La Vid Verdadera



“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” Juan 15: 1-5

El es toda la vid: Raíz, savia, ramas, hojas y frutos – ¡Todo! Cada parte es de El. Separado de la Vid, las partes morirían, pues solo su vida da la fuerza y la sustancia.
Ya que soy parte de esta maravillosa, y eterna vid, la savia – Su sangre que limpia y da Vida Espiritual – fluye a través de cada célula mía, lavándome, sanándome, nutriéndome y construyéndome.
La cosecha viene y va. Cada nueva temporada trae cambios. El año pasado, mi fruto fue tomado y mis hojas murieron, dejando las ramas vacías, secas y sin vida. Por lo menos, así parecía. Peor aun, el viñador, arrancó mis largas ramas – aquellas que parecían mas prometedoras y producían las uvas mas dulces. ¡Oh! ¡Cuánto dolió! Solo unas pocas ramas quedaron. Me sentí quebrado, feo e inútil. No hace mucho me sentía tan productivo y competente; ahora soy reducido a inadecuación total. ¿Qué paso?
El viñador sabe. Si hubiese dejado aquellas largas ramas hubieran producido hermosas hojas en abundancia – peor, poco o ningún fruto para la gloria de la Viña. Mientras más profundamente cortaba, mas dependía únicamente de la vid. Estando Pelado, volví mi corazón a El, mi única fuente de fuerza, delicia y fertilidad.
La Vid sintió el dolor de la siega en mi; pues lo que me cortan, lo cortan a EL también. Juntos, nos duele, lloramos, sanamos y crecemos. Entonces El, gentilmente guía mi mente hacia un propósito común. En y con El, nos preparamos para producir buenos frutos – No hermoso follaje.
Otra vez, descanso en la vid, confiado que Su vida fluyendo a través de mí, dará nuevos frutos. Simplemente creo que El me ha mostrado acerca de El y rendirme a El. ¡Su vida nunca falla!
Enséñame a confiar en Tu plan, precioso Señor, mientras cortas, siegas, amarras y guías. Moldéame a ser una rama que este completamente rendida a Ti – siempre descansando en la abundancia de tu fuerza vivificante. ¡Pues ya no vivo yo, sino Cristo quien vive en mi! Separado de Ti no puedo hacer nada. Gracias, amada Vid, mi Señor y mi Rey.
“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” Gálatas 2:20




Fragmentos del mensaje La Vid Verdadera
http://www.cuttingedge.org/Sp/db001.htm

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