SALMO 136. EL SALMO CONTINUA

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterno su amor.

Me encuentro ante un salmo antifonal escrito para ser cantado por un recitador y un coro. El recitador va indicando motivos por los cuales el pueblo ha de dar gracias a Dios y ellos responden siempre con el mismo estribillo, porque eterno es su amor.

El poema se divide en tres grandes estrofas, el Dios creador, el libertador y el sustentador y las tres están centradas en la historia de Israel. Al leerlo, sin embargo, me doy cuenta que es mi propia historia personal y mi relación con mi creador, liberador y sustentador.

Al pensar en mi experiencia personal me doy cuenta que bajo cada uno de esos tres grandes epígrafes encuentro numerosos motivos para dar gracias a Dios y proclamar que su amor es eterno.

Pero lo interesante es que este es, en mi opinión claro, un salmo inconcluso porque la intervención del Dios creador, liberador y sustentador en mi proyecto de vida personal continua y, por tanto, puedo seguir experimentando su amor eterno en mi realidad como ser humano. Dicho de otra manera, yo sigo construyendo el salmo 136 y proclamando que su amor, su misericordia, es eterna, es para siempre.

Un principio

Celebrar al Dios creador, liberador y sustentador.

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