Aceptar o negar a Dios

Dios levantó a Jesús por Salvador a Israel…Sabed, pues… que por medio de él se os anuncia perdón de pecados, y que… en él es justificado todo aquel que cree. Hechos 13:23 y 38-39

En la cruz Dios mostró la intensidad de su ira contra el pecado abandonando a Aquel que cargó con el pecado para expiarlo. En esto discernimos la magnitud de nuestro mal, la santidad de Dios que exigía ese precio y finalmente la grandeza del amo que podía pagarlo.

Porque Jesucristo sacrificó su vida, Dios nos da la vida eterna. Todos los que creen, aceptan ese don con gratitud.

Pero el ser humano tiene la capacidad de decir sí o no a Dios, y si rechaza voluntariamente la salvación que se ofrece, está perdido. ¿En ningún otro hay salvación?, sino en Jesús (Hechos 4:12)

No parece posible que una persona sensata rechace ese ofrecimiento gratuito de Dios. Sin embargo, ¡son muchos los que no se interesan en ello! Tomemos conciencia de que ese rechazo no sólo nos priva del más precioso de todos los dones, sino que ultraja al Dador.

Sólo Jesús puede sacar a una persona de las consecuencias espantosas e irrevocables de sus pecados. No reconocerse pecador y culpable, rehusar la salvación que Dios ofrece, es exponerse a la desdicha eterna y asumir la responsabilidad de ello.

Aún hoy usted tiene tiempo, hoy mismo dígale sí a Dios. Y después, no olvide darle gracias.

Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón? (Salmo 95:7-8)