Cristo? por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. 2 Corintios 5:14-15.

Victoria sobre la muerte

«Al no poder vencer la muerte, al hombre se le ocurrió no pensar en ella» (Pascal). Esto lo llevó a crear diversas formas de escape: refugiarse en el trabajo, en el deporte o en mil otras direcciónes. Algún día, a pesar de todo, la muerte sobreviene, y para el hombre que no fue creado para morir, es una verdadera tragedia; sólo pensar en ella subleva y aterroriza.

Pero no pensar en ella, evidentemente no es la solución. Cerrar los ojos ante la proximidad de un accidente no evita que éste se produzca. La sabiduría elemental invita a los seres humanos a aceptar la muerte como un acontecimiento ineludible y a llevar una vida teniendo presente este hecho.

Para nosotros los cristianos, ¡qué seguridad saber que la muerte fue vencida por Jesucristo resucitado, garantía de nuestra propia resurrección! La muerte nos introduce en la presencia de Cristo, mientras esperamos la resurrección de nuestros cuerpos.

Finalmente, los creyentes tendremos una respuesta a nuestros «por qué». ?Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido? (1 Corintios 13:12). ¿No es consolador saber que un día, más allá de nuestros yerros, estaremos completamente de acuerdo con Diosí Entonces rebosaremos de alegría y alabanza, al descubrir todo lo que él cumplió en nuestras vidas. Y Dios no se olvidará de lo que hayamos hecho con el socorro de su gracia.

Hoy en día vale la pena vivir para él.

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