Yahoo! Grupos

Nuestro hogar eterno
Una persona sabia hará preparativos para lo inevitable. Y lo más inevitable en el mundo es nuestra muerte física. No fuimos hechos para vivir para siempre en nuestros cuerpos terrenales; más bien, somos seres eternos con un propósito eterno. Teniendo un fin tan seguro, debemos invertir tiempo preparándonos para nuestro futuro eterno.
Si ha puesto su fe en Jesucristo, entonces tenga la confianza de que pasará la eternidad con Él en el cielo. Una pregunta que se hacen todos los creyentes es, sin embargo: ¿”Qué vamos a hacer cuando estemos allí?”
Alabaremos a Dios. ¿Ha sentido un amor apasionado por alguien, tanto así que no pudo pensar en nada másí Así es como veremos a Dios en el cielo: como nuestra fuente suprema de amor y comunión. Su relación con Él sobrepasará cualquier otro “sentimiento” de amor que haya experimentado jamás. Más que un sentimiento, será el fruto de su unión totalmente perfecta con el Padre celestial.
Brillaremos para Dios. En el cielo, las limitaciones terrenales serán eliminadas, permitiendo que la gloria de Dios dentro de cada creyente brille con alborozado resplandor (Mt. 13:41-43).
Reinaremos con Dios. ¿Entiende lo valioso que es usted para Diosí Romanos 8:16, 17 declara que no sólo somos Sus hijos, ¡sino también coherederos con Cristo! ¡Tendremos parte en todo lo que el Padre ha reservado para Su Hijo!
El cielo es una realidad para la cual debemos prepararnos. Sáquele el mayor provecho a su eternidad, preparándose para ella hoy.
Si usted le preguntara a alguien que ha cometido un delito, momentos antes del veredicto del tribunal, si le gustaría ser hallado culpable, ¿qué piensa que le diría? Sin duda, respondería: “¡Por supuesto que no!” Parece una cuestión sencilla, ¿no?
Lleve ahora ese escenario a un nivel más profundo. En vez de la amenaza de la cárcel, imagine que un hombre se halla confinado a un lugar de tormento eterno. Si le hiciera la misma pregunta a ese hombre: “¿Quisiera ser hallado culpable?”, seguro que le daría la misma respuesta. Con una decisión tan clara, parece ridículo pensar que alguien escogiera el veredicto de culpable.
Sin embargo, cada día las personas dejan este mundo eligiendo el castigo eterno por una vida de pecado. ¿Por qué hacen esa elección? Simplemente, porque muchas de ellas jamás han pensado en lo que les aguarda en el futuro, un acontecimiento que el apóstol Juan llama el gran Trono Blanco del Juicio.
En esa ocasión, el Señor juzgará a las personas que rechazaron a Su Hijo Jesucristo. Todo pecado cometido será sacado a la luz, y todos los seres humanos darán cuenta de su vida de pecado (He. 4:12, 13).
Sin la salvación que se tiene sólo en Cristo, esas desgraciadas almas enfrentarán una eternidad de consecuencias. Con esto en mente, debemos renovar nuestra tarea de hablar a los demás de Jesús. Él es la respuesta a esa pregunta que nuestros amigos y vecinos posiblemente no sepan hacer.

__________________________________________________

DEJA TU OPINIÓN

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí