Martes 18 de Octubre del 2005

 

 

Filipenses 4:4

Regocijaos en el Señor siempre.


Hebreos 12:2

Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio.

 

Ser felices y demostrarlo

 

 

 

 

Cristianos, debemos mostrar que somos felices. Nuestros problemas pueden ser numerosos y penosos, sin embargo somos exhortados a no inquietarnos, sino a exponer nuestras oraciones a Dios y, a cambio, su paz guardará nuestros corazones y nuestros pensamientos en Cristo Jesús (Filipenses 4:6-7). Este gozo y esta serenidad son inseparables de la alabanza. Ésta es a la vez una necesidad del corazón y un testimonio que quienes nos conocen deberían envidiar.

Hermanos, no mostremos la imagen de un cristianismo aburrido y fastidioso, ¡como si éste consistiera en pesares y amarguras! Por cierto, no se trata de expresar una ruidosa alegría, a menudo ficticia y debido a una excitación momentánea. Una fuente debe ser profunda para que no corra el riesgo de agotarse. No dejemos que el peso de las circunstancias supere nuestra fe.

Las luchas y las pruebas por las cuales pasamos no pueden quitarnos nuestro gozo cristiano; éste nos lo quita la falta de comunión con el Señor. El desaliento no viene del exterior sino de nuestro ser interior. No hay nada comparable al hecho de poner los ojos en Jesús, el Modelo perfecto, para alejar al creyente de un mundo que olvida a Dios y para volver a darle ánimo. “Te alabaré, oh Señor, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas. Me alegraré y me regocijaré en ti” (Salmo 9:1).

 

 

 

 

 

 

© Ediciones Bíblicas “La Buena Semilla 1166 PERROY (Suiza)

 

Usted está suscrito a la lista La Buena Semilla. Si no desea continuar en esta lista envíe un e-mail con el asunto REMOVER a labuenasemilla@casadelabiblia.org