Pre-homosexualidad del adolescente: Cuando no son atendidas las necesidades invidividuales

malo para el futbol

Hace un tiempo estuve compartiendo con algunos estudiantes acerca de cuatro factores que predisponen a un niño o a un adolescente a la homosexualidad -parte de un libro escrito por los Dres. Joseph y Linda Nicolosi. Este es el estado que se denomina pre-homosexualidad.

La existencia sola de cada uno de estos factores puede no significar un gran impacto, pero su presencia combinada es causa de hasta un 80% de probabilidades de que el niño desarrolle atracciones hacia otros hombres. Estos son, (1) falta de validación paterna, (2) un carácter introvertido, (3) carencia de atención a las necesidades especiales e individuales del niño, (4) poca o nula identificación con el género masculino. Voy a escribir poco a poco mis reflexiones al respecto, incluyendo mi experiencia personal.

Yo estoy convencido que hay una gran parte acerca de las atracciones homosexuales en las decisiones que uno toma. Es una cuestión de responsabilidad personal. Pero en los últimos meses, también he entendido y aceptado que el ambiente tuvo mucho que ver como causa de mi confusión de identidad. Lamentablemente, si las cosas hubieran sido distintas en mi crianza escolar, al menos pudiera haber luchado con mejores herramientas contra estas atracciones.

Joseph y Linda Nicolosi describen una realidad que fue común en mi infancia: la falta de atención a las necesidades individuales y especiales de un niño. En mi caso, en la escuela no existía un plan de formación deportiva afuera del fútbol, un deporte que nunca practiqué. Por ende, quien no practicaba fútbol era catalogado con una serie de apodos ofensivos, y probablemente fueron causa de algunas de las creencias que yo empecé a vivir acerca de mi carencia de identidad como hombre: Si no me gusta el fútbol, entonces no soy hombre; si soy distinto a la norma, no soy hombre.

Conforme fue creciendo, y me dediqué a trabajar como educador, entendí que ese fue un error grande de crianza y formación. No todos los niños son iguales, y no a todos se les puede tirar un balón para entretenerlos. Primero, porque la habilidad deportiva y la psicomotricidad no son algo del todo innato y deben formarse, y por que un hombre no se define por sus actividades; ahora comprendo que mis maestros de educación física no me enseñaron esas destrezas, sino que simplemente esperaban que yo pateara y metiera goles… lo que nunca sucedería sin instrucción.

Ahora la educación incluye una amplia variedad de disciplinas deportivas, incluyendo aquellas que son para jugadores individuales, como yo. Muy probablemente hubiera sido un buen atleta en otros deportes.

Entendí también que yo necesitaba cierta atención especial (en el sentido de la educación especial) en mi psicomotricidad gruesa: mi coordinación  no era buena, ni mi tono musucular. Mis hábitos de nutrición tenían mucho que mejorar. Tenía pocas habilidades sociales y de trabajo en equipo, y mi psicomotricidad fina estaba mejor desarrollada (la que le permite a uno trabajar con herramientas precisas, por lo cual me volqué más al aspecto artístico, algo en lo que podría destacar). Ahora me doy cuenta de que mi naturaleza siempre ha sido muy competitiva, dispuesto a ganar, por lo que no me involucraba en una actividad en donde no era bueno.

Pienso además que tenía un interés en la naturaleza y en el aire libre que no fue desarrollado plenamente. Recuerdo que me gustaban las hortalizas y cultivar la tierra, y me mantenía al aire libre mucho tiempo. Ahora valoro mucho como parte de mi personalidad el disfrutar del aire libre como parte de mi vida devocional. Durante mucho tiempo esta parte de mi vida quedó en suspenso, y decidí creer la mentira de que era un niño débil (más parecido a una niña), y que mi entorno era peligroso.

Estas reflexiones me hicieron un educador más consciente de no cometer estos errores con mis niños. Creo que tuve enormes oportunidades para criar a mejores hombres, y espero haber ayudado a prevenir que alguno de estos pequeños desarrollara una identidad confusa.

Pero también me han ayudado a hacer cambios conductuales, y reconciliarme con lo que siempre fue mío, con esas partes de mi masculinidad largo tiempo ignoradas. Sé que esta es una de las motivaciones principales por las cuales he disfrutado tanto correr como deporte en el último año. Hacerlo me ha reconciliado con mi propio cuerpo y con mi propia naturaleza, he descubierto que tengo lo que se necesita para hacerlo. He podido enfocarme también en mi gusto por el diseño y el arte (tener gusto artístico es ahora esencial para gestionar a un equipo de diseñadores en mi trabajo), y desde hace mucho tiempo dejé de sentirme gay por ello.

Identificar que mi entorno fue también causa de la homosexualidad, me ha permitido dejar la carga de sentirme un bicho raro, pero tampoco le echo la culpa al entorno. Sanar mi identidad sexual también ha significado creer en que me puedo hacer grande sobre las circunstancias, que soy hombre por el diseño perfecto de Dios y nunca por lo que hago, y que puedo trabajar pra revertir el daño, y recuperar el sentido de que soy hombre, con todas mis capacidades individuales.

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