claras son las pruebas que determinan el origen divino de la Biblia. Aprecio mejor lo grande y sublime del remedio de Dios para el hombre caído y veo el futuro iluminado con esperanza y gozo”. A lo largo de la vida te encontrarás con muchos “incrédulos Tomases”, y Dios los ama. De hecho, Jesús se apareció una vez después de su resurrección a los discípulos con el único fin de resolver las dudas del apóstol Tomás. Y lo sigue haciendo hoy en día. Por lo tanto, conoce bien la Biblia y haz saber a cualquier persona que se lo cuestione que la ciencia corrobora su veracidad.

Evidencias Cientificas de la Biblia

“…AL LUGAR DE DONDE LOS RÍOS VINIERON, ALLÍ VUELVEN PARA CORRER DE NUEVO” (Eclesiastés 1:7)

6) La Biblia habla del ciclo del agua.

“Todos van al mar, pero el mar no se llena; al lugar de donde los ríos vinieron, allí vuelven para correr de nuevo” (Eclesiastés 1:7).

El río Misisipi descarga aproximadamente dos mil millones de metros cúbicos de agua al Golfo de México. Y si pensamos en el Támesis, el Nilo o el Amazonas nos damos cuenta de que lo mismo sucede con otros ríos. ¿Adónde va toda esa agua? La respuesta está en el ciclo hidrológico, concepto del que habló la Biblia hace tres mil años. El sabio Salomón escribió: “Si las nubes están llenas de agua, sobre la tierra la derramarán” (Eclesiastés 11:3). El profeta Amós escribió: “…Él llama las aguas del mar y sobre la faz de la tierra las derrama…” (Amós 9:6). Y el amigo de Job Eliud dijo: “Dios es grande … Él atrae las gotas de agua cuando el vapor se transforma en lluvia, la que destilan las nubes, y se vierte en raudales sobre los hombres” (Job 36:26-28).

La idea del círculo completo del agua no fue entendida plenamente por la ciencia hasta el siglo XVII. Sin embargo más de dos mil años antes de los descubrimientos hechos por mentes brillantes como Pierre Perrault, Edme Mariotte, Edmond Halley y otros la Biblia ya explicaba con claridad el ciclo hidrológico. No hay lugar a duda de que la Biblia está inspirada y es inequívoca, fiable y más actualizada que el periódico matutino. Todos los periódicos tienen una columna de fe de errores, ¡pero no la Biblia! Puedes confiar en ella para que te guíe con rectitud en todas las áreas de la vida.

Hechos científicos corroborados por la Biblia – Evidencias de la veracidad de la Biblia

“LA CIENCIA SE ENVEJECERÁ COMO ROPA DE VESTIR” (Isaías 51:6)

7) La Biblia presenta la primera ley de la termodinámica

(conocida como la ley de la conservación de la energía), que afirma que la energía puede transformarse, pero no puede crearse ni destruirse. Esta ley tira por tierra la teoría de Sir Fred Hoyles de un “universo estacionario” o “creación continua”, algo descartado por los científicos. Hoyle sostenía que en algunos puntos del universo llamados “irtrones” la materia o energía se estaba creando continuamente. Sin embargo la primera ley de la termodinámica demuestra lo contrario: no existe la “creación” continua. La Biblia dice: “Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo lo que hay en ellos” (Génesis 2:1). La palabra “acabados” en el original hebreo indica una acción concluida en el pasado y que no se va a volver a repetir.

La segunda ley de la termodinámica sostiene que con el tiempo en todos los procesos físicos todo sistema ordenado acaba siendo más desordenado. En otras palabras, todo se está gastando y deteriorando, a medida que hay menos energía disponible. Escribió el salmista: “Desde el principio tú fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, mas Tú permanecerás … como una vestidura se envejecerán … pero tú eres el mismo y tus años no se acabarán” (Salmos 102:25-27).

Cuanto más descubren los científicos de la vida en la tierra más se dan cuenta de que las enseñanzas milenarias de la Biblia son verdad. No importa lo buenas que sean tus intenciones ni la intensidad de tu empeño, para poder abrir una puerta cerrada necesitas la llave correcta. La Biblia es esa llave que abre la puerta al entendimiento de la vida y al plan de Dios para ti.

