Ideas para Ayudar a los Jóvenes a Conversar

Mira estos excelentes consejos que te pueden servir como referentes para ayudar a los chicos y chicas a conversar entre ellos. Nos lo comparte Ministerio Juvenil:

Todos hemos estado en la situación que queremos que los jóvenes hablen para romper el hielo en nuestros grupos pequeños, pero cuando hacemos una pregunta, parece que nadie quiere contestar.

Estuve en la misma situación la semana pasada con un grupo de líderes en la primera clase del Diplomado en Ministerio Juvenil. Se siente raro como maestro cuando lanzas una pregunta con el propósito de crear una conversación y nadie quiere hablar.

No tiene que ser así. Con algunas dinámicas, puedes ayudar a tu grupo a romper el hielo.

Hoy te doy algunas ideas para ayudar a tus jóvenes a hablar:

Powerball – El líder provee una pelota y lanza una pregunta. La persona con la pelota habla y se la tira a la próxima persona.

 Divide el grupo, numerándolos y dándoles un tema para discutir. Después de 5 minutos regresan para dar un informe de lo que discutieron para todo el grupo. Esta dinámica ayuda a los que no les gusta hablar en publico participar en la discusión, también. Si el grupo es pequeño, puedes hacer grupos de dos o tres.

 Sketch/Drama – divídelos en grupos para que que hagan un sketch sobre el tema. Si es un grupo pequeño, solo dale al grupo la tarea de hacer el sketch.

 Hilo – es como powerball, pero se pasa una bola de hilo de una persona a otra para formar una red.

Controversia – empieza tomando un punto de vista polémico para provocar discusión y ayudar a tu grupo a discutir inteligentemente el tema.

Mira más consejos – Ministerio Juvenil

La persistencia del Carácter

Mira estareflexión que nos comparteespecialidadesjuveniles acerca del caracter y como podemos aprender en nuestro caminaren el ministerio:

Esta es una reflexión que le compartí a mi equipo mientras desayunábamos un domingo, durante un campamento de adolescentes; donde una parte estaba desalentada por contratiempos que habíamos tenido durante el día sábado.

12 No quiero decir que ya haya logrado estas cosas ni que ya haya alcanzado la perfección; pero sigo adelante a fin de hacer mía esa perfección para la cual Cristo Jesús primeramente me hizo suyo. 13 No, amados hermanos, no lo he logrado,[c] pero me concentro sólo en esto: olvido el pasado y fijo la mirada en lo que tengo por delante, y así 14 avanzo hasta llegar al final de la carrera para recibir el premio celestial al cual Dios nos llama por medio de Cristo Jesús. Filipenses 3.13

En el pasado de todo líder hay fracasos, pero también hay éxitos. Si llevás cierto tiempo en el ministerio, sabés de cosas que salieron bien, y cosas que salieron mal. Seguramente estarías de acuerdo conmigo en que normalmente pensamos que los fracasos del pasado no deben determinar nuestro futuro, pero ¿Las victorias sí lo determinan? Pablo escribe este texto considerando tres temporalidades: el pasado (tiempo de éxitos y fracasos), el futuro (tiempo que aún no ocurrió, pero que soñamos, anhelamos, y esperamos) y el presente. Cuando los líderes viven en el futuro, se enfocan en los sueños, lo que Dios hará, lo que Dios puede hacer, pero muchas veces desconectan lo que sueñan de lo que están haciendo hoy. Cuando los líderes viven en el pasado, creen que los resultados de su trabajo serán malos si tienen un historial de fracasos, o serán buenos si tienen un historial de éxitos. Pablo dice que al pasado se lo debe “olvidar” y al futuro se lo debe “mirar fijamente”, pero con los pies en la tierra (otra versión dice “extenderse”, sería como estirarse hacia allá). Un liderazgo “presentista” es uno que entiende que la única cosa que conecta el pasado con el futuro es el carácter, eso que se forma de victorias y derrotas, de experiencias y conocimientos, y que nos permite tener en el presente una nueva oportunidad de servir, con más conocimientos, experiencias y recursos que antes. Las cosas que salieron mal en el pasado no determinan el presente de un líder si éste ha formado su carácter a través de esas experiencias; tampoco las victorias. Como se dice en el fútbol, todos los partidos hay que jugarlos, las victorias anteriores no nos dan la victoria en el presente, sólo el carácter que dichas experiencias hayan formado en nosotros.

