Un Estanque Limpio

“Sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir” (1 Pedro 1:15).

Cuando alguien permite que las dificultades y los pecados del mundo embaracen su vida, su testimonio sera’ afectado de la misma forma que el querosene es contaminado por el agua en un fuego de campamento. La llama temblará y estallará o, quizá, se apague completamente. Estará  sin poder alumbrar o calentar. Igualmente, cuando nuestras vidas están desaseadas con impurezas en nuestro estanque de combustible espiritual, nuestra luz se apagará hasta que el combustible esté completamente limpio.

Hemos tenido el cuidado de colocar nuestras vidas delante de Dios, pidiéndole que nos ayude a mantener limpia y brillante la luz de nuestro testimonio? ?Nos hemos preocupado en no avergonzar el nombre del Señor Jesús Cristo, actuando de tal forma que las personas a nuestro
alrededor reconozcan nuestro compromiso de alabar y engrandecer a Diosí Hemos sido auténticos en el cumplimiento de aquello qué decimos que consiste nuestra fe?

Cuando permitimos que las costumbres nocivas de este mundo si instalen en nuestras vidas, la luz que pensamos irradiar no alumbra el ambiente, la sonrisa que muestra dicha no convence y nuestra palabra cae por tierra, sin fuerza y sin vigor.

Nuestro estanque espiritual necesita estar aseado, bien cuidado, protegido de toda impureza, para que la gloria del Señor sea manifiesta en todas nuestras acciones, trayendo paz, alegría y vida abundante por doquiera que pasemos.

Solamente con un corazón derramado en el altar del Señor y ajeno a las ofertas engañosas de este mundo, podremos estar entre aquellos que, como Cristo, son Santos.

Cuál el estado de su estanque espiritual?

Paulo Barbosa