¿Por qué Jesús “no pudo” hacer allí ningún milagro? ¿Qué Dice La Biblia?

Cuando Jesús “no pudo” hacer allí ningún milagro ¿Que Paso? ¿Qué dice la Biblia?

Marcos 6:5-6 dice: “Y (Jesús) no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos. Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos. Y recorría las aldeas de alrededor, enseñando. ¿Esta escritura dice que hubo una vez en que Jesús no pudo hacer un milagro?

Marcos 10:27 dice: “Entonces Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios. A la luz de estas escrituras, ¿es lógico concluir que, puesto que Jesús no pudo realizar milagros en su propia tierra, no debe haber sido verdaderamente Dios o de lo contrario hacer milagros no habrían sido imposibles para él?

Es importante notar que una traducción de la Reina Valera dice: No pudo, hablando de Jesús, hacer ningún milagro en su propia tierra (Nazaret). Pero la mayoría de las traducciones dice: No hizo, que es muy diferente del “No pudo”. En el “No hizo” puede estar intrínseco el “no deseo” y no el “no poder”. Veamos lo que dicen algunas traducciones de la Biblia en este versículo para ir entendiendo mejor:

LBLA Y no hizo muchos milagros allí a causa de la incredulidad de ellos.

DHH Y no hizo allí muchos milagros porque aquella gente no tenía fe en él.

JBS Y no hizo allí muchas maravillas, a causa de la incredulidad de ellos.

NBD Y por la incredulidad de ellos, no hizo allí muchos milagros.

NBLH Y no hizo muchos milagros allí a causa de la incredulidad de ellos.

NTV Por lo tanto, hizo solamente unos pocos milagros allí debido a la incredulidad de ellos.

NVI Y por la incredulidad de ellos, no hizo allí muchos milagros.

CST Y por la incredulidad de ellos, no hizo allí muchos milagros.

PDT Debido a la falta de fe de ellos, no hizo muchos milagros allí.

BLP Y a causa de su falta de fe, no hizo allí muchos milagros.

BLPH Y a causa de su falta de fe, no hizo allí muchos milagros.

RVA-2015 Y no hizo allí muchos milagros a causa de la incredulidad de ellos.

RVC Y por la incredulidad de ellos no hizo allí muchos milagros.

RVR1960 Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos.

RVR1977 Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos.

RVR1995 Y no hizo allí muchos milagros debido a la incredulidad de ellos.

RVA Y no hizo allí muchas maravillas, á causa de la incredulidad de ellos.

SRV-BRG Y no hizo allí muchas maravillas, á causa de la incredulidad de ellos.

TLA Y como la gente no creía en él, Jesús no hizo muchos milagros en aquel lugar.

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Y no hizo muchos milagros allí a causa de la incredulidad de ellos.

En otras palabras, no estaba dispuesto a romper su propio requisito de que los hombres tuvieran fe en Dios (él). Para resumir, Jesús no quiso hacer ningún milagro por la incredulidad del pueblo.

El sexto versículo de Marcos 6 dice: Y él se maravilló por su incredulidad. La falta de fe del pueblo en Dios impidió que Jesús estuviera dispuesto a realizar allí un milagro. El Señor siempre ha hecho milagros por la fe de la persona. De los 14 milagros hechos por Jesús, 9 fueron hechos por la fe de la persona, y 5 milagros por las manifestaciones del Espíritu Santo.

Jesús es todopoderoso como Dios, pero no todo poderoso como hombre. En la condición de Dios-Hombre (esto en la teología se llama unión hipostática), Jesús tiene tanto la naturaleza divina como la humana, o sea, Jesús es 100% hombre y 100% Dios. Lo que él puede hacer en una naturaleza no necesariamente puede hacerlo en la otra. Por ejemplo, como Dios, Jesús nunca se cansó (Sal. 121:4); más, como hombre, él se cansó (Juan 4:6).

Más allá de eso, solo por el hecho de poseer todo el poder, no significa que El siempre quiso ejercerlo. El “No pudo” de Marcos 6:5 posee el significado “moral” y no “real”, esto es, El decidió no realizar milagros por causa de “la incredulidad de ellos” (Mc 6:6; Mt 13:58).

Jesús no era una persona que le gustaba hacer shows o espectáculos (como muchos llamados “hombre de Dios” hoy), ni tampoco le gustaba lanzar las perlas a los chanchos. Así que, la necesidad en este caso es moral, no metafísica. Él tenía toda la capacidad de hacer milagros allí, y de hecho hizo algunos (versículo 5); pero rechazó hacer más, porque consideraba que sería un esfuerzo en vano.

Todos los milagros poderosos que Dios hizo en la vida de Sus siervos en el Antiguo Pacto fueron hechos por la fe. ¿Por qué iba a cambiar este requisito para su pueblo? ¿Por qué les permitiría recibir su bendición y salvación sin tener fe en Él cuando Él requería que todos los santos del Antiguo Testamento le sirvieran por fe? Dios no hace esa clase de diferencia, por qué él no hace acepción de personas.

El capítulo 11 del libro de hebreos señala el efecto de la fe en Dios en la vida de los creyentes del Antiguo Testamento para la realización de poderosos milagros. Dice:

Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía. Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella.

Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba.

Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.

Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. Por lo cual también, de uno, y ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar. Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.

Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia; pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir.

Por la fe bendijo Isaac a Jacob y a Esaú respecto a cosas venideras. Por la fe Jacob, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyado sobre el extremo de su bordón. Por la fe José, al morir, mencionó la salida de los hijos de Israel, y dio mandamiento acerca de sus huesos. Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres por tres meses, porque le vieron niño hermoso, y no temieron el decreto del rey.

Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón.

Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible. Por la fe celebró la pascua y la aspersión de la sangre, para que el que destruía a los primogénitos no los tocase a ellos.

Por la fe pasaron el Mar Rojo como por tierra seca; e intentando los egipcios hacer lo mismo, fueron ahogados. Por la fe cayeron los muros de Jericó después de rodearlos siete días.

Por la fe Rahab la ramera no pereció juntamente con los desobedientes, habiendo recibido a los espías en paz. ¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas; que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros.

Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección.

Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles.

Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra.

Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros.

El Nuevo Testamento requiere lo que el Antiguo Testamento enseña con respecto a este tema: la fe en Dios.

Jesús podría haber realizado milagros portentosos en su tierra Nazaret, pero decidió no hacerlos, por causa de la soberbia y la incredulidad de las personas. Recuerde que era gente que lo conocía “muy bien” ellos sabían de su historia y su proceder, pero aún así decidieron no creer.

Los milagros que Jesús realizaba tenían poco efecto sobre las personas, porque ellas no aceptaban su mensaje, ni creían que venía de Dios. Por lo tanto, Jesús consideró otros lugares, buscando aquellos que responderían positivamente a sus milagros y a su mensaje.

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