El liderazgo, entre miles de definiciones conocidas y por conocer, es una “actualización del carácter”, una apelación a eso que el pasado dejó en nosotros. Y este momento, en el que seguro estás planificando, orando, y craneando tu año ministerial, es ideal para que te pongas en la sintonía correcta: no desalentarte por lo que no salió como esperabas; tampoco apelar a tu CV de trofeos y éxitos pensando que eso te dará el éxito en lo que viene. Tenés que salir a la cancha de nuevo, con lo que tenés, y tu fe en Dios, para todo lo que sigue. Te propongo algo interesante: releé las historias de los líderes de la Biblia en esta clave: actualizar el carácter y renovar la confianza en Dios; no apelar a lo que falló, tampoco a lo que Dios hizo antes en ellos como una garantía de que sin importar lo que hicieran, Dios lo haría igual. Igual que vos y que yo, ellos tuvieron que actualizar en el presente su carácter formado con las experiencias del pasado, renovar su fe, y extenderse así a lo que venía por delante.

Hacé este ejercicio: pensá qué cosas tu experiencia como líder ha dejado en tu carácter, que te permita pensar que, con la ayuda de Dios, estás listo/a para jugar nuevos partidos, y tener nuevas victorias. No lo olvides:

1. Lo que salió mal ayer puede salir mal hoy si no aprendimos.

2. Lo que salió bien ayer puede salir mal hoy si no aprendimos.

Todo eso que aprendimos viaja en nosotros y nos hace mejores socios del Creador en cumplir sus planes en nuestros jóvenes y adolescentes. Que en este año veas cómo tu Padre Celestial engrosa y afirma tu carácter como líder.

Fuente – Especialidades Juveniles

Jesucristo eres Maravilloso

Hace varios años que tengo el blog, la mayoria de los mensajes que comparto han sido porque me han tocado y he sentido la palabra de Dios hablando a mi vida, sacado de libros que he leido o de internet,
de alli que hago las graficas que comparto relacionadas con la palabra o el motivo del mensaje.
Rara vez comparto algo propio, pero hoy siento la necesidad de hacerlo. En estos ultimos años han 
pasado tantas cosas en mi vida, cambios que me han conmovido, situaciones en las cuales no tengo
control alguno, decepciones de personas cercanas y amadas, la partida de mi viejo que no pense que me
afectaria tanto, y otras tantas cosas.
 Todo esto  me ha llevado a una tristeza interna que llena mi alma.
Lo unico que me ha sostenido ha sido mi Jesucristo, con su palabra y amor. 
Momentos donde lo unico que he echo a sido llorar en su presencia sin decir palabras. han sido momentos a solas con mi Rey Pastor donde he sentido la opresión del enemigo queriendo matar mi fe.
En esa desperación y ahogo todo lo que he echo es  clamar y clamar al Señor, llenandome de su palabra
y promesas.  A donde ire si solo tu Señor tienes palabras de vida!!!
lo más bello de todo es que Él siempre ha estado aqui, conmigo a mi lado, dandome palabras de aliento
y esperanza, no he estado sola, porque Él ha sido mi más fiel amigo, nunca me ha fallado ni abandonado y me ama tal cual yo soy.
 No me critica ni me reprocha de porque estoy asi de mal, debil, sin fuerzas, cansada, sin ganas de nada
 por el contrario me alienta, me da fuerza y me empuja a seguir adelante. Me dice no te detengas, camina conmigo, Yo te ayudo, Yo te sostengo.
Se que todo tiene un próposito y se que en esta crisis emocional tambien Dios sabe porque la estoy
 pasando…siempre hay algo que aprender y cambiar.

Mi oración es Señor has conmigo como desees y saca de mi todo aquello que no te agrada, se que en mi camino no he sido perfecta y he cometido cantidad de errores y faltas, pero se tambien que me perdonas y me restauras, me levantas.
Quiero alabarte y honrarte Señor, mi vida, todo mi ser es tuyo y tú eres mio. Gracias Amado amigo por ser tan maravilloso, dulce y amoroso.
Gracias mi Señor y Salvador por no soltarme, por amarme, y porque cumpliras tú propósito en mi vida.
Que seria de mi sin ti, a donde estaría , te alabo mi Rey porque en mis mas dolorosos momentos has estado conmigo.
Gracias por mi Esposo e hijos, por aquellas personas que has puesto en mi camino y me han bendecido. Gracias porque tengo la certeza de ser tu hija, tu amada hija y que  mi vida esta en la palma de tu mano.
Te amo Jesucristo Señor y salvador, el amado de mi alma.

