Ama a tu projimo como Dios lo ha amado.

A veces, pasamos por el mundo viendo a los demás como simples personas que pasan por nuestras vidas, sin pensar en que cada una de esas personas es un ser digno de todo respeto, y hecho a semejanza de Dios.
¿Cómo podemos dar gracias a Dios por un lado, y maldecir u odiar al ser hecho a su imagen y semejanza?
Para ser realmente como Cristo lo quisiera nos falta mucho, y hasta el día que veamos a todos como hermanos cumpliremos aquello de: “Ama a tu prójimo como YO lo he amado”, y Cristo dió su vida por todos, justos e injustos, buenos y malos, sinceros y mentirosos…¿qué tan lejos estás tú de ese ideal?

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