Para reflexionar…(07-09/10/05)

Ojos Que Todo Ven

“Porque los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová, Y Él considera todas sus veredas” (Proverbios 5:21).

Un astrónomo estaba envuelto en un proyecto de investigación, haciendo observaciones sobre el sol, usando un gran telescopio. Como el sol bajaba en dirección al horizonte, estaba adentro de un rayo de visión junto al tope de una colina a unos diez kilómetros de distancia. En aquel tope había gran cantidad de manzanos y en ellos estaban dos niños robando manzanas. Uno estaba cogiendo las manzanas y el otro estaba vigilando para cerciorarse de que nadie los veía, confiados en que no serían descubiertos. Pero el astrónomo, sentado diez kilómetros distante, con el grande ojo del telescopio, observaba todo lo que ellos hacían como si estuviese debajo del árbol. Si aquéllos dos niños, en un local desierto, aparentemente libres de miradas humanas, no pudieron se esconder, que diríamos de nosotros delante del ver  de nuestro Dios Todo Poderoso.

Cuántas veces nos escapamos de nuestra condición de cristianos llamados para alumbrar el mundo y dar sabor al ambiente, encaminados por sendas oscuras creyendo firmemente que estamos libres de la vista de aquéllos que nos conocen y que creen que  nuestra vida es un motivo de alabanza y glorificación al nombre de nuestro Señor Jesus Cristo. Si nadie está cerca, concluimos, no seremos vistos y luego podremos volver a convivir con los hermanos usando el disfraz de una vida recta y santa.

Pero una cosa necesitamos tener en mente: podemos escaparnos de las miradas de los hombres sin embargo, jamás de las miradas de Dios. Él conoce nuestras vidas, nuestros pasos, los caminos por donde andamos y hasta los secretos más escondidos de nuestros corazones.

Si cometemos el engaño de juzgar que nuestras actitudes estaban encubiertas, necesitamos colocarnos delante del Señor, confesar nuestro error y pedirle perdón. Su amor y suya misericordia traerán nuevamente paz y alegría a nuestras almas.

Paulo Barbosa