La Biblia y la Ciencia Versiculos – Evidencias Bíblicas confirmadas por la ciencia

“CONSTRUYE UNA GRAN BARCA … DE CIENTO TREINTA Y OCHO METROS DE LONGITUD … VEINTITRÉS METROS DE ANCHURA Y CATORCE METROS DE ALTURA” (Génesis 6:14-15 NTV)

8) La Biblia registra el patrón original para la construcción de barcos.

En Génesis, Dios le pidió a Noé que construyera un barco de casi medio millón de metros cúbicos de capacidad para llenarlo con personas y animales suficientes para repoblar la tierra. Las dimensiones que Dios le dio a Noé resultaron ser muy significativas.

En 1609 en Hoorn, Holanda, se construyó un buque con las mismas dimensiones y eso revolucionó la construcción naval. De acuerdo al Registro de Navegación de Lloyds (en el World Almanac), para el año 1900 todos los grandes buques que surcaban el mar solían tener medidas muy parecidas a las del Arca de Noé. Y a propósito, si crees que no es muy sofisticado o que es de incultos creer que el mundo fue destruido por un diluvio universal, considera lo siguiente: Alrededor de un 85 por ciento de la superficie rocosa de la tierra está compuesta de roca sedimentaria, indicando que en algún momento en la historia el mundo estuvo cubierto de agua.

9) La Biblia y la meteorología.

Escribió Salomón: “El viento sopla hacia el sur, luego gira hacia el norte; y girando sin cesar, de nuevo vuelve el viento a sus giros” (Eclesiastés 1:6). El aire que rodea la tierra da vueltas en grandes círculos, en la dirección opuesta a las agujas del reloj en el hemisferio norte y siguiendo las agujas del reloj en el hemisferio sur. Gracias a eso, los meteorólogos pueden predecir con bastante precisión el tiempo que va a hacer para que sepamos cómo vestirnos. No hay otro libro como la Biblia. Si crees el mensaje central de salvación por medio de Jesucristo, tendrás paz y alegría ahora y vivirás en la eternidad con Dios cuando mueras. ¡No hay nada que supere a eso!

La ciencia confirma la veracidad de la Biblia.

“AHÍ ESTÁ EL BEHEMOT: YO LO CREÉ…” (Job 40:15)

Antes de acabar con el tema veamos otros dos datos científicos que demuestran que la Biblia es fiable y verdadera.

10) La Biblia habla de los dinosaurios.

“Ahí está el behemot: Yo lo creé … Su fuerza está en sus lomos; su vigor, en los músculos de su vientre. Mueve su cola semejante al cedro … Sus huesos son fuertes como el bronce y sus miembros como barras de hierro. Él es el primero entre las obras de Dios, y solo el que lo hizo puede acercar a él la espada” (Job 40:15-19). Fíjate sobre todo en dos frases: a) “Él es el primero entre las obras de Dios…”. b) “Solo el que lo hizo puede acercar a él la espada [para destruirlo]”. Eso significa que Dios no solo creó los dinosaurios sino que también hizo que se extinguieran.

11) La Biblia habla de la rotación de la tierra.

Durante mucho tiempo los científicos creyeron en una visión geocéntrica del universo; pensaban que las diferencias entre el día y la noche eran causadas por la rotación del sol alrededor de la tierra.

Hoy en día sabemos que la rotación de la tierra en su eje es la causa de la salida y el ocaso del sol. Sin embargo hace cuatro mil años en el libro de Job, Dios le dijo al patriarca: “¿Has dado órdenes a la mañana alguna vez en tu vida? ¿Le has mostrado al alba su lugar, para que ocupe los confines de la tierra…? Ella cambia luego de aspecto como el barro bajo el sello…” (Job 38:12-14).

La imagen de un alfarero con arcilla en su torno no es arbitraria, es una analogía correcta de la rotación de la tierra. Pero aquí viene lo mejor: El Dios que creó todas las cosas con semejante precisión y orden conoce cada detalle de tu vida y quiere cuidarte. Por lo tanto, pon tu confianza en Él hoy mismo.

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