Una noche, mientras dormía Dios se le apareció y le dijo : “Te necesito. Tengo importantes tareas para ti”. El hombre despertó y durante todo el día no pudo dejar de pensar en aquello que había escuchado.

El sueño se repitió durante una semana, y finalmente durante el mismo sueño una noche el dijo:
“Señor, perdona todo lo que he sido. A partir de hoy haré lo que desees y cumpliré la misión que tienes para mi sin importar lo que sea. Predicaré, dejaré mi trabajo, iré donde nadie ha llegado a contar sobre ti. Solamente dime lo que deseas”.

Dios guardó silencio por unos segundos y le dijo : “Es mas importante que cualquiera de esas cosas, la mas importante misión que tengo para ti, es que te reconcilies con tus hermano y tu familia. Hecho eso, te indicaré tu siguiente misión”

El hombre se sintió terriblemente mal, pues su orgullo no le permitía buscar la reconciliación, y no pudo seguir adelante.

 

Cuantos de nosotros estamos dispuestos a hacer o pensar que debemos hacer muy grandes cosas para Dios. Sin embargo, Dios nos llama a ser humildes y sobretodo llevar una vida de paz con los hermanos.
Bien decía Jesús cuando dijo: “Si alguno de ustedes viene con su ofrenda al altar mientras tiene un resentimiento con un hermano, que deje su ofrenda y se reconcilie primero, y entonces ofrecerá su ofrenda”.
¿Quieres hacer la voluntad de Diosí ¿Ser un siervo fiel que merece recompensa?
Deja de lado las groserías, el odio, el rencor y se como Jesús…el servidor de todos quien deja ser golpeado en la otra mejilla con tal de no tener rencores con sus hermanos.