Lunes 23 de Julio del 2005

 

Job 42:2

Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti.

 

Salmo 5:3

Oh Señor, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.

 

Certezas

 

 

 

 

Esa mañana nuevamente las noticias eran muy desalentadoras. Al enterarnos de la matanza de víctimas inocentes en Argelia, estuvimos tentados a preguntarnos: Si Dios verdaderamente lo puede todo, ¿por qué hay tantos sufrimientos en el mundo, tanta violencia e injusticia?¿Por qué?… Porque Dios respeta la libertad humana, y el hombre usó esa libertad primero para desobedecerle y luego para crucificar a su enviado, el Príncipe de paz, escogiendo voluntariamente como jefe a Satanás, quien ahora es el príncipe de este mundo.


Dios deja que los acontecimientos sigan su curso. Pero al mismo tiempo llama a cada ser humano para que se vuelva a él, se arrepienta y se ponga al abrigo del juicio entregando su vida en las manos del Señor Jesús, quien fue crucificado en el Calvario. Dios ofrece, el hombre tiene que aceptar.


Pero sus planes divinos se cumplen. Su larga paciencia se acabará y todos verán su omnipotencia: por una parte, para liberar a los suyos y, por la otra, para juzgar a los que le rechazaron.
Como dice el Salmo 5, cada mañana el creyente puede decir tranquilamente a Dios todo lo que le preocupa, y “esperar”. El Señor no será superado por nuestras más grandes penas y preocupaciones como tampoco por los pequeños problemas que se nos presentan cada día. Pero no olvidemos pedir que se haga su voluntad y no la nuestra.

 

 

 

 

 

 

 

© Ediciones Bíblicas “La Buena Semilla 1166 PERROY (Suiza)

 

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