BUSH CONFIRMA QUE SEGUIRÁ ESPIANDO LAS COMUNICACIONES ELECTRÓNICAS EN SU LUCHA CONTRA EL TERRORISMO

 

 

 

The New York Times reveló que desde 2002 el presidente Bush había autorizado a la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) a espiar las comunicaciones telefónicas y electrónicas de ciudadanos estadounidenses sin permiso previo de tribunales. La privacidad vuelve a estar en peligro en aras de la defensa nacional y el Estado se otorga de unos poderes que sobrepasan sus competencias. El presidente de EEUU, George W. Bush, afirmó que tiene atribuciones constitucionales y legales para iniciar y continuar con un programa de espionaje electrónico dentro de su país que ha causado protestas entre miembros del Congreso.


Los dirigentes del Congreso han sido informados una docena de veces acerca de este programa, dijo Bush, quien resultó acribillado a preguntas sobre el espionaje electrónico durante una conferencia de prensa de casi una hora en el Salón Este de la Casa Blanca. Bush aclaró que ha autorizado la práctica más de 17 veces y matizó que la escucha se practica en comunicaciones internacionales desde y hacia EEUU y sobre personas a quienes se considera vinculadas a Al Qaeda, pero no afecta las comunicaciones dentro del país.


La controversia estalló mientras el Congreso debate la extensión de varias estipulaciones de la llamada Ley Patriota antiterrorista, promulgada poco después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en EEUU. El secretario de Justicia, Alberto González, en una conferencia de prensa pocas horas antes en la Casa Blanca, sostuvo que la ley que autorizó al presidente para que usara la fuerza militar contra el terrorismo le dio autorización inherente para el programa de escuchas electrónicas.


El general Michael Hayden, ahora subdirector nacional de Inteligencia y quien fuera jefe de la NSA cuando se iniciaron las escuchas, dijo que de forma inequívoca EEUU ha obtenido información con este programa que de otra manera no hubiese estado disponible.


La NSA, establecida en 1952, cuenta con unos 30000 funcionarios entre criptógrafos, matemáticos, lingüistas, expertos en comunicaciones, y un
presupuesto anual de unos 7000 millones de dólares. Su misión es el espionaje de comunicaciones en el exterior de Estados Unidos.


La autoridad para llevar a cabo esas escuchas fue revisada cuidadosamente cada 45 días para garantizar que se usa de manera adecuada, dijo Bush. El programa ha interferido eficazmente las operaciones del enemigo y al mismo tiempo se lleva a cabo salvaguardando nuestras libertades civiles, añadió.


El presidente dijo que ha sido un acto vergonzoso el divulgar este programa tan importante en tiempo de guerra y el hecho de que estemos hablando sobre este programa ayuda al enemigo. Estamos en guerra y debemos proteger nuestros secretos nacionales, añadió Bush, quien dijo que el
programa de espionaje continuará en tanto el país enfrente la amenaza de un enemigo que quiere matar a estadounidenses.


El almirante retirado Boby Ray Inman, quien fuera director de la NSA cuando el Congreso aprobó en 1978 la ley que limitó el papel de esta agencia al espionaje interno y estableció el tribunal secreto para atender los pedidos del Poder Ejecutivo, dijo que aquella barrera se impuso para proteger las libertades civiles. Lo que no entiendo, dijo Inman en declaraciones para la cadena pública NPR, es que la administración Bush haya recurrido a las escuchas sin permiso del tribunal después de que se promulgó la Ley Patriota que, supuestamente, había atendido esas necesidades.


La indignación de algunos miembros del Congreso también se expresó en la televisión. Esto es una escandalosa apropiación de poder, dijo el senador demócrata Russ Feingold. Nadie pensó, cuando aprobamos la resolución para la invasión de Afganistán y para la lucha contra el terrorismo, que esta autorización permitiría un espionaje interno que viola la ley de EEUU.


El republicano Arlen Specter, quien preside el Comité Judicial del Senado, dijo que promoverá audiencias sobre este asunto.  Ellos (la Casa Blanca) hablan de una autoridad constitucional, señaló Specter, pero hay límites a lo que puede hacer el presidente.

 

El líder de los demócratas en el Senado, Harry Reid, también pidió una investigación, y líderes demócratas en la Cámara de Representantes pidieron al presidente de la cámara, Dennis Hastert, un republicano, que cree un panel bipartidista a fin de hacer lo mismo. El presidente ha fabricado una ley que nosotros nunca aprobamos, sentenció el senador demócrata Russell Feingold al considerar que el presidente interpretó a su particular manera la ley aprobada.

 

El senador republicano, Lindsey Graham, dijo que la decisión de Bush era perturbadora. Si se permite a Bush que decida de manera unilateral quiénes son los terroristas potenciales, entonces él se convierte en un tribunal, declaró Graham en un programa de televisión de la cadena CBS. Estamos en guerra y aplaudo al presidente por ser agresivo, dijo Graham, quien también pidió que el Congreso investigue. Pero no podemos dejar de lado el imperio de la ley en una época de guerra.

 

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