Confiar en el corazón es el corazón del problema.

¡Sigue lo que dice tu corazón! ¿Ya has escuchado ese consejo? Yo sí, y de hecho muchas veces me lo he dado a mí mismo. Peor aún, podría decir que generalmente sigo ese consejo. Esa es la forma como vivimos hoy. El problema de seguir este consejo es que es un consejo que se opone a lo que la Escritura enseña. Esto es lo que llamo un “consejo satánico”. Este consejo nos hace mal. Coloca el fundamento de nuestras decisiones en arenas movedizas. Y, al final, nos lleva a tomar decisiones equivocadas.

Este consejo es dado cuando preguntamos acerca de lo que debemos hacer. Cuando se dice “¡Sigue lo que dice tu corazón!” en realidad se está diciendo “¡Haz lo que quieras!”. Cuando seguimos nuestro corazón nos colocamos a nosotros mismos como el criterio a seguir. Somos nosotros los que decimos qué es bueno y qué es malo. Asumimos la autoridad de Dios, el lugar de Dios, y, al final de cuentas, nos creemos Dios. Esto es idolatría.

Cuando se dice “¡Sigue lo que dice tu corazón!” en realidad se afirma que el hombre es independiente para tomar sus propias decisiones y que él puede elegir el criterio para hacer esa decisión. Generalmente este consejo viene junto con otro igual de diabólico: “lo que importa es que seas feliz”. Esto es así porque nuestra cultura piensa así. De forma individualista y hedonista. El hombre se transforma en el centro de su mundo y lo que le da sentido a ese mundo es su propia felicidad. Felicidad que se consigue por el cumplimiento de los propios deseos. “¡Sigue lo que dice tu corazón!” es un llamado a hacer lo que es bueno a los ojos de cada uno.

Jay E. Adams traza la raíz de este problema hasta la caída de Adán y Eva. Él dice que

Fundamentalmente, el problema del primer pecado se reduce a esto: Adán y Eva optaron por la satisfacción del deseo más bien que por la obediencia a los mandamientos de Dios. El diablo hizo apelación al “deseo de los ojos, la codicia de la carne y el orgullo de la vida” (ver 1 Jn 2.16, con Gn 3.6). En contra de esto estaba el mandamiento de Dios: “no comereis.” Las opciones que les fueron dadas son las mismas con que nos enfrentamos ahora. Reflejan dos moralidades distintas, dos religiones antitéticas, y dos maneras distintas de vida. La una dice: “Viviré según los sentimientos.” La otra: “Viviré según lo que Dios dice.” (1984, p. 130)

La conclusión de Adams nos muestra la seriedad de lo que estamos aconsejando. Cuando le decimos a alguien que crea en lo que su corazón le dice lo estamos llevando a darle la espalda a Dios.

El aconsejar orientado hacia los sentimientos (y gran parte de la consejería comúnmente lo es), se halla en las manos de Satanás, el cual le ganó a primer hombre y a la primera mujer por medio del deseo. El animar a los aconsejados a seguir sus sentimientos antes que obedecer la Palabra de Dios es ponerse del lado de Satanás, solidificar el problema original, y dar lugar a las complicaciones que vienen luego del comportamiento pecaminoso. Es ponerse del lado del problema y sus causas más bien que del lado de la solución. (ADAMS, 1984, p. 132)

Cuando el hombre sigue su corazón no sólo abandona el consejo de Dios sino que coloca su fe en el peor lugar donde la puede colocar. La Escritura nos alerta muchas veces acerca de esto. Jeremías 17.9 dice que “Más engañoso que todo, es el corazón, y sin remedio; ¿quién lo comprenderá?” Proverbios 28.26 afirma “El que confía en su propio corazón es un necio”.

Isaías 55:8 dice “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.” Cuando debemos tomar decisiones hay dos posibilidades: los malos pensamientos que provienen del corazón humano (Mt 15.19) o la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios (Rom 12.2).

En lugar de confiar en lo que el corazón nos dice, nuestros pensamientos, debemos buscar el consejo en los pensamientos de Dios.

 BIBLIOGRAFÍA

ADAMS, J. E. (1984). Manual del Consejero Cristiano. Barcelona: CLIE.

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